Calidad de vida y el rendimiento académico en jóvenes estudiantes de Caldas, Colombia: Estudio piloto

Quality of Life and Academic Performance in Young Students from Caldas, Colombia: Pilot Study

Guillermo Andrés Saéz Abelloa , Andrés Mauricio Ariza Viviescasa , Lynda Louise Laurinb , Luis Eduardo Pupo Sfeirc

a Corporación Universitaria del Caribe (CECAR). Facultad de Deportes. Manizales, Colombia.

b Centro de Alto Rendimiento L3 Perfomance. Houston, Texas, Estados Unidos.

c Corporación Universitaria del Caribe (CECAR). Facultad de Deportes. Sincelejo, Sucre, Colombia.

Recibido el 04 de agosto de 2023. Aceptado el 15 de diciembre de 2023. Publicado el 15 de enero de 2024

© 2024 Saéz Abello, Ariza Viviescas, Laurin, & Pupo Sfeir. CC BY-NC 4.0

https://doi.org/10.32719/26312816.2023.7.1.8



Resumen

Desde hace algunos años se ha venido estudiando la calidad de vida vinculada a diferentes perspectivas, circunstancias, contextos y poblaciones, todo con el propósito de entender cómo este constructo influye en los diversos ámbitos en que se ve inmerso; uno de estos contextos, por ejemplo, es el rendimiento académico. El objetivo de esta investigación es determinar la relación entre la calidad de vida global, la calidad de vida relacionada a la salud y sus dimensiones con el rendimiento académico en jóvenes estudiantes. Se realizó un estudio cuantitativo, de alcance descriptivo-correlacional, con un corte transversal, en una población de estudiantes residentes del departamento de Caldas, Colombia. Para medir la calidad de vida, se utilizó la escala WHOQOL-BREF. Para la evaluación del rendimiento académico se pidió a los participantes que indicaran el promedio total acumulado del semestre o período anterior. Toda la información fue trasladada al software SPSS 25. Se realizaron pruebas de normalidad, tendencia central y dispersión, así como la prueba de correlación de Spearman. Se identificaron dos relaciones positivas y estadísticamente significativas en los dominios ambiental y psicosocial; la única relación negativa fue la del dominio social. Los jóvenes mostraron puntajes adecuados en la autopercepción de calidad de vida en general y relacionada con la salud. El rendimiento académico fue de 3,6 ± 0,49. En conclusión, no existe una correlación significativa entre la calidad de vida, la calidad de vida relacionada con la salud y el rendimiento académico. Por otra parte, se pudo identificar que existe una relación positiva y significativa entre el dominio ambiental y psicosocial y el rendimiento académico, lo que podría sugerir que una mayor satisfacción de las condiciones del entorno y una adecuada salud psicológica podrían favorecer el desempeño académico.

Palabras clave: calidad de vida, desempeño académico, jóvenes estudiantes, WHOQOL-BREF, autopercepción

Abstract

In recent years, literature has been examining the concept of quality of life from various perspectives, circumstances, contexts, and populations, all with the aim of understanding how this construct influences different areas of life, including academic performance. We aimed to determine the relationship between overall quality of life, health-related quality of life, and their dimensions with academic performance in young students. We used a quantitative, descriptive-correlational study with a cross-sectional design conducted among a population of students residing in the department of Caldas, Colombia. The WHOQOL-BREF scale was used to measure quality of life, and participants were asked to provide their cumulative grade point average from the previous semester or period for the evaluation of academic performance. All data were analyzed using SPSS 25, including tests for normality, measures of central tendency and dispersion, as well as Spearman correlation tests. Positive relationships were identified in most variables, with the only negative correlation observed in the social domain. Two positive and statistically significant relationships were highlighted in the environmental and psychosocial domains. The young participants reported satisfactory scores in self-perceived overall quality of life and health-related quality of life. The academic performance was 3,6 ± 0,49. There is no significant correlation between quality of life, health-related quality of life, and academic performance. On the other hand, a positive and significant relationship was identified between the environmental and psychosocial domains and academic performance, suggesting that greater satisfaction with environmental conditions and good psychological health could favor academic performance.

