La Iglesia ecuatoriana entre el Concilio Vaticano II
y la Conferencia de Medellín
TheEcuadorianChurchbetweentheSecondVaticanCouncil
andtheMedellínConference
AigrejaequatorianaentreoConcílioVaticanoII
eaConferênciadeMedellín
David Chamorro Espinosa
PonticiaUniversidadCatólicadelEcuador(PUCE)
Quito, Ecuador
dchamorro195@puce.edu.ec
https://orcid.org/0000-0003-1897-9547
https://doi.org/10.29078/procesos.v.n55.2022.3156
Fecha de presentación: 27 de diciembre de 2021
Fecha de aceptación: 2 de marzo de 2022
Artículo de investigación
Procesos.RevistaEcuatorianadeHistoria, n.º 55 (enero-junio 2022), 111-137. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780
RESUMEN
El Concilio Vaticano II generó transformaciones socio-religiosas
que afectaron la vida y las creencias de centenares de millones
de católicos. Este artículo aborda su aplicación en Ecuador.
Se mencionan algunos documentos y temas conciliares, como el
referente a la pobreza de la Iglesia, con el que se comprometió
monseñor Leonidas Proaño. A continuación se describen los desafíos
pastorales de Pablo Muñoz Vega al frente de la Arquidiócesis
de Quito, así como las profundas transformaciones en la Diócesis de
Riobamba. Este estudio concluye en 1968, el año de la contestación y
de la conferencia del CELAM en Medellín.
Palabras clave: historia latinoamericana, historia del Ecuador,
historia de la Iglesia, Concilio Vaticano II, CELAM,
cuestión social, libertad religiosa, Compañía de Jesús, siglo XX.
ABSTRACT
The Second Ecumenical Council of the Vatican led to social
and religious transformations that impacted the lives and beliefs
of hundreds of millions of Catholics. The present article addresses
how they were implemented in Ecuador. Certain Council documents
and issues are mentioned, such as the Church’s reference to poverty,
which Monsignor Leonidas Proaño pledged to support. It then
provides a description of the pastoral challenges of Pablo Muñoz
Vega with respect to the Archdiocese of Quito and the profound
transformations in the Diocese of Riobamba. The study concludes in
1968, the year of unrest and the Second Episcopal Conference of Latin
America in Medellín, Colombia.
Keywords: Latin American history, history of Ecuador,
history of the Church, Second Vatican Council, Episcopal Conference
of Latin America, CELAM, social issues, freedom of religion,
Society of Jesus, twentieth century.
RESUMO
O Concílio Vaticano II gerou transformações sócio-religiosas que
afetaram a vida e as crenças de centenas dez milhões de católicos.
Este artigo aborda sua aplicação no Equador. Alguns documentos e
temas conciliares são mencionados, como o referente à pobreza da
Igreja, com a qual se comprometeu Monsenhor Leonidas Proaño.
Ademais, descrevem-se os desaos pastorais de Pablo Muñoz Vega à
frente da Arquidiocese de Quito, assim como as profundas mudanças
na Diocese de Riobamba. O estudo termina em 1968, ano da
resposta e da Conferência do CELAM em Medellín.
Palavras chave: História Latino-americana, História do Equador,
história da Igreja, Concílio Vaticano II, CELAM, questão social,
liberdade religiosa, Companhia de Jesus, século XX.
introduCCión
El jueves 11 de octubre de 1962, el episcopado ecuatoriano participó de la
apertura del Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII. Allí estuvieron,
entre otros, Carlos de la Torre (Quito), César A. Mosquera (Guayaquil), Ma-
nuel Serrano (Cuenca), Bernardino Echeverría (Ambato) y Leonidas Proaño
(Riobamba, 1910-1988).1 El jesuita Pablo Muñoz Vega (1903-1994), nombrado
obispo coadjutor de Quito en 1964, participó de la tercera y cuarta sesiones
de la mayor asamblea deliberante de la historia de la Iglesia católica.2 Este
aporte pretende arrojar luz sobre la aplicación del Concilio en el Ecuador
hasta 1968, el año de la contestación y la conferencia de Medellín. Las fuentes
empleadas son libros y revistas de la época, documentos del fondo Muñoz
Vega del Archivo de la Provincia Ecuatoriana de la Compañía de Jesús y en-
trevistas realizadas a personas que vivieron la aplicación del Concilio.3
Ese 11 de octubre, los obispos europeos eran 1041: los americanos, 965;
los africanos, 379; los asiáticos, poco más de 300; y los de Oceanía, unos 60.
En el aula conciliar llegaron a reunirse hasta 2625 obispos de 116 países.4
Para valorar estas cifras, anoto que el Concilio Vaticano I (1869-1870) se inau-
guró con 642 prelados. El elenco de participantes uctuó durante las cuatro
sesiones (1962-1965), por razones de gobierno, defunciones y nuevos nom-
bramientos. Por citar un caso: el anciano cardenal De la Torre no asistió a las
últimas sesiones. La mayoría de los católicos no comprendió del todo la sus-
tancia de los debates en la basílica de San Pedro, pero el mero hecho de ver
que los obispos discutían reunidos en asamblea y que votaban textos elabo-
rados por ellos mismos (constituciones, decretos y declaraciones)5 causó un
1. No viajaron Juan María Riofrío, obispo de Loja, por motivos de salud; y, Benigno Chi-
riboga, auxiliar de Quito, “por razones de gobierno”. Gonzalo Ortiz Crespo, SuEminencia.
ElcardenalCarlosMaríadelaTorreyelEcuadordesutiempo (Quito: Plaza Grande, 2019), 597.
2. Ninguna otra asamblea ha congregado a tantos participantes con voz y voto, pro-
venientes de casi todos los países. John O’Malley, WhatHappenedatVaticanII(Cambridge:
Harvard University Press, 2008).
3. Esta revisión no será exhaustiva, es imposible reseñar en este espacio los desarro-
llos en diócesis como las de Guayaquil y Cuenca o en los vicariatos de la Amazonía.
4. Buena parte de los obispos de tierras de misión provenía de Europa, tal era el caso
de Angelo Barbisotti, vicario apostólico de Esmeraldas. Por otra parte, según el reglamen-
to, tenían derecho a participar con sufragio los cardenales, patriarcas, primados y obispos
residenciales, así como los abades y superiores generales de las órdenes clericales. Hilari
Raguer, “Primera sonomía de la asamblea”, en HistoriadelConcilioVaticanoII, vol. II (Lo-
vaina / Salamanca: Peeters/ Sígueme, 2002), 167-223.
5. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constituciones,decretos,declaraciones(Madrid: BAC, 1967).
Procesos 55, enero-junio 2022114
impacto que aumentó cuando algunas certezas que parecían inconmovibles
—la misa en latín, la confrontación con el protestantismo y con el comunis-
mo, la autoridad vertical en la Iglesia— se resquebrajaban. El Concilio fue,
además, un lugar de encuentro, de contactos, de colegialidad. Giuseppe Al-
berigo, John O’Malley y Melissa J. Wilde, entre otros, describen el desarrollo
de un espíritu conciliar autónomo que propició cambios signicativos. Tal
espíritu se manifestó en noviembre de 1962, cuando la mayoría de la asam-
blea se atrevió a desechar los esquemas redactados por la Curia Romana.6
La úLtima sesión
y eL paCto de Las CataCumbas
La cuarta y última sesión se inauguró el 14 de septiembre de 1965. Un tema
pendiente era el de la libertad religiosa. La mayoría estaba dispuesta a reconocer
una libertad básica a todas las religiones. En el debate quedó clara la distinción
entre “error” —que puede ser condenado— y “persona errada”, que jamás pue-
de perder sus derechos. La declaración DignitatisHumanaefue aprobada por
2308 placet, frente a 70 nonplacet. La declaración resalta el papel de la conciencia:
“la verdad no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad”.7
Volveré al tema más adelante. El siguiente debate fue sobre la divina revelación
y concluyó con la aprobación de la constitución dogmática DeiVerbum.
La constitución pastoral GaudiumetSpes, “sobre la Iglesia en el mundo
actual”, fue otro texto crucial, pues signicó la reconciliación entre la Iglesia
y la modernidad. El editor del primer comentario en castellano anotó que
GaudiumetSpes es “tan vasto, encierra tal variedad y riqueza de aspectos
e impulsos nuevos” que sería necesario mucho tiempo para estudiarlo en
profundidad.8 Tres años después, la constitución pastoral fue uno de los do-
cumentos más citados en Medellín. A nales de octubre se promulgaron tres
decretos (sobre los obispos, la vida consagrada y la formación sacerdotal) y
dos declaraciones (sobre la educación católica y las religiones no cristianas,
NostraAetate,que superó el antisemitismo católico imperante por siglos).
6. Giuseppe Alberigo, ed., HistoriadelConcilioVaticano.Laformacióndelaconciencia
conciliar. El primer período y la primera intersesión, vol. II (Salamanca: Peeters / Sígueme,
2002); O’Malley, What Happened at Vatican...; Melissa J. Wilde, Vatican II. A Sociological
AnalysisofReligiousChange (Princeton: Princeton University Press, 2007).
