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DOI: 10.29078/khhymv74

Enrique Ayala Mora y César Montúfar, editores. La Junta Militar y sus repercusiones. Los años sesenta y la histo ria contemporánea del Ecuador. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador / Corporación Editora Nacional, Quito, 2024, 176 pp.



Catalina León Galarza ORCID

Universidad de Cuenca Cuenca, Ecuador

Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia, n.º 61 (Enero-Junio 2025), 233-235. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780





Esta obra colectiva recoge las ponencias del Seminario "La Junta Militar de Gobierno y sus repercusiones. Análisis de las coyunturas clave de la historia contemporánea del Ecuador 1963-1966" 1 y presenta varias facetas de un período insuficientemente estudiado en las ciencias sociales ecuatorianas. Con fines analíticos, hemos ubicado los diez trabajos del volumen en cinco secciones: contexto de los años 60; crisis y desarrollo; Estado de Seguridad Nacional y Fuerzas Armadas; problemática social y movimientos políticos, y, por último, comunicación y cultura.

En el artículo "Ecuador en los años sesenta", Enrique Ayala caracteriza la época como el primer momento de un período histórico extendido hasta los primordios del siglo XXI. Momento signado por la crisis del modelo agroex-portador, las búsquedas de modernización y la construcción de un nuevo modelo de dominación anclado en la política de seguridad continental y la contrainsurgencia. El parteaguas sería la dictadura militar declarada el 11 de julio de 1963. La agitación social y política de esos años estuvo marcada por la influencia de la Revolución cubana, de los procesos de descolonización en Asia y África, por el Concilio Vaticano II y el surgimiento de la teología de la liberación. Una parte medular del período fueron el gobierno de la Junta Militar, la reforma agraria de 1964 y el impulso a la industrialización, entrelazados con la represión a las izquierdas y las políticas autoritarias.

A la problemática de la crisis y el desarrollo se refieren dos trabajos. En "Estrategias de desarrollo y significación histórica de la Junta Militar (19631966)", Carlos Larrea sostiene que el gobierno militar ha dejado una huella duradera el desarrollo del país. Sus objetivos estratégicos fueron el fortalecimiento de la planificación, los inicios de la industrialización sustitutiva de importaciones, de la explotación petrolera de la Amazonía y la reforma agraria de 1964. Tales orientaciones habrían contribuido a neutralizar los impactos de la crisis bananera, favoreciendo la exportación del crudo desde 1972. En el estudio "La planificación estatal como alternativa a la crisis del desarrollo de los años sesenta", Patricio Moncayo aborda el funcionamiento de la Junta Nacional de Planificación (JUNAPLA), señalando su importancia como estrategia para la modernización. Una tesis interesante del texto apunta la existencia de dos pilares de la planificación: el técnico y el político, estrategia que exhibiría debilidades, pues la Junta habría vacilado en la ejecución del Plan Decenal de Desarrollo sin, por otra parte, tender puentes de diálogo con los beneficiarios de sus políticas, lo que desgastaría al gobierno militar.

La temática sobre el Estado de Seguridad Nacional y las Fuerzas Armadas abordan tres trabajos. En el estudio "Guerra Fría, Junta Militar y Seguridad Nacional", César Montúfar se pregunta ¿por qué los militares se reactivaron a inicios de los sesenta, tras un cuarto de siglo de silencio? La causa de la reactivación sería la Constitución en 1947 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, con su doctrina de contrainsurgencia y seguridad continental, cuyo eje ha sido la lucha contra el comunismo. En ese contexto la institución armada consideró que los militares estaban llamados a gobernar al país, y consumaron el golpe de julio de 1963. La adhesión de Ecuador a la agenda de la seguridad continental se realizaría mediante "el matrimonio entre contrainsurgencia y desarrollo". El gobierno militar posicionaría al país en el entorno de la Guerra Fría buscando prevenir acciones armadas de la izquierda.

En el artículo "Fuerzas Armadas y Seguridad Nacional en los sesenta", Bertha García apunta a dos circunstancias fundamentales de los ejércitos de América Latina del siglo XX: su profesionalización y autonomía frente a la sociedad y el Estado. García señala que la década del sesenta es, en la región, la época de las nuevas dictaduras militares; ya no las caudillistas sino las institucionales. En esa línea, la autora sostiene que, si bien la Junta se encuentra al frente del gobierno, el poder se encuentra en manos del Comando Supremo de las Fuerzas Armadas. La política de la Seguridad Nacional se concretaría en un entramado institucional para el control del sistema político.