Keywords: quality of life, academic performance, youth students, WHOQOL-BREF, self-perception



Introducción

Desde hace algunos años se ha venido estudiando la calidad de vida vinculada a diferentes perspectivas, circunstancias, contextos y diferentes poblaciones, todo con el propósito de entender los patrones de vida de las personas y cómo estos influyen en los diversos ámbitos de la vida (Manosalvas et al., 2017). Para empezar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la calidad de vida como la apreciación subjetiva e individual que tiene una persona de su propio lugar en la vida dentro del sistema sociocultural y de valores en el cual se desarrolla (OMS, 1998).

Esta apreciación sobre la calidad de vida, relacionada con sus propósitos, esperanzas, normas y preocupaciones, se ve modificada de acuerdo con las características de los sistemas socioculturales y ámbitos en que el individuo se desarrolla. Uno de los escenarios que influye en la calidad de vida de una persona corresponde a las instituciones educativas, ya que a través de la educación se orientan y se apoyan cambios en los diversos aspectos que contribuyen al desarrollo humano (Brito & Palacio, 2016; Díaz et al., 2017b).

No es de extrañar que, en los contextos sociales actuales, la educación tenga un papel fundamental. El hecho de que los jóvenes estudiantes tengan un buen rendimiento académico y finalicen con éxito los períodos académicos se ha convertido en una condición esencial para evaluar la calidad de las instituciones, los niveles de educación y de vida y el desarrollo futuro de un país. Por ello, la calidad de vida y la educación son aspectos que van de la mano: cada uno influye sobre el otro. Además, resulta crucial evaluar todos los aspectos que puedan mejorar la calidad de vida y por supuesto el éxito académico, sobre todo comprendiendo que son variables altamente necesarias para la función, la vida laboral y el índice de desarrollo humano (Díaz et al., 2017b; Durán et al., 2017; Fernández et al., 2020).

Respaldando lo mencionado anteriormente, se han llevado a cabo múltiples estudios que buscan establecer una asociación entre estos dos conceptos, y han encontrado relaciones aparentes. En particular, merece destacarse un estudio realizado por Díaz, Martínez y Zapata en 2017, en el que evaluaron a estudiantes colombianos de odontología y hallaron una relación sólida entre el dominio social de la calidad de vida y el rendimiento académico. Asimismo, en una línea similar, otro estudio realizado por Pinto (2008) en estudiantes colombianos de finanzas y negocios internacionales encontró que la calidad de vida puede influir sustancialmente en el rendimiento académico. Sin embargo, es importante señalar que también se ha identificado cierta disparidad en la literatura con respecto a la relación entre estos dos constructos en la población colombiana. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en estudiantes universitarios de Santa Marta demostró que no existe una relación significativa entre la calidad de vida y el rendimiento académico (Brito & Palacio, 2016). A pesar de estas diferencias, es esencial continuar fortaleciendo esta línea de investigación y midiendo estas variables en diversas poblaciones, lo que permitirá comprender mejor el comportamiento de estos dos constructos.

Uno de los indicadores principales para medir el éxito académico es, por supuesto, el rendimiento académico, cuyo significado está altamente relacionado con el logro de los objetivos educativos y/o el cumplimiento de las competencias o propósitos establecidos en una asignatura. El rendimiento académico, además de los requisitos determinados por los programas de estudios, también es consecuencia de un conjunto de factores causales que proceden de estructuras más amplias y complejas, vinculadas a las condiciones personales, familiares, sociales, económicas, culturales y políticas de un estudiante (Fernández et al., 2020). Evidentemente, el rendimiento académico es entendido como una valoración de las capacidades del alumno, expresada mediante un sistema de calificaciones; sin embargo, también existe un resultado no cuantitativo, el cual se refleja en la solución de problemas de la vida cotidiana y en el desarrollo profesional, familiar y social (Vera, 2019).