7. Pablo VI, “Declaración DignitatisHumanae sobre la libertad religiosa”, Roma, 7 de
diciembre de 1965, https://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/
documents/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html.
8. Guillermo Baraúna, “Introducción”, en LaIglesiaenelmundodehoy (Madrid: Stu-
dium, 1967), 157.
Procesos 55, enero-junio 2022 115
Otro leitmotiv fue el anhelo de mayor justicia. Ya en 1962 se conformó
un grupo que abogaba por una “Iglesia de los pobres”, cuyo núcleo estuvo
constituido por obispos francófonos y latinoamericanos. Monseñor Helder
Câmara (1909-1999) y otros obispos creían que no bastaba con palabras ins-
piradoras. La mañana del 16 de noviembre de 1965 el Concilio decidió que
GaudiumetSpes no incluyera una condena del comunismo. Por la tarde, unos
cuarenta prelados celebraron la eucaristía en las catacumbas de Domitila en
torno a un sobrio altar. Al nal de la misa, cada uno de ellos escribió su
nombre al pie de un maniesto que resumía un ideal de pobreza y sencillez.
A continuación, los nombres de algunos de los rmantes del PactodelasCa-
tacumbas (entre paréntesis el nombre de la diócesis respectiva):
Europeos: Charles Himmer (Tournai), Guy Marie Riobé (Orleáns),
Rafael González Moralejo (auxiliar de Valencia), Julius Angerhausen
(auxiliar de Essen), Luigi Betazzi (auxiliar de Bolonia).
De África y Asia: Bernard Yago (Abidjan, Costa de Marl), Joseph
Blomjous (Mwanza, Tanzania), Georges Hakim (Nazaret), Maximos
V Hakim (Acre, Israel).
Latinoamericanos: Helder Câmara (Recife), Tulio Botero (Medellín),
Enrique Angelelli (auxiliar de Córdoba, beaticado en 2019), Manuel
Larraín (Talca), Marcos McGrath (Santiago de Veraguas), Leonidas
Proaño (Riobamba), Sergio Méndez Arceo (Cuernavaca).9
No existe una lista ocial, pero se sabe que los obispos brasileños fueron
siete (el grupo nacional más numeroso) y los colombianos, cinco. De hecho,
la mayoría de los concelebrantes provenía de América Latina. El documento
consta de una introducción y de trece puntos:
Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las decien-
cias de nuestra vida de pobreza según el Evangelio; motivados los unos por los
otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir
y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando,
sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de
los eles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el
pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los
sacerdotes y los eles de nuestras diócesis [...] nos comprometemos a lo que sigue:
1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que
toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende.
2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especial-
mente en el vestir [...] y en los símbolos de metales preciosos [...].
5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos
que expresen grandeza y poder (eminencia, excelencia, monseñor [...]).
9. Xabier Pikaza y José Antunes da Silva, eds., ElPactodelasCatacumbas.Lamisiónde
lospobresenlaIglesia(Madrid: Verbo Divino, 2015).
Procesos 55, enero-junio 2022116
12. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con
nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro
ministerio constituya un verdadero servicio [...].
13. [...] Daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles
que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones. Que Dios
nos ayude a ser eles.10
Los obispos se comprometieron a no poseer bienes ni cuentas bancarias
a nombre propio y a conar la gestión nanciera de sus diócesis a una “co-
misión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico” (puntos
3 y 4), a privilegiar a los pobres en su ministerio (puntos 6 y 8) y a tratar de
incidir para “transformar las obras de benecencia en obras sociales basadas
en la caridad y en la justicia” (punto 10). Fue un gesto profético que congregó
a los que Comblin ha llamado los “santos padres de América Latina”.11 Pocos
panegiristas de Proaño han hecho referencia a su participación aquella tarde
romana (fue el único ecuatoriano presente).
El obispo de Roma estaba llamado a desempeñar un papel decisivo en la
recepción del Concilio. Desde su elección en 1963, Pablo VI (Giovanni Bat-
tista Montini, 1897-1978) insistió en la centralidad del diálogo: adintra de la
Iglesia y adextra, con la humanidad. En su alocución nal, el papa resumió
los trabajos diciendo que tendieron a alcanzar un renovado conocimiento
de la Iglesia y del mundo.12 El 8 de diciembre de 1965 tuvo lugar la clausura
en la plaza de San Pedro. La mayoría de los padres conciliares y millones de
católicos de a pie creían que se había despejado el camino a una renovación
humana y religiosa universal. Algunos frutos tempranos fueron el impulso
de los estudios bíblicos, el reconocimiento de la libertad religiosa y el aggior-
namento (“puesta al día”) de la vida sacerdotal y consagrada. Benedicto XVI
(2005) denirá al Concilio como un “sí fundamental a la Edad Moderna”.13
La participación de los obispos ecuatorianos fue discreta. En los años si-
guientes tuvieron que aprender a dialogar con la libertad religiosa, el pluralis-
mo y el marxismo. Algunos nunca consiguieron reconciliarse con los nuevos
tiempos; en todo caso, el régimen de cristiandad imperante desde el siglo XVI
agonizaría frente a sus propios ojos. En un intento de síntesis para el público
quiteño, ElTiemporesaltó que el Concilio había aprobado “una declaración
cancelando la antigua acusación de que todos los judíos fueron responsables
de la crucixión” (NostraAetate), declaró que “todos los hombres deben tener
10. Ibíd., 20-23.
11. José Comblin, “Los santos padres de América Latina”, Concilium 5, n.º 13 (noviem-
bre 2009): 653-664.
12. Peter Hebblethwaite, PaulVI:theFirstModernPope (Nueva Jersey: Paulist Press, 1983).
13. Joseph Ratzinger fue uno de los peritos más destacados del Concilio. Con el nom-
bre de Benedicto XVI, fue papa entre 2005 y 2013.
Procesos 55, enero-junio 2022 117
libertad religiosa” (DignitatisHumanae) y señaló “orientaciones para los católi-
cos” acerca de “la guerra nuclear, justicia social, amor y matrimonio” (Gaudium
etSpes).14 Con informaciones tan imprecisas como esta, tendrían que pasar años
para que los eles ecuatorianos comprendieran el signicado del Vaticano II.
eL posConCiLio
La recepción del evento conciliar se realizó en el momento en que la
Iglesia latinoamericana llegaba a su madurez, de la mano de una genera-
ción de grandes pastores. Además de Câmara, Manuel Larraín, Eduardo F.
Pironio, Sergio Méndez Arceo y a Samuel Ruiz.15 Esos prelados hallaron en
el Concilio las herramientas conceptuales que necesitaban para emprender
audaces cambios. Cierto desconcierto fue inevitable, no faltaron quienes juz-
garon que documentos como GaudiumetSpes habían pecado de exagerado
optimismo. El contexto era una sociedad civil atravesada por fuertes tensio-
nes, en medio de la Guerra Fría y el auge del marxismo. La Acción Católica
se agotó y sus instituciones se volvieron irrelevantes. Estaba claro que el
laicado necesitaba nuevos modelos de organización y acción.
La “Patria Grande” de 270 millones de habitantes se encontraba en es-
tado de ebullición. Una ola de golpes de Estado instauró dictaduras moder-
nizadoras, anticomunistas y represivas. Algunos sacerdotes creyeron que ni
el Evangelio ni el Concilio eran sucientes ante la inminente oleada de in-
surrección continental. Ese fue el caso del colombiano Camilo Torres (1929-
1966), arquetipo del “cura guerrillero” y referente de aquellos que soñaban
con reconciliar al cristianismo con el marxismo.La prensa había creado la
imagen de un papa progresista, lo que pareció conrmarse con los viajes
apostólicos de Pablo VI (Tierra Santa, Nueva York, India) y con su encíclica
PopulorumProgressio(Eldesarrollodelospueblos), que propuso un programa
de dignidad moral y de colaboración universal.16 El pontíce sintonizó con
uno de los conceptos esenciales para comprender esa década, el desarrollo:
El desarrollo de los pueblos y muy especialmente el de aquellos que se esfuerzan
por escapar del hambre, de la miseria, de las enfermedades endémicas, de la igno-
rancia [...]; que se orientan con decisión hacia el pleno desarrollo, es observado por
la Iglesia con atención. Apenas terminado el Concilio Vaticano II, una renovada
toma de conciencia de las exigencias del mensaje evangélico obliga a la Iglesia a
14. “Hoy se clausura el Concilio”, ElTiempo, 8 de diciembre de 1965: 1.
15. Juan J. Tamayo Acosta, ParacomprenderlaTeologíadelaLiberación (Estella: Verbo
Divino, 1998), 288-292.
