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una muestra relevante del fracaso reformista, que buscaba por vía adminis-
trativa restaurar un orden que ya no funcionaba hacía mucho tiempo atrás.
Hubiese sido importante contextualizar el dispositivo de la caridad en
el antiguo régimen, evidenciando de mejor manera los tropiezos del proceso
reformista con la dinámica social, y también la funcionalidad administrativa
que supuso utilizar estas antiguas formas para amparar las nuevas propues-
tas modernizadoras, que ya eran manejadas predominantemente por los
funcionarios de la corona; además de que, con todos los matices necesarios,
se va a observar a la caridad presente hasta inicios del siglo XX, como lo ex-
pone Eduardo Kingman, en su trabajo sobre la ciudad.1
Efectivamente, este trabajo esboza aspectos clave de la institución que
se rastrean en su desarrollo, pero que no aún pueden desarrollarse y abren
senderos a nuevos trabajos de investigación. Se evidencia la necesidad de
estudiar el impacto social del hospicio, y, sobre todo, el paulatino avance de
la medicina en los procesos de ordenamiento, clasicación e higienización de
la vida las poblaciones en las ciudades.
Román Diego Mejía
Universidad Central del Ecuador
Quito, Ecuador
https://orcid.org/0000-0002-6417-4785
1. Eduardo Kingman Garcés, Laciudadylosotros,Quito1860-1940:higienismo,ornatoy
policía (Quito: FLACSO Ecuador / Universitat Rovira i Virgili, 2006).
cARlos d. ciRizA MENdívil. naturalEs dE una ciudad multiétnica. Vidas
y dinámicas socialEs dE los indígEnas dE Quito En El siglo XVii. MAdRid:
sílEx uNivERsidAd-HistoRiA, 2019, 424 PP.
https://doi.org/10.29078/procesos.v.n56.2022.3413
Este libro es el resultado de la tesis doctoral que Carlos Ciriza Mendívil
defendió en la Universidad del País Vasco, en 2018, por el cual recibió luego
el premio extraordinario de doctorado en la categoría “Arte y Humanida-
des” (convocatoria 2017/20). La obra presenta una historia de los indígenas
de Quito como sujetos activos, dinámicos, contradictorios y complejos; des-
miticando las miradas que los encasillaban en categorías étnicas inmóviles
y desde fuera del espacio urbano. Se basa en un estudio documental delimi-
tado entre 1636 y 1701, período poco abordado por la historiografía y que
para el autor representa una época de transición, de americanización de la
población indígena quiteña. Así, el indígena urbano se convierte en el foco
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de investigación y es leído a través de un enfoque microhistórico, inserto en
una serie de vínculos interpersonales, enmarcados en las migraciones que
sucedieron en Quito durante el siglo XVII.
El estudio está dividido en cinco capítulos. El primero, “En esta nuestra
república” (pp. 21-87), propone el marco para contextualizar y analizar a los
indígenas urbanos en Quito. Comienza con un análisis historiográco sobre
esa población, pero constata que, paradójicamente, se conocía mejor a los in-
dígenas de los lugares más pequeños que a quienes habitaban las urbes. De la
bibliografía revisada destacan autores como Frank Salomon (Los señores étnicos
deQuitoenlaépocadelosincas.Laeconomíapolíticadelosseñoresnorandinos, 1986)
y Jacques Poloni-Simard (Elmosaicoindígena:movilidad,estraticaciónsocialy
mestizajeenelcorregimientodeCuenca(Ecuador)delsigloXVIalXVIII, 2006).
Luego, el autor se pregunta: ¿cuál es el origen de la población observada?
Su mirada se concentra entonces en el ingente proceso de migración que tuvo
lugar en Quito. Este fenómeno fue posible por su condición de capital de la
Audiencia, convertida en polo permanente de atracción y de creación de es-
trategias de supervivencia. Al llegar a la ciudad, los indígenas se incorporaban
a una sociedad en que el papel, lo escrito, constituía la forma de ser represen-
tados. Ciriza utiliza el término Papereality (David Dery, 1998) para explicar la
forma en que los indígenas aparecen como sujetos activos dentro de la admi-
nistración, pero sin hablar por sí mismos, sino mediante los escribanos-traduc-
tores. A continuación, se aleja del aspecto contextual y aborda a los indígenas
urbanos como agentes que adoptan discursos, estéticas y dinámicas coloniales
de resistencia para mejorar su calidad de vida. Este punto es central en el libro,
pues ja teóricamente al indígena urbano no desde una actitud pasiva, sino
articuladora de procesos de identidad en las parroquias y el cabildo.
El segundo capítulo, “El movimiento de una sociedad” (pp. 89-156), es,
sin lugar a duda, el corazón del libro. En él se encuentra el posicionamiento
del autor en torno a la sociedad quiteña del siglo XVII y cómo su sistema
normativo y opresivo condicionó la agencia de los indígenas, impulsando
nuevas estrategias sociales que conguraron los espacios y las formas de
relacionarse dentro de la ciudad. Siguiendo a Juan de Solórzano Pereyra y la
división de la sociedad en dos repúblicas —de españoles y de indios—, de-
muestra que en la práctica estas no eran reales, sino que la realidad era más
bien voluble y compleja. La segregación étnica no era clara dentro del espacio
urbano y administrativo, lo que aparece reejado en las fuentes estudiadas,
donde por un lado se detectan ciertas categorías étnicas estrechas y estáticas,
y, por otro, es constatando en el desarrollo de una realidad más compleja y
heterogénea, “a kind of cultural bricolage”, según Karen B. Graubart.1
1. Karen B. Graubart, “The Creolization of the New World: Local Forms of Identica-
tion in Urban Colonial Peru, 1560-1640”, HispanicAmericanHistoricalReview 89 (2009): 490.