Consecuentemente, la valoración de la calidad de vida es un aspecto fundamental en todos los niveles y cursos de la existencia, pues se la considera un indicador amplio e integral de la salud; además, permite la medición periódica de los factores vinculados con el bienestar de la persona (Veramendi et al., 2020). Del mismo modo, y dada su naturaleza individual y subjetiva —proveniente del grado de satisfacción con elementos tanto positivos como negativos asociados al entorno social, cultural y ambiental de los individuos—, se considera a la calidad de vida una variable de carácter multidimensional, lo que hace de esta un concepto altamente complejo y dependiente de la interrelación de diversos factores (Congost, 2018; Veramendi et al., 2020). Haciendo referencia a la población joven, la calidad de vida percibida logra una singular relevancia. Es importante tener en cuenta que los jóvenes estudiantes del presente serán quienes en el futuro conformen la sociedad y una enorme parte del activo económico del país. Adicionalmente, en los diferentes cambios y transiciones que ocurren en la época académica, los sujetos desarrollan cierta independencia para elegir cómo se comportan, que hábitos tienen y cómo estos se ven reflejados en su calidad de vida (Veramendi et al., 2020).

Del mismo modo, la evaluación continua del rendimiento académico resulta un indicador fundamental para evaluar el desempeño y el éxito académicos. Una de las principales problemáticas identificadas, y que motiva al desarrollo de este estudio, es el bajo rendimiento, el fracaso y la deserción académica que viven los estudiantes colombianos (Brito & Palacio, 2016; Melo et al., 2017; OCDE, 2019; Ministerio de Educación Nacional de Colombia, 2020).

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Colombia tiene la proporción más elevada de estudiantes de bachillerato con bajos resultados. Estadísticamente, casi el 40 % los estudiantes ha repetido curso en algún momento de su proceso educativo, en relación con los países que participan en las pruebas PISA (OCDE, 2019). Sumado a ello, según los hallazgos encontrados por Ceinfes en el informe presentado por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación, el 66 % de las instituciones educativas mantuvieron o disminuyeron su desempeño en los resultados de las pruebas de estado en el año 2017 (Melo et al., 2017).

Dada esta problemática, se piensa que el bajo rendimiento académico puede repercutir negativamente en la vida académica de un estudiante y traer como consecuencia altas tasas de deserción académica. Las estadísticas revelan una situación altamente preocupante. La observación y el análisis de las tasas de deserción por período y por cohortes pudieron ratificar que, en promedio, uno de cada dos estudiantes colombianos no concluye sus estudios en instituciones de educación superior por nivel de formación. Entre los años 2010 y 2019, las tasas de deserción en promedio, por período, fueron del 32,6 % para el nivel técnico, 18 % para el nivel tecnológico y 9,3 % para el nivel universitario. Por su parte, la tasa de deserción por cohorte representó un 56,9 % para el nivel técnico, un 52,1 % para el nivel tecnológico profesional y un 46,1 % para el nivel universitario (Melo et al., 2017; Ministerio de Educación Nacional de Colombia, 2020). Con ello, identificar cualquier factor que pueda influir en mayor o menor medida en el rendimiento académico resulta imprescindible para desarrollar estrategias a futuro, establecer marcos referenciales y ampliar la literatura en las áreas de educación y calidad de vida. En ese sentido, el objetivo de este estudio es determinar la relación entre la calidad de vida y el rendimiento académico en jóvenes estudiantes de Caldas, Colombia.

Metodología

Diseño

Se trata de un estudio con un enfoque cuantitativo, de alcance descriptivo y correlacional, con un corte transversal, realizado en una población de jóvenes estudiantes que residían en el departamento de Caldas, Colombia, durante el período de mayo a junio del año 2022.

Población y muestra

La muestra fue de tipo no probabilística intencional, realizada a través de una convocatoria voluntaria por redes sociales. Se utilizó este tipo de muestreo debido a su cobertura, ya que se pueden obtener tamaños de muestras representativas, además de facilidad en cuanto a la recopilación de datos. Dentro de los criterios de inclusión establecidos, se consideraron aquellos jóvenes que estuvieran dentro de un rango de edad de 18 a 25 años, que fueran estudiantes, que pertenecieran al departamento de Caldas, Colombia, que tuviesen residencia actual en cualquiera de los municipios del departamento (durante al menos seis meses) y que adicionalmente adjuntaran un archivo de la evidencia de su rendimiento académico. Finalmente, aquellos que cumplieron con los criterios de inclusión y autorizaron su participación de manera deliberada mediante la firma del consentimiento informado constituyeron un total de n = 150 participantes.