16. Pablo VI, Cartaencíclica“Eldesarrollodelospueblos” (Quito: Don Bosco, 1967).
Procesos 55, enero-junio 2022118
ponerse al servicio de los hombres para ayudarles a captar todas las dimensiones
de este grave problema y convencerles de la urgencia de una acción solidaria.17
Pablo VI creó el SínododelosObispos(concreción de la colegialidad debati-
da en el aula conciliar) y la Comisión “Justicia y Paz”, pero lo que concitó más
atención fue la reestructuración del Santo Ocio, que pasó a llamarse Congrega-
ciónparalaDoctrinadelaFe. El motuproprio EcclesiaeSanctae (1966) invitó a todos
los obispos a retirarse al cumplir 75 años.18 El papa recibió al Consejo Episco-
pal Latinoamericano (CELAM) el 23 de noviembre de 1965, con motivo de sus
diez años de creación. Manuel Larraín (1900-1966), obispo de Talca y presiden-
te del organismo, resumió su trayectoria; a continuación, Pablo VI invitó a sus
hermanos obispos a emprender un trabajo de evangelización cohesionado y
planicado.19 El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) optó por dos
caminos: por un lado, proseguir la evangelización tradicional, coordinada por
medio de una pastoraldeconjunto(una acción en comunión eclesial que armo-
nice tanto los ministerios como los agentes de pastoral); por otro lado, Larraín,
Câmara y los más progresistas enfatizaron la amplitud del problema social.
La enseñanza conciliar comenzó a ser divulgada por medio de libros, bo-
letines, mimeograados y conferencias. El volumen con la traducción ocial
de los documentos conciliares en castellano apareció en mayo de 1967. El cle-
ro y la vida religiosa comenzaron a estudiar el Concilio, aunque el exjesuita
Simón Espinosa recuerda que, al menos en el Ecuador, no hubo un esfuerzo
sistemático.20 La primera manifestación de que “algo” había cambiado fue
la reforma litúrgica, fundamentada en la participación de los eles. Buena
parte de los católicos identicaron los cambios con el paso de la “misa en la-
tín y de espaldas al pueblo” a la misa en español, con un sacerdote que aho-
ra se dirigía de frente a la asamblea. Surgieron desafíos pastorales inéditos;
uno de ellos fue la composición de cantos litúrgicos con acompañamiento de
instrumentos “profanos”. Nuevos géneros, como la balada y el pop, irrum-
pieron en los templos.21 DeiVerbum estimuló las traducciones de la Sagrada
Escritura y la venta de biblias aumentó exponencialmente.
17. Ibíd., numeral 1.
18. La Congregación para la Doctrina de la Fe abandonó los métodos inquisitoriales y
enfatizó, más bien, la sana investigación teológica y la promoción positiva de la doctrina.
Otras medidas renovadoras fueron: jar en ciento veinte el número de cardenales y la
supresión de la corte ponticia, con sus anticuados ceremoniales.
19. Ortiz Crespo, SuEminencia.Elcardenal..., 646. Sobre Manuel Larraín véase Fernan-
do Berríos, “Manuel Larraín y la conciencia eclesial latinoamericana. Visión y legado de
un precursor”, TeologíayVida 50, n.º 1-2 (2009): 13-40.
20. Simón Espinosa (docente y escritor), en conversación con el autor, marzo de 2021.
21. Helmut Hucke, “Presupuestos musicales de una reforma litúrgica”, Concilium 12
(1966): 211-242.
Procesos 55, enero-junio 2022 119
La justicia social era uno de los temas que concitaba mayor atención por
parte del clero, en medio de una creciente agitación popular. Ciertos colecti-
vos de sacerdotes hicieron públicas algunas declaraciones que abogaban por
el cambio social y eclesial. Algunos de esos grupos —como los “Sacerdotes
para el Tercer Mundo” de Argentina— entraron en diálogo con sus obispos.22
Según Dussel, el proyecto inaugurado hacia 1930 para establecer una nueva
cristiandad, con el respaldo de los gobiernos populistas y autoritarios, termi-
nó en fracaso.23 El Vaticano II estimuló una sana maduración del laicado, que
se animó a adoptar posturas autónomas, sobre todo en el ámbito político.
En ese contexto apareció PopulorumProgressio. Publicada en marzo de 1967,
esta encíclica supuso una llamada de atención sobre la justicia social en un mun-
do que asistía a la descolonización. Pablo VI miró con simpatía a los pueblos de
Asia y África que anhelaban la liberación de la miseria y satisfacción digna a
sus necesidades: salud, fuentes de trabajo, participación política “fuera de toda
opresión y al abrigo de situaciones que ofenden su dignidad de hombres”.24 El
papa abordó también el desequilibrio creciente, palpable tanto al interior de las
sociedades de América Latina como en sus relaciones con los países del norte. La
recepción del documento fue cálida, pero los progresistas esperaban mucho más.
El CELAM organizó diversos encuentros que contaron con el concurso de
especialistas. El primero (Viamão, 1964) fue un encuentro internacional de sacer-
dotes para analizar los primeros documentos conciliares. El éxito de la experien-
cia motivó a otros departamentos del CELAM (Educación, Catequesis, Acción
Social, etc.) a organizar eventos en sus áreas especícas. Era un esfuerzo inédito,
viable ahora gracias a las nuevas posibilidades de comunicación y al espíritu de
colegialidad. Hubo un doble componente en esas reexiones: de una parte los
documentos conciliares y, de otra, las Ciencias Sociales, con sus conceptos “de
moda”: desarrollo, cooperación internacional, inversión en educación, etc.25 A
nales de 1967, la directiva del CELAM denió el tema a tratar en la inminente
asamblea general: “La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la
luz del Concilio”. Estaba trazado el sendero que conduciría a Medellín.
22. Juan J. Rossi, ed., Iglesialatinoamericana:¿protestaoprofecía? (Avellaneda: Búsque-
da, 1969), 129-133.
23. Dussel habla de la agonía de la cristiandad, que “no es la agonía del cristianismo,
sino de un cierto modo de vivir el cristianismo”; y continúa el historiador argentino: “El
intento de una nueva cristiandad dio sus frutos y signicó un temporal renacimiento (1930-
1962). Sin embargo, es bien posible que el camino elegido no fue el denitivo, y, por otra par-
te, el más adecuado para la etapa que hemos comenzado”. Enrique Dussel, HistoriadelaIgle-
siaenAméricaLatina.Coloniajeyliberación,1492-1973 (Barcelona: Nova Terra, 1974), 200-201.
24. Pablo VI, Cartaencíclica“Eldesarrollo...”, numeral 6.
25. Carlos Schickendantz, “Único ejemplo de una recepción continental del Vaticano
II. Convocatoria, desarrollo y estatuto eclesial-jurídico de la Conferencia de Medellín”,
RevistaTeología 49, n.º 108 (agosto 2012): 25-53.
Procesos 55, enero-junio 2022120
Cuadro 1. Encuentros continentales
organizados por el CELAM antes de Medellín
Lugar y año Evento
Viamão, 1964 Encuentro sobre los fundamentos teológicos de la acción pastoral
Baños, 1966 Encuentro de obispos responsables de la Educación, Apostolado
de Seglares y Acción Social
Mar del Plata, 1966 La Iglesia y el desarrollo e integración de América Latina
Buga, 1967 Seminario de Expertos sobre la Misión de la Universidad en
América Latina
Melgar, 1968 Encuentro sobre pastoral misionera
Lima, 1968 Reunión de laicos
Fuente:Gonzalo Ortiz Crespo, SuEminencia.ElcardenalCarlosMaríadelaTorreyelEcuador
desutiempo(Quito: Editorial Plaza Grande, 2019); BoletínEclesiástico, 1964-1968.
Elaborado por el autor.
Los Cambios eCLesiaLes
en eL eCuador y La Crisis deL 68
Hacia 1965 parecía que las cosas marchaban bien en la Iglesia ecuatoriana.
En marzo de ese año se creó la diócesis de Tulcán. El nuevo nuncio, monse-
ñor Giovanni Ferrono, llegó a nales de año. Monseñor Muñoz Vega lideró
el proceso de renovación pastoral y puso en marcha el funcionamiento de la
Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE, que se instaló en los predios del Se-
minario Mayor, sobre la Av. América). El fundamento fue la doctrina de la
colegialidad expuesta en la constitución sobre la Iglesia, LumenGentium.26 A
inicios de 1966, la CEE estaba conformada por veintidós ordinarios; por medio
de su junta directiva y comisiones, el nuevo organismo comenzó a coordinar
la marcha de la Iglesia nacional. El “Encuentro nacional de obispos, clero, re-
ligiosos, religiosas y seglares” (31 de julio-6 de agosto de 1966) pensó un plan
integral para la aplicación del Concilio. Las conclusiones abordaron las áreas
de catequesis, liturgia, promoción vocacional, seminarios, vida consagrada y
seglares.27
26. LumenGentium, en el numeral 13, se rerió a la “iglesia particular”, el conjunto de
las diócesis dentro del territorio de un país, que comparten una misma cultura e historia.
La mente del Concilio fue que las conferencias se constituyeran en las articuladoras de la
evangelización en cada país.
27. Después de precisar que se debía explicar al laicado el sentido de las innovaciones,
una instrucción dio orientaciones sobre la homilía, el empleo del español en la liturgia y la
Procesos 55, enero-junio 2022 121
Debajo de la fachada, la Iglesia ecuatoriana tenía múltiples problemas.
