Editorial

Construyendo conocimiento: Perspectivas del doctorado

Building Knowledge: Doctoral Perspectives

Ricardo Enrique Pino Torrensa

a Universidad Nacional de Educación. Av. Independencia S/N, sector Chuquipata, Ecuador.

https://doi.org/10.32719/26312816.6044

El VI Congreso Internacional de Educación de la Universidad Nacional de Educación (UNAE) constituyó un espacio clave de reflexión y encuentro académico. En él confluyeron investigadores, docentes y estudiantes de distintos niveles, con el propósito de debatir los retos contemporáneos de la educación en Ecuador y América Latina.

En el marco del congreso se desarrolló el panel “Construyendo conocimiento: Perspectivas del doctorado”, un espacio especialmente relevante al abordar un tema emergente y de gran trascendencia: la formación doctoral en el campo de la educación.

Participaron cinco panelistas y una moderadora, que transmitieron las experiencias de sus universidades en programas doctorales en educación. Los panelistas fueron María Sol Villagómez, PhD, de la Universidad Politécnica Salesiana; Ricardo Enrique Pino Torrens, PhD, de la UNAE; Cinthya Game Varas, PhD, de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo; Antonio Guzmán, PhD, de la Universidad Técnica de Manabí; y Miguel Ángel Herrera Pavo, PhD, de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador. Por su parte, la moderadora fue Madelin Rodríguez Rensoli, PhD, de la UNAE.

Desde el público se sumaron los aportes de autoridades de diferentes instituciones, docentes con experiencia en investigación y asesoría de tesis doctorales, doctores recién formados en instituciones extranjeras y doctorandos de los programas correspondientes, entre muchos interesados en el tema.

Desarrollo

El diálogo se estructuró en torno a tres ejes: desafíos y sostenibilidad, innovación y pertinencia social, y formación de formadores e internacionalización.

Desafíos y sostenibilidad

Como punto de partida, se realizó una breve contextualización histórica. Se recordó que, a diferencia de países con una tradición consolidada en programas doctorales, en Ecuador los doctorados en educación son recientes. El primero de ellos fue aprobado en 2021, y hasta agosto de 2025 se cuenta con cinco programas para una población —vinculada al sistema educativo en todos sus niveles de enseñanza— que rebasa los 250 000 profesionales.

Para el análisis de este aspecto se tomaron en cuenta experiencias doctorales en el país, la identificación de los principales desafíos actuales para formar investigadores de alto nivel en este campo, y la producción de conocimiento original, así como estrategias que se implementan o deberían implementarse para asegurar la sostenibilidad y el impacto de los programas a largo plazo.

Los panelistas coincidieron en señalar que la sostenibilidad de los doctorados no puede entenderse solo en términos financieros o administrativos, sino como la capacidad de garantizar su relevancia y calidad en el tiempo. Se requiere la formación de investigadores de alto nivel, que contribuyan a la generación de conocimiento socialmente útil en el campo de la educación y aporten a la solución de problemáticas socioeducativas en escenarios cambiantes.

Uno de los factores que debe atenderse, como desafío para la sostenibilidad, es ampliar la oferta de programas en diversas regiones del territorio nacional, a zonas donde puedan acceder los profesionales capacitados e interesados en su formación doctoral y que tanto pueden aportar a la educación en sus contextos. Hasta el presente la ubicación geográfica de los programas de doctorado en educación se concreta en las ciudades de mayor desarrollo económico y poblacional; sin embargo, dado el carácter presencial de los programas, es necesario acercarlos a otros contextos y ofrecer oportunidades a otras poblaciones.

Otras ideas expresadas fueron la necesidad de promover el trabajo en red entre las universidades que desarrollan doctorados en este campo, la incorporación de docentes e investigadores invitados a las actividades de los programas, y la participación de docentes ecuatorianos y extranjeros como ponentes y conferencistas en espacios de reflexión académica, con el fin de compartir saberes y experiencias de avanzada.

Innovación y pertinencia social

Un programa de doctorado debe producir resultados innovadores y contextualizados, que solucionen problemas en ambientes educativos diversos. Al mismo tiempo, ha de ser socialmente pertinente y perdurable. El programa doctoral va madurando y consolidando el proceso de formación, investigación y contribución a la ciencia de la educación de forma paulatina y a lo largo del tiempo. Sus procesos —innovadores, significativos y pertinentes— deben trascender la producción de una tesis como resultado final. Por ello, ha de atenderse el proceso formativo, desde el inicio del programa, para estimular la generación de nuevos conocimientos.