Procedimiento

En primera instancia se facilitaron los cuestionarios a través de la herramienta digital Google Forms. En ella se contemplaban los dos instrumentos de medición, tanto para la calidad de vida como para el rendimiento académico. Asimismo, se incluían algunas preguntas de carácter sociodemográfico, el cumplimiento de los criterios de inclusión y, por supuesto, el consentimiento informado.

Para medir la calidad de vida, se utilizó la escala WHOQOL de la OMS (del inglés World Health Organization Quality of Life), un instrumento de carácter internacional que mide la calidad de vida de las personas; específicamente, se usó su versión abreviada, conocida como “cuestionario WHOQOL-BREF”. Se trata de un cuestionario fiable, eficaz y sencillo de aplicar, para valorar de forma adecuada los aspectos relacionados con la calidad de vida vinculados a la salud (The WHOQOL Group, 1995; Congost, 2018).

El cuestionario WHOQOL-BREF contempla un tiempo de dos semanas e incluye un total de 26 preguntas, de las cuales dos son de calidad de vida global y salud en general. De igual manera, consta de cuatro áreas o dimensiones: salud física, psicológica, entorno social y ambiente. La dimensión física corresponde a la salud física de la persona, incluyendo el dolor, la energía, la movilidad y la capacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria. La dimensión psicosocial, por su parte, explora aspectos emocionales y mentales, como la satisfacción con la vida, el estado de ánimo, la autoestima y la capacidad para concentrarse. La dimensión de relaciones sociales se enfoca en las interacciones personales, la red de apoyo social y la satisfacción con las relaciones interpersonales. Finalmente, la dimensión ambiental examina el entorno en el que vive la persona, y contiene factores como la seguridad, la calidad del aire y del agua, la disponibilidad de servicios de salud, el acceso a la información y el nivel de contaminación. Cada ítem contiene cinco opciones de respuesta tipo Likert (Hernández et al., 2016; Díaz et al., 2017a; Delannays et al., 2020).

El cuestionario cuenta con una puntuación global de calidad de vida y una de calidad de vida relacionada con la salud, correspondientes a las dos primeras preguntas, las cuales se evalúan de 1 a 5 (1 para la puntuación más baja y 5 para la más alta). Para calcular la puntuación de las dimensiones del WHOQOL-BREF, primero se revisan las 26 preguntas y se revierten la 3, la 4 y la 26, que son evaluadas negativamente. Posterior a ello se hace la sumatoria de las preguntas correspondientes a cada dominio y se obtiene un puntaje bruto, que finalmente es transformado a una escala de 0 a 100 (Hernández et al., 2016). La escala WHOQOL-BREF ha sido previamente traducida, utilizada y validada en población adulta de Colombia con un buen desempeño psicométrico, brindando medidas fiables (Cardona et al., 2015). Asimismo, ha sido validada en jóvenes estudiantes con una consistencia interna apropiada: un alfa de Cronbach de 0,8 (Castillo & Arroyave, 2022).

Para la evaluación del rendimiento académico se pidió a los participantes que indicaran el promedio total acumulado del semestre o período anterior mediante una escala de 0 a 5, siendo 5 la nota máxima y 0 la mínima, con una exigencia de aprobación de 3. Asimismo se les solicitó que adjuntaran en Google Forms un archivo PDF o una imagen con una evidencia para corroborar los datos registrados.

Consideraciones éticas

Teniendo en cuenta la resolución n.° 8430 del Ministerio de Salud de Colombia (1993), el presente estudio científico se clasifica como “riesgo mínimo”, ya que se emplearon cuestionarios de evaluación que no son invasivos ni atentan contra la integridad física y moral de los participantes.

Del mismo modo, se cumple con los principios contemplados en la Declaración de Helsinki (World Medical Association, 2013): los participantes del estudio debían autorizar su participación a través de la firma del consentimiento informado enviado por medios digitales, en el cual se indicó el objetivo del estudio, los procedimientos que se iban realizar, la participación deliberada y la confidencialidad de los datos de cada participante. Los jóvenes participantes tenían la posibilidad de retirarse voluntariamente en cualquier fase del proceso del estudio.