Si bien se habían creado nuevas circunscripciones eclesiásticas, la falta de
clero era clamorosa en el litoral y en la Amazonía. Urgía revisar la forma-
ción sacerdotal, que seguía anclada en la Escolástica; además, los estudios de
los seminarios carecían de reconocimiento estatal.28 Sin pretender redactar
un elenco exhaustivo de falencias, resalta la pasividad del laicado y ciertas
prácticas pastorales desfasadas, como la persistencia de diversas categorías
de misas con su propio sistema de aranceles.29 No existía una reexión teoló-
gica y pastoral sistemática que respondiese a las necesidades reales del pue-
blo creyente. Para conocer la doctrina conciliar, los seglares contaron con la
prensa y algunas instituciones católicas, como los movimientos juveniles.30
Una grata visita fue la de monseñor Larraín, quien asistió a un encuentro
de obispos en Baños (1966). El canciller, el intelectual católico Jorge Salvador
Lara, condecoró al CELAM, en la persona de su presidente. En el que sería su
último discurso, el obispo de Talca expresó que el episcopado debía prever
los cambios en contacto con los pueblos. Pocos días después, su muerte en un
accidente de carretera privó a la Iglesia de un hombre que hubiera ayudado a
desatar algunos de los nudos gordianos del posconcilio. Su sucesor en la pre-
sidencia del CELAM fue monseñor Avelar Brandão Vilela. Para la secretaría
general fue escogido el obispo auxiliar de Mar del Plata, Eduardo F. Pironio.
Pablo Muñoz ocupó la primera vicepresidencia y Leonidas Proaño presidió el
Departamento de Pastoral de Conjunto. Por iniciativa del obispo de Riobam-
ba, y con el aporte de José Comblin y Segundo Galilea, se consolidó el Ins-
tituto Pastoral de América Latina, muy activo en el inmediato posconcilio.31
En el ámbito político, la Constituyente de 1966-1967 aprobó la decimo-
séptima carta magna de la República (25 de mayo de 1967), que despejó el
retorno al orden democrático, roto por el golpe de 1963. En las elecciones de
junio de 1968 el triunfador fue, de nuevo, José María Velasco Ibarra. El quin-
prohibición de decir misa en los altares laterales durante la celebración principal con pre-
sencia del pueblo. “Uso de lengua vernácula en el Prefacio”, “Resoluciones del Encuentro
Nacional”, BoletínEclesiástico, febrero de 1966: 104-105, 519-523.
28. Muñoz Vega consideró que se debía preservar el bienio de estudios losócos,
esenciales para asegurar un diálogo con el mundo contemporáneo, Francisco Miranda,
PabloMuñozVega.Unhumanismoeclesial (Quito: Banco Central del Ecuador, 1993), 131-134.
29. Las “clases” (primera, segunda y tercera, según fuera misa “cantada” o “rezada”
y el monto del estipendio) en la celebración de los sacramentos se suprimieron recién en
1966. “Resoluciones del Encuentro Nacional”, BoletínEclesiástico, febrero de 1966: 519-523.
30. Esa fue la experiencia de Enrique Galarza, miembro del MovimientoJuvenilEcua-
toriano. Los grandes temas del Concilio orientaron las reuniones de aquellos jóvenes en-
tusiastas. Enrique Galarza (profesor emérito de la Universidad Católica), en conversación
con el autor, marzo de 2021.
31. Dussel, HistoriadelaIglesia..., 346-347.
Procesos 55, enero-junio 2022122
to y último velasquismo comenzó el 1 de agosto de 1968. En su discurso de
posesión, el caudillo prometió transformar las estructuras y luchar contra la
“burocracia inmoral”.
No solo los comunistas son ateos. Hay ateos más absolutos, porque los comunis-
tas tienen un ideal y, al n, el ideal supone un Dios desconocido. Los ateos de la
arrogancia explotadora no tienen otra nalidad que acumular riquezas sobre la
miseria de hombres, mujeres y niños. Se sostiene que el indio y el aparcero viven
contentos en su tugurio [...]. Pero la revolución igualitaria se impone so pena de
trastornos sangrientos, que saque al miserable de su miseria moral mejorando su
condición económica.32
El heterodoxo católico que era Velasco Ibarra parecía dirigirse a la Iglesia
y a la derecha, que le declararon la guerra años atrás por coquetear con el
comunismo. Los verdaderos blasfemos, decía, son aquellos que sumen en la
pobreza al pueblo y se resisten a que las estructuras de opresión cambien. La
reforma agraria no era suciente.
Precisamente, la formación previa de monseñor Pablo Muñoz Vega le
condujo a preocuparse por las “llagas sociales”. Su lenguaje no era de un re-
volucionario sino de un sensible pastor posconciliar. Esa prudencia —virtud
muy valorada en ambientes eclesiásticos— se manifestó en sus alocuciones
sobre la educación católica y la libertad religiosa.Como cabía esperar, Digni-
tatisHumanae fue uno de los documentos de más difícil recepción.33 Muñoz
Vega precisó la postura de la jerarquía católica, en momentos en que la Cons-
tituyente debatía sobre el tema. Luego de explicar la delicada doctrina detrás
de la declaración, el jesuita advirtió:
Esta doctrina conciliar no favorece en modo alguno el proselitismo cual lo reali-
zan, por ejemplo, algunas sectas protestantes entre los católicos de nuestra Amé-
rica Latina. El proselitismo es cosa muy diversa de la verdadera evangelización,
lo mismo que del ecumenismo. El proselitismo es un testimonio irresponsable y
una corrupción de la libertad religiosa.34
32. José María Velasco Ibarra, “Lo que haré”, Vistazo, n.º 136, septiembre de 1968: 7.
33. A los católicos les costaba aceptar el proselitismo de los “hermanos separados”, pese
a que la libertad de conciencia ya había sido incluida en la Constitución de 1945: “El Estado
no reconoce religión ocial alguna. Todos pueden profesar la que a bien tengan”, “Consti-
tución política de la República del Ecuador” (1945), art. 141, n.º 11, en Federico Trabucco,
ConstitucionesdelaRepúblicadelEcuador (Quito: Editorial Universitaria, 1975), 355-404.
34. Cabe puntualizar que DignitatisHumanae no habla de “sectas”, sino de “comuni-
dades religiosas”. Pablo Muñoz Vega, “Conferencia: la libertad religiosa”, BoletínEclesiás-
tico, mayo de 1966: 267.
Procesos 55, enero-junio 2022 123
La argumentación de Muñoz Vega es conservadora; evidentemente, no
quiso escandalizar a su auditorio, poco habituado a sutilezas teológicas. El
discurso citado llama “proselitismo” al mensaje religioso “agresivo”, que
emplea “medios de seducción psicológico-religiosa con el pueblo necesita-
do”. Meses después, la nueva Constitución amplió el alcance de la libertad
de cultos, pues obligó al Estado a “garantizar la libertad de creencia religiosa
y de culto, individual o colectivo, en público o en privado”.35
La transición en la sede quiteña se consumó el 10 de septiembre de 1967.
Pablo VI aceptó la renuncia del cardenal De la Torre, así que un jesuita exper-
to en san Agustín se convirtió en el undécimo arzobispo de Quito. Su primera
homilía desarrolló el tema “El reto del mundo de hoy a la Iglesia”.36 Días
después, Muñoz viajó a Roma para asistir a la primera asamblea del Sínodo.37
Al dirigir ahora la mirada a la Diócesis de Riobamba recordemos que
los rmantes del Pacto de las Catacumbas se comprometieron a trabajar en
equipo con su clero, con la vida consagrada y con sus eles. Monseñor Proa-
ño elaboró con sus colaboradores un “Plan de reconversión pastoral a largo
plazo”.El epicentro para repensar la iglesia de Chimborazo fue el Hogar
Santa Cruz, donde el obispo instaló su residencia. Ese foco irradiador de la
Iglesia de los pobres fue la sede de un vibrante equipo misionero, que reco-
rrió las comunidades para hacer vida el plan pastoral. Sus objetivos fueron
promover un nuevo modelo de Iglesia e impulsar un proceso de concientiza-
ción.38 A la luz de LumenGentium, Proaño entendió que la iglesia local debía
experimentar una radical transformación hacia una organización comunita-
ria. Reorganizó los consejos diocesanos y dividió las parroquias en sectores,
en función de la capacidad de acompañamiento de su equipo. El clero debía
aprender a trabajar en equipo: “comprendí que los sacerdotes habíamos sido
35. “Constitución política del Estado ecuatoriano” (1967), art. 28, n.º 8, en Trabucco,
ConstitucionesdelaRepública..., 457-516.
36. “Es necesaria la justicia. Es irrenunciable la justicia. Pero ella sola no basta para
establecer la vinculación social más fuerte. Un mundo con justicia, pero sin amor, sería
simplemente un mundo inhumano”. Pablo Muñoz Vega, “Homilía”, BoletínEclesiástico,
septiembre de 1967: 560. Una concreción práctica fue la campaña social que condujo a la
fundación del hospital conado a los hermanos de San Juan de Dios.