Entre otros factores, la pertinencia social se logra cuando se ofrecen respuestas académicas a carencias y necesidades, pero, sobre todo, cuando se aprovechan las potencialidades de los docentes y doctorandos para solucionar problemas teóricos, metodológicos y prácticos en el amplio campo de la educación. En esta misma dirección, para generar innovación y pertinencia y maximizar el impacto del programa en el orden científico, se deben fomentar la investigación interdisciplinaria, la colaboración académica, la utilización de la inteligencia artificial como apoyo para construir conocimiento original, y la vinculación con el sector productivo y/o social.

Entre otros aportes sobre la innovación y la pertinencia social en las presentaciones de ideas, puede incluirse la promoción de investigaciones que tengan en cuenta las necesidades del contexto nacional, así como la posible repercusión en la región. Se debe enfatizar la implementación de proyectos educativos en contextos de diversidad, con enfoque de derechos, que propicien la justicia, la ética, la oportunidad y la equidad social.

Las investigaciones deben promover diseños de políticas, programas y propuestas que se inserten en procesos educativos y curriculares innovadores. Asimismo, los conocimientos deben ser relevantes para ámbitos contextuales definidos, más o menos amplios, donde se vinculen contribuciones teóricas, metodológicas y/o prácticas.

Es fundamental la organización de espacios de intercambio académico —talleres, seminarios, congresos, entre otros— donde participen los doctorandos para socializar, argumentar y sustentar sus resultados y avances. Del mismo modo, las publicaciones en revistas de alto impacto en el campo de la educación, así como el fomento de publicaciones institucionales e interinstitucionales con resultados parciales y/o finales de las tesis doctorales, fomentan el flujo del conocimiento.

Mantener un proceso de autoevaluación sistemática de los programas doctorales ayuda a que estos se consoliden en el tiempo y a que se actualicen los procesos docentes e investigativos. Docentes, doctorandos e instituciones deben también propender a una postura ética en todas las fases del proceso y los resultados que se ofrecen.

Formación de formadores e internacionalización

El doctorado no solo forma investigadores con posturas éticas sólidas, sino también futuros líderes que entiendan la sociedad desde una perspectiva transformadora. Así, se plantean enfoques pedagógicos y metodológicos para la formación de doctores capaces de capitanear la investigación y la docencia universitarias. Se visualiza la internacionalización de los doctorados ecuatorianos, más allá de la movilidad estudiantil, como un eje fundamental para elevar la calidad y la visibilidad de la investigación producida.

Los especialistas plantearon la importancia de elaborar planes de estudio que atiendan diferentes direcciones en el campo amplio de la educación —filosofía, axiología, antropología, sociología, historia, epistemología, pedagogía, didáctica, currículo, interculturalidad, diversidad, políticas, tecnologías, innovación, gestión, entre otras—, con el objetivo de contribuir a una sólida formación teórica y práctica. Los programas doctorales en el campo de la educación pueden organizarse desde estas y otras esferas de interés y necesidad.

Se debe preparar a los doctorandos para que asuman su desarrollo desde la diversidad de perspectivas con que se estudia y promueve la educación en diferentes lugares, así como desde la variedad de teorías, tendencias y categorías que existen sobre la pedagogía, lo educativo, lo didáctico, el aprendizaje, el currículo, la filosofía de la educación, etc.

Otra idea enunciada se relaciona con la importancia que debe otorgarse al acompañamiento de docentes y tutores a los doctorandos durante el proceso de formación doctoral. La concreción de esta idea es diferente en las concepciones de los programas existentes. No obstante, el principio del tutor que orienta y acompaña es una reflexión compartida, lo cual resulta esencial para asumir enfoques interdisciplinares, transdisciplinares y multidisciplinares con el fin de estudiar problemas complejos.

La organización de grupos interinstitucionales nacionales e internacionales que promuevan proyectos conjuntos es una manera de compartir teorías, metodologías, prácticas y resultados.

Conclusión

El panel “Construyendo conocimiento: Perspectivas del doctorado” permitió trazar un mapa de los retos y las oportunidades de los doctorados en educación en Ecuador. Se concluyó que los programas requieren consolidación y madurez, pero ya muestran un horizonte prometedor. La sostenibilidad se logra con pertinencia social y calidad investigativa; la innovación implica incidir en políticas y prácticas educativas; y la formación de formadores, junto a la internacionalización, proyecta el impacto más allá del aula. En suma, la formación y la investigación doctorales son pilares para el futuro de la educación en Ecuador, y su desarrollo marcará la capacidad del país para responder a los desafíos del siglo XXI.



Pino Torrens. (2026). Construyendo conocimiento: Perspectivas del doctorado.  Revista Andina de Educación 9(1) 6044. Published under license  CC BY-NC 4.0