Roque Espinosa, autor del artículo "La emergencia del Estado de seguridad en el Ecuador", explora los estados de ánimo de las élites sociales en los sesenta, con su espíritu anticomunista alineado a la Iglesia católica. Se aborda la construcción del andamiaje conceptual del Estado de Seguridad Nacional, enfatizando que la ley instituyó a la seguridad interna como función autónoma del Estado. A finales de 1964, la Junta de Gobierno expidió la Ley de Seguridad Nacional, convirtiendo a la seguridad en el referente de la reforma y en fuente de legitimidad para la persecución de los opositores.

A la problemática social y a la movilización política están dedicados dos estudios. En el artículo "Ley de Reforma Agraria, política y Estado", Carlos Pástor y Diana Íñiguez proponen la necesidad de pensar una reforma agraria que considere una redistribución justa de la tierra, precautelando la seguridad alimentaria y la cohesión social. Y es que, si bien la Ley de Reforma Agraria de 1964 afectó a la tenencia de la tierra, los terratenientes conservan las mejores tierras hasta la actualidad. El trabajo explora la alta conflictividad agraria a inicios de los años sesenta, devenida de la alta concentración de la tierra y del agua en manos de las haciendas. Las dos reformas agrarias de nuestro país (1964 y 1972) tuvieron un carácter incompleto debido a la redistribución injusta de la tierra y porque la decisión política "desde arriba" excluyó a los campesinos de los órganos ejecutores. El ensayo "El movimiento estudiantil y la izquierda en los sesenta" de Manuel Salgado ofrece un trabajo de orden testimonial. El autor puntualiza que el movimiento estudiantil fue el único que optó por la izquierda radical, lo que fue un fenómeno de carácter internacional. Entre los factores de la activación del estudiantado, Salgado resalta la influencia ideológica del marxismo, la revolución cultural de la China de Mao y la influencia de la Revolución cubana. En el orden interno, la insurgencia estudiantil habría sido activada por la masacre del 2 y 3 de junio de 1959, bajo el Gobierno de Ponce, en el marco de una contradicción entre el Estado y los estudiantes. En ese contexto surgió la Unión Revolucionaria de la Juventud Ecuatoriana (URJE), de gran importancia en el espacio universitario. La dictadura de julio de 1963, dice el autor, había convertido a la izquierda y a la universidad en sus enemigos, sometiéndolas al imperio de la Ley Militar.

Las problemáticas de la comunicación y la cultura son tratadas en dos textos. El artículo de Julia Ortega "Los medios de comunicación en los años sesenta" narra sobre la tecnología de la comunicación de esos años (la máquina de escribir, por ejemplo), cuando muchos procedimientos eran manuales. Según Ortega, los medios de comunicación, (la radio, la prensa y la naciente televisión) se constituyeron en voceros de las élites económicas y políticas. La autora menciona también el desarrollo de los medios alternativos y se refiere a la creación en Riobamba, por monseñor Proaño, de las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador (ERPE), como pilar de la alfabetización de campesinos e indígenas. Finalmente, el artículo de Fernando Balseca "Literatura y dictadura en los años sesenta" aborda los debates literarios realizados al calor de la Revolución cubana. Balseca reconoce la incidencia en la literatura del existencialismo sartreano, con su cuestiona-miento del "arte por el arte". Las revistas de entonces (Pucuna, Bufanda del Sol e Indoamérica) se harían eco de tales postulados estéticos, otorgando a la literatura el papel de arma para el cambio revolucionario. Balseca menciona proyectos literarios como el de Jorgenrique Adoum que, manteniendo la crítica a la dictadura, trascendieron la escritura panfletaria. El exilio de algunos escritores, asegura el autor, permitió que la literatura ecuatoriana "pudiera ser considerada también como literatura latinoamericana".

Los lectores y lectoras se acercarán a un período fascinante, marcado por el desafío de un conjunto de actores sociales y políticos de nuestro país al ordenamiento legado por un siglo y medio de experimento republicano.




NOTAS


[1] El seminario se realizó en junio de 2023 bajo la coordinación del área de Estudios Sociales y Globales de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador y del Colegio de América.


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