37. Muñoz Vega participó de la comisión que redactó un documento sobre la crisis de
fe y los “errores teológicos” en boga. Un resultado del Sínodo fue la invitación a las confe-
rencias episcopales para que renovaran la formación sacerdotal. Miranda, Unhumanismo
eclesial..., 131.
38. Un documento inédito dene a “Santa Cruz” como un “lugar de encuentros, diá-
logos, cursos a todo nivel, locales, nacionales, internacionales”. Jorge Moreno y María
José Abad, “Caminar pastoral de la Iglesia de Riobamba, 1954-1984” (1984), 12. Archivo
de la Provincia Ecuatoriana de la Compañía de Jesús, fondo MuñozVega, caja 8a, carpeta
“Obispo Leonidas Proaño”.
Procesos 55, enero-junio 2022124
acaparadores de todos los carismas en la Iglesia, que nos habíamos converti-
do, en vez de servidores, en dominadores del pueblo”.39
Proaño halló un colaborador capaz y leal en Agustín Bravo Muñoz, su
vicario. Este bolivarense, compañero suyo en el seminario mayor, fue un ex-
ponente del nuevo perl de sacerdote, batallador y apasionado por la re-
novación eclesial. A juicio de Barredo, la cuarta parte del clero riobambeño
compartía ese perl “progresista”. A riesgo de ser esquemático, menciono
que otra cuarta parte eran “buenos curas piadosos” y la mitad restante se-
guían siendo una especie de anacrónicos “gamonales conservadores”.40 El
conicto era inevitable y estalló a raíz de la aplicación del “Plan de recon-
versión pastoral”. Los sacerdotes que no estuvieron de acuerdo con la nue-
va línea abandonaron la diócesis. Monseñor Proaño se había distanciado de
Riobamba ya desde antes de la nalización del Concilio; ya no era digno de
ser el pastor de las clases pudientes, invitado a bendecir sus matrimonios y a
bautizar a sus hijos. Se había convertido en el “obispo de los indios”.
A inicios del crucial año de 1968, el CELAM ultimaba los preparativos
de su asamblea general. En el Occidente opulento se hablaba de la muerte de
Dios, se percibió una menor asistencia al culto y una crisis de autoridad. Las
drogas, la liberación sexual, los festivales de rock y la psicodelia conforma-
ron el Zeitgeist,el “espíritu del tiempo”. El ánimo contestatario estalló: 1968
fue un año de conmociones. Entre abril y junio fueron asesinados Martin
Luther King y Robert Kennedy; el presidente Johnson, por su parte, repetía
que la victoria en Vietnam era cuestión de tiempo. El experimento del pueblo
checoslovaco de un “socialismo con rostro humano” (la PrimaveradePraga)
fue aplastado por los tanques soviéticos. Y en Francia, el anhelo por una re-
forma universitaria desencadenó una gran agitación social.41
Esta agitación cruzó el Atlántico. La radicalización de la izquierda lati-
noamericana fue de la mano con la creciente movilización popular. En Méxi-
co, la represión del gobierno cobró la vida de un número no precisado de es-
tudiantes en Tlatelolco. Aquel 2 de octubre de 1968 se inauguró una estrategia
represiva a gran escala, inédita en la historia del continente.42 Al día siguiente,
39. Leonidas Proaño, Creoenelhombreyenlacomunidad (Quito: Corporación Editora
Nacional, 2001), 100.
40. Fernando Barredo (teólogo jesuita), en conversación con el autor, febrero de 2021.
El párroco de Penipe, quien conoció personalmente a Proaño y a Bravo Muñoz, coincide
con Barredo, pero no se atreve a dar porcentajes. Jaime Álvarez (párroco de Penipe), en
conversación con el autor, diciembre de 2021.
41. Wolfgang Benz y Hermann Graml, eds., ElsigloXX.Problemasmundialesentrelos
dosbloquesdepoder, vol. III (Madrid: Siglo XXI, 2004).
42. Felipe Victoriano Serrano, “Estado, golpes de Estado y militarización en Améri-
ca Latina: una reexión histórico-política”, Argumentos 23, n.º 64 (septiembre-diciembre
2010): 175-193.
Procesos 55, enero-junio 2022 125
Perú fue también noticia. Un grupo de militares derrocó al presidente Belaún-
de Terry, acusado de corrupción. El general Velasco Alvarado recurrió a un
lenguaje distinto: desarrollo sin dependencia, soberanía económica, partici-
pación de los trabajadores... Fue proclamado un gobierno “nacionalista y re-
volucionario” que contó con el respaldo popular y de la cúpula eclesiástica.43
A esas alturas, parecía que los cambios en la Iglesia iban demasiado rápido.
Era como si el concilio hubiese roto una presa: se desencadenó un torrente de
renovación, retenida y urgente desde hacía tiempo. Otra clave renovadora tuvo
relación con la sexualidad. Se había impuesto ya como verdad cientíca la rela-
ción entre control demográco y desarrollo. La aparición de la píldora contra-
ceptiva Conovid fue vista como un instrumento de liberación de la mujer.44 Juan
XXIII instituyó la Ponticia Comisión sobre Población, Familia y Natalidad,
que continuó sus labores en el siguiente ponticado, en medio de una creciente
expectativa. La Comisión aprobó un informe que decía que el control articial
de la natalidad no era “intrínsecamente malo”.45 Pablo VI no acogió esas re-
comendaciones y redactó una encíclica que rearmó la enseñanza tradicional.
HumanaeVitae(julio 1968) sostuvo que el amor conyugal exigía a los es-
posos cristianos tomar conciencia de su misión, que es fundar una familia. La
paternidad responsable está vinculada con el “orden moral objetivo”, cuyo
el intérprete es la conciencia recta. Esa paternidad se ejercita con la decisión
de tener una familia numerosa, o bien, evitando un nuevo nacimiento “du-
rante algún tiempo o por tiempo indenido”.46 En ese caso, los esposos no
pueden recurrir más que a los métodos naturales.47 Terminó así la ilusión del
“papa reformista”. Las sonoras críticas evidenciaron una separación abismal
entre el Magisterio y el pensamiento secular.48 Por primera vez, numerosos
laicos disintieron abiertamente con el papa. El episcopado canadiense llamó
a las parejas a discernir en conciencia su propia elección. RevistaVistazo abor-
43. El cardenal-arzobispo de Lima, Juan Landázuri Ricketts, apoyó las reformas. José
Pernau, HistoriaMundialdesde1939 (Barcelona: Salvat, 1974), 118-119.
44. Alana Harris, ed., TheSchismof’68.Catholicism,Contraceptionand‘HumanaeVitae’
inEurope,1945-1975 (Londres: Palgrave Macmillan, 2018).
45. Pablo VI aumentó el número de miembros de la comisión, que incluyó a médicos,
psicólogos, economistas, sociólogos y expertos en demografía. En total, setenta y dos per-
sonas, presididas por un comité ejecutivo de dieciséis obispos. Decía el informe: “La regu-
lación de la contracepción aparece como necesaria a muchas parejas que desean alcanzar
una paternidad responsable, abierta y razonable”. Citado en ibíd., 5.
46. Pablo VI. “Carta encíclica Humanae Vitae”, numeral 10, Roma, 25 de julio de
1968. https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_
enc_25071968_humanae-vitae.html.
47. Ibíd., numeral 16.
48. El teólogo Charles Curran rmó una declaración contra HumanaeVitae, respalda-
da por doscientos académicos. Hebblethwaite, PaulVI:theFirst..., 505-526.
Procesos 55, enero-junio 2022126
dó la controversia con un titular de impacto: “No dijo el Papa a la píldora”.
Siguieron tres artículos con sendos puntos de vista, escritos por el redactor
en jefe, Alberto Borges; el sacerdote guayaquileño, José Gómez Izquierdo; y,
un médico partidario de la planicación familiar, Pablo Marangoni. El tex-
to de Gómez expresó obediencia lial hacia Pablo VI, a la par que trató de
“dorar la píldora”: el papa no habría dicho “no”, sino “por ahí, no”; es decir,
que la encíclica invitaba a los cristianos al asentimiento y a seguir un camino
de generosidad y de apertura a la vida. En 1968, los católicos ecuatorianos
aceptaron ese punto de vista u optaron por guardar silencio.49
medeLLín:
eLminiConCiLioLatinoameriCano
En medio de tantos cambios, demandas e ideologizaciones, llegó el even-
to que marcó la madurez de la Iglesia fundada en 1492. El primer acto fue el
Congreso Eucarístico de Bogotá y la visita papal (22-24 de agosto de 1968).50
En sus alocuciones, Pablo VI no ocultó su emoción ante un evento histórico:
la primera vez que un sucesor de Pedro visitaba la tierra de Rosa de Lima y
de Mariana de Jesús.