Análisis estadístico

Toda la información fue digitada en un Excel y posteriormente trasladada al software estadístico SPSS, versión 25. Las variables categóricas se describieron en porcentajes y frecuencias. Se utilizó la prueba de Kolmogórov-Smirnov para verificar la normalidad de los datos (> 50 muestras). Las variables continuas que no presentaron una distribución normal se expresaron en mediana y rango intercuartílico, y aquellas con distribución normal, en media y desviación estándar. Para la correlación entre las variables del rendimiento académico y la calidad de vida se aplicó la prueba de coeficiente de correlación de Spearman. En este mismo sentido, el nivel de significancia bilateral establecido fue de p ≤ 0,005 (Goviden, 1998).

Resultados

De acuerdo con los resultados expuestos en la tabla 1 se puede identificar que la mayoría de las variables fundamentales de este estudio mostró una distribución anormal, debido a que su significancia fue p < 0,005, por lo cual se rechaza la hipótesis nula (H0) y se acepta la hipótesis alternativa (H1). La única variable que mostró una distribución normal fue la edad: p < 0,008.


Tabla 1. Prueba de Kolmogórov-Smirnov para las variables fundamentales.

Características

n

Estadístico de prueba

Significancia

Calidad de vida global

150

0,224

0,000

Calidad de vida relacionada con la salud

150

0,227

0,000

Física

150

0,088

0,000

Psicosocial

150

0,064

0,000

Relaciones sociales

150

0,127

0,000

Ambiente

150

0,106

0,000

Edad

150

0,238

0,008

Fuente: Autores (2024).

De acuerdo con los resultados obtenidos se pudo identificar una muestra casi homogénea entre hombres (n = 79) y mujeres (n = 71). Prevalece en esta población un estrato socioeconómico medio, así como un total de 56 participantes en básica secundaria, 78 en estudios de pregrado o superiores y 16 en cursos de posgrado. La mayoría de los usuarios residía en un lugar de carácter urbano, sobre todo la ciudad de Manizales, Colombia. El promedio de edad de esta población se encontraba en torno a los 21,19 ± 3,33 años.


Tabla 2. Características de la población.

Características

n

%

Sexo

Masculino

Femenino

Total

79

71

150

52,67

47,33

100

Nivel socioeconómico

Bajo

Medio

Alto

Total

24

117

9

150

16

78

6

100

Nivel de escolaridad

Básica secundaria

Estudios superiores (técnico, tecnológico y profesional)

Posgrado (especialización, maestría, doctorado)

Total

56

78

16

150

37,33

52

10,67

100

Lugar de residencia (Municipios de Caldas)

Manizales

Filadelfia

Pensilvania

Chinchiná

La Dorada

Aguadas

Riosucio

Total

89

2

8

6

17

4

24

150

59,33

1,33

5,33

4

11,33

2,68

16

100

M

DE

Edad (años)

21,19

±3,33

Nota: n = número de individuos; M = media; DE = desviación estándar

Fuente: Autores (2024).

En la tabla 3 se pueden observar las medidas de tendencia central y de dispersión de la calidad de vida global, de la calidad de vida relacionada con la salud, de las dimensiones de la calidad de vida y del rendimiento académico. Se pudo constatar la mayor puntuación en el dominio físico (76,76 ± 17,3) y la menor en el dominio ambiental (58,72 ± 0,49), así como un rendimiento académico ligeramente por encima de la exigencia de aprobación correspondiente (3,6 ± 0,49). La calidad de vida global y la relacionada con la salud están expresadas en el promedio de respuestas según la escala Likert, y las dimensiones, por su parte, están representadas en una escala de 0 a 100, tal como lo propone el instrumento WHOQOL-BREF. Asimismo, se añade que una mayor puntuación está relacionada con una buena calidad de vida.


Tabla 3. Puntuación de la calidad de vida por dimensiones y rendimiento académico.