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Este contexto social permite al autor aseverar que el proceso de identi-
cación étnica no pasa por la simple observación de las características exter-
nas de los indígenas urbanos. De hecho, propone como binomio analítico la
identidad/identicación, donde el primer término tenía un carácter perma-
nente, hereditario e inmutable, y el segundo era una construcción social mo-
dicable y cambiante, denido por la autopercepción y la percepción social
(p. 97). Esta propuesta teórica se sustenta en el hecho de que los indígenas
urbanos “mostraban” al público una “presentación” de su categoría étnica,
para luego ser “percibidos” por la administración y la sociedad. Entonces,
la “calidad” estaría sujeta a una negociación individual y colectiva, por la
cual el mestizaje debe ser entendido como una norma social. Así, al analizar
la construcción de la identidad de los indígenas urbanos, el autor aborda
tres puntos: las estrategias de modicación de las calidades, tomando como
casos de estudio el uso del “hábito” y los mecanismos legales de ocultamien-
to de la calidad; la familia, entendida como una realidad social no denida
necesariamente por lazos de sangre; y la vecindad, como espacio multiétnico
de cohabitación y convivencia.
El tercer capítulo, “En el largo camino a la urbe” (pp. 157-243), analiza
el origen y tránsito migratorio y las estrategias de desarrollo personal en la
ciudad. Ciriza señala que se trata de “indios migrantes” que vinculan sus
ayllus de origen con la urbe; rastrea a los indígenas desde su lugar de origen,
luego a través del tránsito realizado hasta la ciudad y nalmente la llegada
a la urbe. Todo este proceso permite visibilizar la capacidad de adaptación
de los indígenas, lo que igualmente se ve después en la creación de nuevos
vínculos forjados en el barrio, la parroquia o en microespacios como los con-
ventos o los talleres.
Los capítulos cuarto y quinto son diferentes al resto de los anteriores,
pues en ellos el autor se concentra en un grupo especico de la sociedad qui-
teña del siglo XVII. El primero se reere a las mujeres indígenas y cómo estas
aparecen en el papel, tanto numéricamente como en la forma (pp. 245-299).
Su agencia se maniesta principalmente en las compraventas, préstamos,
donaciones, arrendamientos y testamentos, mientras que su ausencia en lo
laboral podría deberse a una escasa especialización y a su empleo en profe-
siones de poco prestigio. Se señala también la presencia de cacicas urbanas
que lograron ostentar el título de “doña” y quienes legaron su apellido a sus
descendientes, como el caso de Doña María Chuquiazumi (p. 289).
El otro grupo estudiado es el de los caciques urbanos, entendidos como
intermediarios entre la administración colonial y las comunidades indíge-
nas, así como agentes de control de las últimas, por lo que son leídos como
sujetos con “doble lealtad” (pp. 301-369). Este rol de mediadores se fortaleció
por las redes de apoyo y las dinámicas económicas de la ciudad, lo que hizo
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de ellos un artefacto colonial, distanciado del rol que tuvieron en la época de
los Incas. Prueba de ello es la existencia de cacicazgos de carácter sincrético
como los caciques de indios de la corona real, de la encomienda, de los va-
gabundos, de naturales, de yanaconas, de mitimaes y de collaguazos. Las
nuevas tipológicas son confrontadas a la pregunta de si constituyeron una
estrategia hispánica para debilitar las instituciones indígenas. El autor de-
muestra que, efectivamente, en la Audiencia de Quito la evasión scal masi-
va impulsó una política que favoreció la constitución de nuevos cacicazgos
y que su permanencia en el tiempo confería prestigio, razón por la que se
organizaron en las parcialidades urbanas, para dar coherencia a un entrama-
do dispuesto alrededor de las parroquias de la ciudad.
Las últimas secciones del libro están consagradas a una conclusión (pp.
371-386) y a la necesaria bibliografía (pp. 387-424). En términos generales,
esta obra cumple a lo largo de sus capítulos el objetivo de desmontar dos su-
puestos historiográcos: la inmovilidad social indígena y la homogeneidad
de la República de Indios. Ambos temas son abordados desde la documen-
tación y desde la búsqueda del indígena de “carne y hueso”, a través del
estudio de un entramado de estrategias de mestizaje, favorecidas por una
sociedad étnicamente exible, con redes familiares multiétnicas y con indi-
viduos que según el tipo de hábito que portasen eran percibidos social e ins-
titucionalmente de una manera u de otra, pudiendo cambiar si la situación
lo ameritase. La obra es recomendada para quienes a través del estudio de
las redes sociales realizan diálogos metodológicos entre la historia y la mi-
crohistoria, así como los cruces entre los enfoques cuantitativos y cualitati-
vos. Además, su lectura es una oportunidad para pensar en las estrategias y
mecanismos de los indígenas en otros escenarios urbanos, tanto fuera como
dentro de la Audiencia de Quito.
Francisco Mamani Fuentes
Universidad Bernardo O’Higgins
Santiago, Chile
https://orcid.org/0000-0002-8767-2744