La obra no está acabada. Más aún, el trabajo realizado denuncia sus límites, pone
en evidencia las nuevas necesidades. [...] Nos compartimos vuestra pena y vues-
tro temor, Hermanos. Desde lo alto de la mística barca de la Iglesia, también Nos
y no en menor grado, sentimos la tempestad que nos rodea y nos asalta.51
El pontíce solicitó profundizar en la Doctrina Social de la Iglesia para dis-
cernir vías de realización práctica e insistió en promover la justicia y la paz,
pero alertó ante “la violencia y el odio” generados por el marxismo. Los obis-
pos se trasladaron a Medellín el 26 de agosto. En la asamblea participaron tam-
bién otros sectores del pueblo de Dios, por lo que cabe hablar de una noción
49. “No dijo el Papa a la píldora”, Vistazo, n.º 136 (septiembre 1968): 91-102.
50. Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, LaIglesiaenla
actualtransformacióndeAméricaLatinaalaluzdelConcilio.Ponencias, vol. I (Bogotá: Secre-
tariado General del CELAM, 1969); Segunda Conferencia General del Episcopado Lati-
noamericano, La Iglesiaen laactual transformacióndeAméricaLatinaalaluzdelConcilio.
Conclusiones, vol. II (Bogotá: Secretariado General del CELAM, 1969); Virginia R. Azcuy,
“La pobreza de la Iglesia y los signos de los tiempos. Medellín como recepción inacabada
del Vaticano II”, RevistaTeología 50, n.º 110 (abril 2013): 111-138.
51. Pablo VI, “Discurso de apertura”, en LaIglesiaenlaactual..., vol. I, 25-38.
Procesos 55, enero-junio 2022 127
ampliada de colegialidad (aunque se criticó la escasa presencia laical).52 La pre-
sidencia fue compartida por los cardenales Juan Landázuri y Antonio Samoré
(presidente de la Pontica Comisión para América Latina, PCAL) y por mon-
señor Avelar Brandão Vilela (presidente del CELAM). Las sesiones duraron
dos semanas, descritas por uno de los peritos, el sacerdote peruano Gustavo
Gutiérrez, como “una honda, esperanzada e inolvidable experiencia espiritual
de compromiso histórico y de oración”.53 La mecánica de trabajo tuvo tres fases.
Desde el inicio se produjeron tensiones. La PCAL objetó la designación de
algunos consultores y de dos relatores (Ruiz y Proaño), vistos como “progre-
sistas”. Como dice el adagio eclesiástico: “de Roma viene lo que a Roma va”,
cabe suponer que algunas voces en la CEE acusaron al obispo de Riobamba de
provocar división.54 La directiva del CELAM intervino y parte de la temática
que le correspondía a Proaño fue asumida por el siempre conciliador Muñoz
Vega. Bernardino Echeverría, obispo de Ambato, se quejó después de “proce-
dimientos no claros”; a su juicio, casi se produjo “un rompimiento entre las
diversas tendencias de la asamblea episcopal, la innovadora y la tradicional”.55
Las dos primeras ponencias, marcadamente optimistas, trazaron el mar-
co temático y metodológico de la asamblea. La ponencia de McGrath partió
de GaudiumetSpes. Según el prelado panameño (quien intervino en la redac-
ción de la Constitución), el Vaticano II acomodó la Iglesia a esta generación
“y nos invita a nosotros [...] a que sigamos su ejemplo”.56 Pironio recurrió a
la noción de kairós (“el tiempo de Dios”) para desarrollar una reexión teo-
lógica desde el magisterio reciente. Citando a san Pablo, el aquí y ahora de
América señalaba “el tiempo favorable, el tiempo de la salvación”.57
52. “El 26 de agosto se reúnen en Medellín 146 cardenales, arzobispos y obispos, 14
religiosos, 6 religiosas, 15 laicos (solo cuatro mujeres), y consultores de diversos niveles”.
El reglamento estableció que las religiosas, los peritos y los laicos tenían voz, pero no voto.
Dussel, HistoriadelaIglesia..., 230.
53. Gustavo Gutiérrez, “Medellín: una experiencia espiritual”, https://www.escola-
pios21.org/wp-content/uploads/2018/08/Medellín-experiencia-espiritual-Gustavo-Gu-
tiérrez.pdf.
54. Esta suposición fue conrmada por monseñor Víctor Corral (obispo emérito de
Riobamba), en conversación con el autor, febrero de 2021.
55. Citado en Schickendantz, “Único ejemplo de una recepción...”, 46-49. Azcuy se
reere a McGrath, Pironio, Sales, Ruiz, Muñoz, Henríquez y Proaño como los “obispos
progresistas” que, junto a los peritos, dinamizaron la asamblea. Azcuy, “La pobreza de la
Iglesia...”, 128-129.
56. Marcos McGrath, “Los signos de los tiempos en América Latina hoy”, en Segunda
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, LaIglesiaenlaactual..., vol. I, 75-77.
57. Eduardo Pironio, “Interpretación cristiana de los signos de los tiempos hoy en
América Latina”, en Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, La
Iglesiaenlaactual..., vol. I, 104-105.
Procesos 55, enero-junio 2022128
Cuadro 2. II Conferencia General del CELAM.
1.º fase: ponencias (26-29 de agosto)
Ponente Tema Observaciones
Marcos G. McGrath,
obispo de Santiago
de Veraguas
(Panamá)
Los signos de los
tiempos en América
Latina
Marco temático y metodológico. Puntos:
conexión con GaudiumetSpes, tres signos
de los tiempos (cambio, valorización de
lo temporal, enfoque mundial)
Eduardo F. Pironio,
secretario gral. del
CELAM
Interpretación
cristiana de los
signos de los
tiempos hoy en
América Latina
Marco temático y metodológico. Puntos:
Teología de la Historia, reexión desde
LumenGentium, GaudiumetSpes y
PopulorumProgressio, pecado estructural
en el continente
Eugenio de Araújo
Sales, administrador
apostólico de
Salvador (Brasil)
La Iglesia en
América Latina y la
promoción humana
Presidente del Dpto. de Acción
Social. Puntos: revolución y violencia,
transformación de las estructuras
eclesiales
Samuel Ruiz, obispo
de San Cristóbal de
las Casas (México).
La evangelización en
América Latina
La PCAL objetó a Ruiz. Puntos: contexto
cambiante, indígenas, continente “en
estado de misión”
Luis E. Henríquez,
obispo auxiliar de
Caracas
La pastoral de masas
y la pastoral de élites
Presidente del Dpto. de Seminarios.
Puntos: denición amplia de pobreza,
secularización de las masas, diálogo
Pablo Muñoz Vega,
arzobispo de Quito
La puesta al día
de las estructuras
pastorales en la
Iglesia latino-
americana con miras
a su unidad
No constaba en el programa inicial.
Puntos: aggiornamento, evitar los
extremismos, acompañamiento a grupos
prioritarios (juventud), criterios para las
reformas
Leonidas Proaño,
obispo de Riobamba
Coordinación
pastoral
Puntos: pastoral orgánica/de conjunto,
diversidad de ministerios, el laicado,
discernimiento, opción por los pobres
Fuente: Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, LaIglesiaenla
actualtransformacióndeAméricaLatinaalaluzdelConcilio.Ponencias, vol. I (Bogotá: Secreta-
riado General del CELAM, 1969).
Elaborado por el autor.
El 29 de agosto estuvo reservado a los dos obispos ecuatorianos. En su
ponencia sobre el aggiornamento, Muñoz Vega expuso que el posconcilio es-
taba poniendo a prueba la vida espiritual del clero y de los seglares. Percibía
Procesos 55, enero-junio 2022 129
en ellos una tensión entre “una insatisfacción que crece hasta la angustia”
y el llamado a edicar “un mundo nuevo”.58Resaltó aspectos como la se-
cularización, la desorientación en buena parte del clero y del laicado y el
peligro de la polarización. Hizo un llamado a atender preferencialmente a
los seminaristas y sacerdotes jóvenes, a los universitarios y a la juventud
obrera. El texto revela el carácter mesurado del arzobispo de Quito, su co-
nocimiento de la espiritualidad y de la historia de la Iglesia y su sintonía
con el pensamiento del papa Montini. En su visión, los extremismos —tan-
to la contestación carismática como el juridicismo— amenazaban la unidad
eclesial y la sana reforma.59 En cuanto a los criterios para el aggiornamento
pastoral, el jesuita mencionó una visión justa de las relaciones entre sacerdo-
cio y laicado, la revitalización de las relaciones entre obispos, presbíteros y
diáconos, la apertura a la diversidad de carismas, el respeto del principio de
subsidiariedad y el testimonio de pobreza. Se preguntó si los esquemas de
administración y autoridad en las diócesis correspondían a los estándares de
responsabilidad personal del mundo actual. “No siempre se siente el gozo
de la comunión profunda de voluntad y de acción que debiera haber entre
sacerdotes y obispos”.60 En 1968 podía ser llamativa la rebeldía de algunos
sacerdotes jóvenes, pero un problema serio del pasado preconciliar era que
algunos obispos no sabían mandar. Muñoz Vega invitaba a reconocer algu-
nos signos positivos de los tiempos: el surgimiento de “iniciativas y formas
inéditas de acción apostólica” y el impulso colegial.61
La última ponencia estuvo reservada al obispo de Riobamba: el tema era
la “pastoral de conjunto”. Para empezar, Proaño describió una hipotética
parroquia de veinte mil almas (blancos, mestizos e indígenas). En un hecho
característico, los varones de la élite blanca no tenían casi vida sacramental;
las practicantes eran las mujeres, “socias de todas las congregaciones piado-
sas, de las sociedades de benecencia y del club organizador del té canasta,
de los bailes y kermesses a benecio de los pobres y desvalidos”.62 A conti-
nuación, Proaño se atrevió a decir crudas verdades que no se habían dicho
58. Pablo Muñoz Vega, “La puesta al día de las estructuras pastorales en la Iglesia
latinoamericana con miras a su unidad”, en Segunda Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, LaIglesiaenlaactual..., vol. I, 231-247.