Características

ME

RIC

Calidad de vida global

4,00

P25 = 4,00; P75 = 4,00

Calidad de vida en salud

4,00

P25 = 3,00; P75 = 4,00

Físico

81,0

P25 = 63,0; P75 = 94,0

Psicosocial

78,0

P25 = 63,0; P75 = 94,0

Social

75,0

P25 = 56,0; P75 = 94,0

Ambiental

50,0

P25 = 44,0; P75 = 75,0

Rendimiento académico

3,8

P25 = 3,2; P75 = 4,00

Nota: ME = mediana; RIC = rango intercuartílico; P25 = percentil 25; P75 = percentil 75.

Fuente: Autores (2024).

Luego de llevar a cabo un análisis de correlación utilizando la prueba de Spearman, se lograron identificar relaciones positivas en la mayoría de las variables estudiadas. La única excepción a esta tendencia es el dominio social, en el que se observa una relación negativa, aunque no significativa. Este hallazgo podría sugerir que, a medida que aumentan las relaciones personales y sociales, el rendimiento académico tiende a disminuir. Además, se constató una relación positiva y estadísticamente significativa (p < 0,000) en el dominio ambiental. Aunque es importante destacar que la correlación no implica causalidad, este resultado nos permite inferir que contar con condiciones adecuadas en el entorno o ambiente puede influir de manera positiva en el rendimiento académico. Por último, pero no menos importante, la variable psicosocial también mostró una relación significativa con el desempeño académico, con un valor de p < 0,014 (Goviden, 1998). Esto sugiere que un aumento en esta dimensión podría tener el potencial de favorecer el rendimiento académico.


Tabla 4. Correlación entre las dimensiones de la calidad de vida y el rendimiento académico en la población.

Características

Rendimiento académico

Coeficiente rho de Spearman

Valor de p

Calidad de vida global

0,090

0,272

Calidad de vida en salud

0,046

0,574

Físico

0,045

0,584

Psicosocial

0,201

0,014

Social

‒0,066

0,421

Ambiental

0,306

0,000

Fuente: Autores (2024).

Discusión

De acuerdo con los resultados obtenidos en los análisis univariados, la calidad de vida en general y la calidad de vida relacionada con la salud arrojaron medias de 3,97 ± 0,70 y 3,89 ± 0,63, respectivamente. Esto parece indicar que los estudiantes evaluados se encuentran satisfechos con la percepción de la calidad de vida que tienen y de su salud. Estos resultados no son semejantes a los obtenidos en Delannays et al. (2020) para estudiantes universitarios chilenos de medicina: a pesar de que la mayoría de ellos percibía positivamente su calidad de vida, una gran parte no estaba satisfecha con su salud. Los autores justifican sus resultados manifestado que la mayoría de la muestra se encontraba cursando estudios en educación universitaria y de posgrado, y es evidente que en este período existen fuertes cambios conductuales y de estilo de vida (Borrás, 2014; Delannays et al., 2020).

Por otro lado, en otra investigación, estudiantes colombianos de odontología manifestaron una buena calidad de vida y satisfacción con su salud, lo cual está en consonancia con nuestro estudio (Díaz et al., 2017a). Estos hallazgos son semejantes quizás por tratarse de poblaciones con condiciones socioeconómicas y culturales muy parecidas. Las discrepancias que pueden existir entre los diferentes estudios puede obedecer a la cultura y sociedad de los diferentes países, los diseños metodológicos y el tipo de población.

La dimensión con mayor puntuación fue la física (76,76 ± 17,3), y la de menor puntaje fue la ambiental (58,72 ± 20,6). Estos resultados son similares a los de Díaz et al. (2017a), en que la mayoría de los evaluados manifestó no sentirse cómodo en el entorno que lo rodea y estar insatisfecho con el medio de transporte. Algunas instituciones educativas reconocidas y del primer mundo ofrecen estrategias para que los jóvenes estudiantes se establezcan en áreas cercanas, costean las viviendas donde estos residen u ofrecen ambas estrategias para garantizar el éxito académico y la movilidad de los alumnos. Asimismo, favorecen la seguridad en sus entornos para que los estudiantes se sientan cómodos y satisfechos dentro y alrededor de ellos (Díaz et al., 2017a). Reconocerlo puede servir de marco referencial para adoptar estrategias similares.