59. Recordó una tesis de Pablo VI (a quien conocía desde la década de 1930) y la
aplicó al cambio de las estructuras: “la llave para resolver el problema la ofrece un doble
esfuerzo, simultáneo, armónico y recíprocamente benéco: proceder así a una reforma de
las estructuras pero que sea gradual y por todos asimilable”. Ibíd., 238.
60. Ibíd., 238.
61. Ponderó la acción del CELAM, las conferencias episcopales y los consejos de pres-
biterio. Ibíd., 241, 244.
62. Leonidas Proaño, “Coordinación pastoral”, en Segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, LaIglesiaenlaactual..., vol. I, 251-252.
Procesos 55, enero-junio 2022130
antes en reuniones de este tipo: abusos sexuales, abortos, alcohol, colegios
católicos que refuerzan los mecanismos de discriminación. Los miembros de
la élite descrita por el obispo explotan al pueblo inmisericordemente, “pero
lo hacen con elegancia, e ingenio, hasta el punto de hacerse agradecer como
los grandes benefactores del pueblo”.63 La alusión a Riobamba es evidente
cuando habla de dos colegios católicos, uno masculino y otro femenino, que
dan “buena educación” a los vástagos de la clase alta. Se trata de un apar-
theid educativo, porque esas piadosas instituciones evitan que los ricos “se
mezclen con los hijos de los pobres”. El resultado es una juventud alienada
que no sabe “reconocer a Cristo en el prójimo, en el pobre, en el oprimido”.64
Monseñor siguió hablando de la insuciencia de las clásicas estructuras
parroquiales (catequesis, cofradías, Acción Católica), del sacramentalismo y
de la religiosidad popular alienante. “Si tributan culto a los santos, encien-
den velas delante de sus imágenes [...] ¿no será porque están buscando ador-
mecer sus dolores y angustias con la Religión como opio del pueblo?”.65 Los
explotados no entienden el lenguaje del clero, pero sí el del marxismo; los
curas tampoco entienden el lenguaje popular, ya que lo olvidaron en el se-
minario. Hablando de la pastoral de conjunto, enfatizó la articulación entre
liturgia y caridad. Había que descubrir la irrupción de Dios en la historia y
en la geografía, discernir los signos de los tiempos con ayuda de las Ciencias
Sociales, pero, sobre todo, con delidad al Evangelio y en solidaridad con los
pobres. Tal diagnóstico no era exclusivo de la Sierra ecuatoriana: con varian-
tes, se replicaba desde México hasta el Cono Sur.
América Latina es un continente subdesarrollado. Hay multitudes inmensas
completamente marginadas a las posibilidades de ganarse dignamente el pan de
cada día, de cobijarse en una vivienda humana, de atender a las exigencias sani-
tarias, de acceder a un mínimo de cultura, de satisfacer el hambre de Evangelio;
multitudes innumerables de hombres oprimidos, víctimas de la injusticia [...].66
Estoy de acuerdo con Codina: esa última ponencia fue la más lúcida y
profética de todas.67 El obispo de los indios advirtió a los doscientos asisten-
tes que ya habían comenzado a levantarse las voces de protesta y vislumbró
la postura que debía asumir la Iglesia: la defensa de los empobrecidos. La se-
gunda fase consistió en el trabajo de las comisiones, que produjeron sendos
documentos. El voto plenario en la tercera fase debía aprobar o rechazar esos
63. Ibíd., 252.
64. Ibíd., 253.
65. Ibíd.
66. Ibíd., 264.
67. Víctor Codina, “Las ponencias de Medellín”, Medellín 44, n.º 171 (mayo-agosto
2018): 25-47.
Procesos 55, enero-junio 2022 131
textos. Llegó el momento de los peritos, que privilegiaron dos hilos conduc-
tores: los pobres y la liberación.68
Las “Conclusiones” se aprobaron entre el 5 y el 6 de septiembre y tuvie-
ron tres partes: promoción humana, evangelización y crecimiento en la fe e
Iglesia visible y sus estructuras.En total, se trata de dieciséis documentos que
presentaron un análisis de la situación social y denunciaban una “injusticia
que clama al cielo”. “Justicia”, “Paz” y “Pobreza” fueron los documentos
de mayor impacto y originalidad; coincidieron con Pablo VI en armar que
“el desarrollo es el nuevo nombre de la paz”69 y que el subdesarrollo es un
pecado social que conspira contra ella. La asamblea estuvo de acuerdo con
que una Iglesia pobre era un signo creíble para anunciar la liberación que-
rida por Cristo.70 A pesar de ciertas ambigüedades y limitaciones (se trabajó
a contrarreloj), las “Conclusiones”traslucieron una recepción el, selectiva
y creativa del Concilio. Fue el único caso de una recepción continental del
Vaticano II, así como de un ejercicio colegiado de discernimiento teológico-
pastoral que trazó pistas de acción. Como resultado de la asamblea, la gura
de Proaño adquirió dimensión continental, pues Pironio, Câmara, Gutiérrez
y muchos otros pudieron escuchar su testimonio de primera mano y trabajar
con él. Desde ese momento en adelante, el cardenal Samoré podría transmi-
tir en Roma sus impresiones sobre el “problemático”, pero coherente, obispo
de Riobamba. En cuanto a Muñoz Vega, se raticó como un prelado concilia-
dor y de “sólida doctrina”. Pablo VI le elevó al cardenalato en 1969.
después de medeLLín
A nales de la década de 1960 los hechos se precipitaron y condujeron a
una crisis abierta. Había un estado de efervescencia social, con una prolifera-
ción de colectivos de jóvenes, mujeres y otras organizaciones populares cuyo
espectro político iba desde el centro (anclado en la Democracia Cristiana)
hasta el comunismo. Hacia 1968, la llamada “izquierda eclesial” combatía
las estructuras injustas; el marxismo les dotó de los conceptos para hacer
un diagnóstico del continente. Algunos creían que el único camino para que
el catolicismo siguiera vigente en la sociedad secularizada y pluralista era
68. Los obispos redactaron un mensaje a los pueblos de América Latina que dejó cla-
ro su compromiso “con la vida de todos nuestros pueblos en la búsqueda angustiosa de
soluciones adecuadas para sus múltiples problemas”. Segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, “Mensaje a los pueblos de América Latina”, en LaIglesiaen
laactual..., vol. II, 29-37.
69. Pablo VI, Cartaencíclica“Eldesarrollo..., numeral 87.
70. “Pobreza de la Iglesia”, en LaIglesiaenlaactual..., vol. II, 7.9.
Procesos 55, enero-junio 2022132
actuando en las instituciones y asociaciones seculares y participando en polí-
tica en alianza con los marxistas. Tal convicción dejaba al margen a la Iglesia
institucional, “atada” al clericalismo y al elitismo.
Otro aporte del Vaticano II fue sentar las condiciones para el diálogo en-
tre católicos y marxistas.71 En Quito, un incipiente intercambio se dio entre la
Universidad Central y la prestigiosa Facultad de Filosofía “San Gregorio” de
la Compañía de Jesús. Un alumnus, el teólogo Pedro Trigo, aporta datos re-
veladores: en 1965, el viceprovincial, Marco V. Rueda, autorizó que él y otros
jesuitas tuvieran encuentros informales con grupos de izquierda para hablar
sobre la realidad latinoamericana.72 Un destacado marxólogo, Eduardo Ru-
bianes, S. J., coordinó una comisión que estudió la cuestión del ateísmo y fue
invitado para dar conferencias en la Central. Las discusiones en clase sobre
la relación entre cristianismo y marxismo continuaron en las páginas de la
revista de los estudiantes de la facultad jesuita, PuntoOmega.73
En el Perú, el padre Gutiérrez asumió la tarea pionera de construir una
teología latinoamericana. No estuvo solo: otros teólogos comenzaron a pu-
blicar artículos y libros cada vez más audaces.74 Y en la estela de Camilo
Torres, surgieron los llamados “curas de izquierda”, como José Gómez y
Agustín Bravo Muñoz.75 Los partidos políticos tradicionales, las clases diri-
gentes, las Fuerzas Armadas y la mayor parte del clero, anclados en la lógica
anticomunista, veían con temor esos desarrollos.