Con respecto al rendimiento académico, se pudo constatar que el de esta población es 3,6 ± 0,49. Se trata de promedios aceptables, ligeramente superiores a la exigencia mínima de aprobación de las instituciones educativas (3,0 en el caso de Colombia). Por lo anterior, y de acuerdo con las estadísticas de Ceinfes y el Ministerio de Educación sobre el bajo rendimiento académico en la población joven colombiana, parece ser que esta muestra no mantiene las mismas tendencias preocupantes que estas instituciones ratifican (Melo et al., 2017; Ministerio de Educación Nacional de Colombia, 2020).

El rendimiento académico es consecuencia de múltiples factores, por lo que su conceptualización resulta bastante compleja (Vega et al., 2015). Distintos estudios lo relacionan con variables intrínsecas del estudiante y con otras consideradas externas, pero el rendimiento debe ser estudiado no solo dentro del contexto académico sino también fuera de él (Oliva & Narváez, 2013), intentando abarcar la mayor cantidad de aspectos posibles que puedan influir en mayor o menor medida en el desempeño y éxito académicos (Díaz et al., 2017b). Por otro lado, el principal propósito de este estudio fue determinar si una mayor calidad de vida global, relacionada con la salud, así como en cada una de sus cuatro dimensiones, estaba vinculada con un mayor rendimiento académico en jóvenes estudiantes de Caldas, Colombia. De acuerdo con los análisis bivariados y los resultados obtenidos, se pudo identificar una relación positiva y estadísticamente significativa en la dimensión ambiental, lo que podría sugerir que entornos positivos y ambientes con condiciones satisfactorias pueden mejorar el rendimiento académico. Un estudiante con condiciones económicas favorables, un adecuado entorno, un buen acceso a servicios sanitarios y de transporte, así como lugares y espacios para el ocio y el esparcimiento, tiene una menor incidencia de perder alguna asignatura, fracasar académicamente y/o desertar de su programa (Díaz et al., 2017a).

Asimismo, se pudo observar una correlación positiva y significativa de la dimensión psicosocial, por lo cual se infiere que esta variable puede llegar a incidir en el rendimiento académico: estudios indican que disfrutar de la vida, considerar que esta tiene sentido, poseer una alta capacidad de concentración, aceptar su apariencia física y estar satisfecho con uno mismo se relacionan con altos niveles de desempeño académico, mayor compromiso hacia el curso o asignaturas, una motivación más alta hacia el crecimiento personal y un mejor desarrollo profesional (Raro et al., 2013; Carranza et al., 2017; Díaz et al., 2017a). Por otra parte, las dimensiones física y social, así como la calidad de vida global y la calidad de vida relacionada con la salud, no mostraron relaciones significativas; sin embargo, existe literatura que ratifica dicha relación (Díaz et al., 2017b; Domínguez et al., 2019; Delannays et al., 2020; Navarro et al., 2020).

Un estudio realizado por Domínguez et al. (2019) en estudiantes universitarios mexicanos mostró relaciones positivas en los cuatro dominios de la calidad de vida, lo cual se cumple parcialmente en nuestro estudio, pues todas las variables arrojaron una asociación positiva a excepción de la variable social, la cual arrojó una relación inversamente proporcional. Esto parece indicar que un aumento en las relaciones sociales personales puede perjudicar el rendimiento académico; sin embargo, como se ha reiterado, no es significativo, y dicha correlación no implica causalidad. Es igualmente esencial reiterar que las discrepancias en las comparaciones con otros estudios se deben a una variedad de factores, que van desde diferencias en contextos y poblaciones estudiadas, el uso de distintos instrumentos de medición, el tamaño de la muestra, la ubicación geográfica de la población y el momento de la evaluación, hasta, por supuesto, la influencia de la subjetividad en los datos autoinformados recopilados a través de cuestionarios, los cuales pueden verse afectados por diversos aspectos subjetivos relacionados con los participantes.

Limitaciones y fortalezas

Una de las principales limitaciones de nuestro estudio fue el diseño correlacional sin buscar una relación de causalidad de los hallazgos, por lo que no puede afirmar contundentemente si las variables significativas mejoran el rendimiento académico. Asimismo, no se buscó realizar un análisis exhaustivo para cada ítem o aspecto del cuestionario. Otra limitación de tipo metodológico de este estudio es su carácter transversal, entendiendo que un seguimiento longitudinal sería ideal para describir con mayor precisión la calidad de vida de los estudiantes: los resultados pueden presentar subestimaciones en algunas de las preguntas del cuestionario y cambiar con el tiempo, y también pueden influir en el efecto de memoria de los sujetos evaluados; asimismo, el cuestionario está diseñado para que se tenga en cuenta un período máximo de dos semanas (Díaz et al., 2017b). Otra restricción significativa de este estudio se relaciona con el instrumento de evaluación empleado para medir el rendimiento académico. Dado que la muestra de participantes es diversa y se basa en la voluntariedad, resulta complejo verificar de manera precisa el rendimiento académico de cada individuo en todas las instituciones educativas a las que pertenecen. En consecuencia, en este sentido solo disponemos de datos autoinformados.

Por otra parte, una de las principales fortalezas de este estudio fue la utilización del cuestionario WHOQOL-BREF, un instrumento previamente validado en población adulta colombiana (Cardona et al., 2015; Brito & Palacio, 2016; Castillo & Arroyave, 2022).

Se recomienda para futuras entregas en esta línea investigativa determinar la causalidad entre la calidad de vida general, la calidad de vida relacionada con la salud, los dominios de la calidad de vida y el rendimiento académico. Realizar estudios con un corte longitudinal y con muestras probabilísticas que puedan ser extrapolables será importante para evitar sesgos metodológicos.

Conclusiones

Finalmente, se pudo identificar que no existe correlación entre la calidad de vida global, la calidad de vida relacionada con la salud y el rendimiento académico en esta muestra poblacional. Por otra parte, se pudo identificar una relación positiva y significativa entre el dominio ambiental y psicosocial y el rendimiento académico, lo que podría sugerir que unas condiciones satisfactorias del entorno y una buena salud psicológica favorecerán un mejor desempeño académico. Asimismo, se pudo constatar que los estudiantes del departamento de Caldas mostraron puntajes adecuados de WHOQOL-BREF en la autopercepción de calidad de vida, en la salud y en los dominios físicos, psicosocial y social.

Referencias

Borrás, T. (2014). Adolescencia: Definición, vulnerabilidad y oportunidad. Correo Científico Médico, 18(1). https://tinyurl.com/3xtudkaw

Brito, I., & Palacio, J. (2016). Calidad de vida, desempeño académico y variables sociodemográficas en estudiantes universitarios de Santa Marta-Colombia. Duazary, 13(2), 133-141. https://doi.org/10.21676/2389783X.1719

Cardona, J., Ospina, L., & Eljadue, A. (2015). Validez discriminante, convergente/divergente, fiabilidad y consistencia interna, del WHOQOL-BREF y el MOSSF-36 en adultos sanos de un municipio colombiano. Revista Facultad Nacional de Salud Pública, 33(1), 50-57. https://tinyurl.com/y4bc5j2d

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Declaración de conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflictos de intereses.

Declaración de contribución de la autoría

Guillermo Saéz Abello participó en la curación de datos, la metodología, la administración del proyecto, la escritura, la revisión y la edición. Andrés Mauricio Ariza Viviescas contribuyó en la conceptualización, el análisis formal, la metodología, el software y la escritura del borrador original. Lynda Louise Laurin participó en la conceptualización, la supervisión, la validación y la administración del proyecto. Luis Pupo Sfeir contribuyó en la conceptualización, la metodología, la curación de datos, la escritura, la revisión y la edición.



Saéz Abello, G. A., Ariza Viviescas, A. M., Laurin, L- L., & Pupo Sfeir, L. E. (2024). Calidad de vida y el rendimiento académico en jóvenes estudiantes de Caldas, Colombia: Estudio piloto. Revista Andina de Educación 7(1), 000718. Publicado bajo licencia  CC BY-NC 4.0