Con su acostumbrada diligencia, el arzobispo de Quito se propuso trans-
mitir los documentos de Medellín. Su convicción era que la conferencia había
marcado “un derrotero claro y rme” para la reforma eclesial y para adaptar
la acción pastoral a las exigencias del mundo actual. Los católicos desorien-
71. GaudiumetSpes reconoció que “todos los hombres, creyentes y no creyentes, de-
ben colaborar en la edicación de este mundo. Esto no puede hacerse sin un prudente y
sincero diálogo”. “Constitución pastoral GaudiumetSpes”, numeral 21, en Concilio Ecu-
ménico Vaticano II, Constituciones,decretos,declaraciones, 177-297.
72. Pedro Trigo (teólogo jesuita), en conversación con el autor, mayo de 2021.
73. Eduardo Rubianes nació en Quito (1913) e ingresó a la Compañía de Jesús en 1929.
Sacerdote en 1945, se doctoró en la Universidad Gregoriana. Enseñó Filosofía Contempo-
ránea en el “San Gregorio” (que funcionó en La Granja) durante los años sesenta. Archivo
de la Provincia Ecuatoriana de la Compañía de Jesús, “Catálogos S. J.” (1961-1970).
74. Entre los teólogos más destacados menciono a Hugo Assmann, Juan L. Segundo,
S. J. y Segundo Galilea, S. J. Tamayo Acosta, Paracomprenderlateología..., 197-275.
75. Víctor Corral, sucesor de Proaño al frente de la diócesis, está de acuerdo en ca-
licar a Bravo Muñoz como un “cura de izquierda”, al menos según las deniciones de
la década de 1970. Sobre su pensamiento respecto a Proaño, la teología de la liberación y
la Iglesia ecuatoriana, véase Agustín Bravo Muñoz, Elsoñadorsefue,perosusueñoqueda
(Quito: Fondo Documental Diocesano / Vicaría del Sur del Ecuador / Fundación Pueblo
Indio / Centro Bíblico, 1998).
Procesos 55, enero-junio 2022 133
tados deberían mirar al norte señalado por el CELAM.76 Sin embargo, mi
conclusión al revisar las publicaciones de nales de la década y dialogar con
mis entrevistados es que el derrotero no estaba tan claro. En el seno del clero
se dio una recepción peculiar de Medellín, que identicó evangelización con
“promoción” o “liberación humana”, conceptos más comprensibles para el
pensamiento secular. Los sucesos de 1968 fueron leídos en clave progresista
por los jóvenes y por un sector de la intelectualidad. Se habló mucho de
una “Iglesia carismática”, renovadora y más cercana al pueblo. Ese fue el
discurso, por ejemplo, de la Izquierda Cristiana, agrupación que se nucleó
en la Ponticia Universidad Católica del Ecuador.El cardenal tuvo en mente
ese caldo de cultivo cuando dijo que la juventud católica se encontraba en
la disyuntiva entre “su insatisfacción frente a la imagen y estructuras de un
mundo pasado, que considera inauténtico, y la búsqueda de nuevos cami-
nos” para la transformación del continente.77
El fondo personal de Muñoz Vega incluye una carpeta con el título “Cri-
sis Religiosa. Roma 1969”. Se trata de documentación reservada sobre las
problemáticas que inquietaban a la jerarquía a nales de la década: el avance
de la increencia, las limitaciones de la formación eclesiástica tradicional y
las crecientes “reducciones al estado laical”.78 Esos papeles revelan que en
el centro de la crisis religiosa estuvo una cuestión de identidad sacerdotal
en una sociedad que se secularizaba (como lo evidenciaban el relativismo
moral y la liberación sexual).79 Los más pesimistas creían que la vida consa-
grada no podría adaptarse a las reformas conciliares. Entre otras iniciativas,
Muñoz Vega abrazó el proyecto de crear una facultad de Teología, tarea que
encomendó a su orden, la Compañía de Jesús.
En 1968 surgió un Grupo de Reexión conformado por 26 sacerdotes
diocesanos y religiosos de la Arquidiócesis de Quito. Ese colectivo, lidera-
do por el padre Rafael Espín (director del Instituto Pastoral del Ecuador) se
autoproclamó como la “parte pensante” del presbiterio. Como tantos sacer-
dotes, creían que su ejercicio ministerial les había convertido en meros “fun-
cionarios de lo sagrado”. La carta dirigida al arzobispo el 24 de diciembre de
76. Pablo Muñoz Vega, “Presentación”, en Iglesiayliberaciónhumana.LosDocumentos
deMedellín (Lima / Cuenca: Editorial Salesiana / Don Bosco, 1971), 9.
77. Muñoz Vega, “La puesta al día...”, 233.
78. El término empleado por el Derecho Canónico para referirse al abandono del sa-
cerdocio ministerial.
79. Un informe reservado dice: “Como el adolescente, el seminarista, el joven religioso
[...] se enfrenta también en estos momentos a la angustia existencial de una crisis de iden-
tidad que las generaciones que han cristalizado no pueden realizar vivencialmente. ¿Qué
son? ¿Qué deben ser?”, “Crisis de Identidad” (1968). Archivo de la Provincia Ecuatoriana
de la Compañía de Jesús, fondo MuñozVega, caja 6, carpeta “Crisis Religiosa. Roma 1969”.
Procesos 55, enero-junio 2022134
1968 causó sensación. Se había ltrado la noticia de que Juan Larrea Holguín
y Antonio González Zumárraga serían nombrados obispos auxiliares. El
Grupo de Reexión recordó a monseñor Muñoz Vega que “el Concilio con-
sidera a los presbíteros cooperadores del orden episcopal” y que lo mínimo
que se esperaba era que se les consultase sobre un tema tan importante para
el pueblo de Dios. La carta fue respetuosa, pero clara, y sentó un precedente.
Las principales críticas se dirigieron al nuncio, monseñor Ferrono, a quien
el clero percibía distante. Algunos sacerdotes expresaron a la prensa que el
espíritu del Vaticano II suponía una Iglesia más fraterna y horizontal.80
ConCLusiones
En denitiva, ¿qué signicó el Vaticano II para el Ecuador católico? Es
innegable que los creyentes quedaron desconcertados por la rapidez de los
cambios y se produjo un remezón en la formación sacerdotal. Los documen-
tos conciliares y los teólogos más inuyentes estimularon la aparición de
nuevos lugares teológicos (como la teología política y la reexión sobre la
pobreza). El episcopado, el clero y la vida consagrada comprenderían, sobre
la marcha, que debían remozar las estructuras, desde la articulación de los
obispos en el marco de una conferencia hasta la vida parroquial.
Los obispos que supieron leer los signos de los tiempos comprendieron
el poder de la colegialidad, del diálogo expresado en el intercambio teoló-
gico y de iniciativas pastorales. Los rmantes del Pacto de las Catacumbas
se atrevieron a ir más allá, a renunciar al clericalismo. Se dieron cuenta de
que “el verdadero poder es el servicio”. Por eso, armo que la semilla de las
revolucionarias transformaciones vividas en la Diócesis de Riobamba entre
1965 y 1985 fue plantada a 10 000 kilómetros de distancia, en las catacumbas
romanas. Se evidenció que el episcopado ecuatoriano contaba con una voz
valiente, que causaba tensiones cada vez que repetía verdades incómodas.
Más de un profeta ha sentido el desánimo, la tentación de dejar de anunciar
y denunciar, a tiempo y a destiempo, en nombre del Señor de la Historia.
Pero taita Leonidas podía decir, al igual que los profetas del Antiguo Testa-
mento: “había en mi corazón algo así como fuego ardiente, encerrado en los
huesos: hacía esfuerzos por contenerlo y no podía”.81
80. Hugo Mas, “Una Iglesia que se despierta”, Vistazo, n.º 141 (febrero 1969): 91-96.
El GrupodeReexión expresó sin ambages que los dos candidatos al episcopado carecían
de “talante pastoral”. “Elección de obispos y pueblo de Dios”, en Iglesialatinoamericana:
¿protesta..., 245-249.
81. Jeremías 20: 9. Bibliadenuestropueblo.BibliadelPeregrino (Bilbao: Misioneros Cla-
retianos / Ediciones Mensajero, 2011).
Procesos 55, enero-junio 2022 135
En cuanto a la asamblea del CELAM, en Medellín, fue ni más ni menos
que la recepción del Vaticano II en nuestro continente. El episcopado ecua-
toriano (por medio de Muñoz Vega y Proaño) no ha vuelto a tener un prota-
gonismo semejante en un evento de esas características. El espíritu de Mede-
llín se concretó en la Teología de la Liberación. Mientras la teología europea
buscó reconectarse con el ser humano y la sociedad poscristiana, Gutiérrez y
los que le siguieron pusieron su mirada en el pueblo el de Dios, explotado
y desesperado. Fue un “nuevo descubrimiento” de América. En general, la
jerarquía no estaba preparada para tantos cambios, pero el cardenal Muñoz
Vega recurrirá a una amalgama de decisión y prudencia para que la Iglesia
ecuatoriana no perdiera del todo el tren de la historia.
Fuentes y bibLiograFía
Archivos consultados
Archivo de la Provincia Ecuatoriana de la Compañía de Jesús.
Catálogos S. J.1961-1970.
Fondo MuñozVega.
Entrevistas
Álvarez, Jaime. Párroco de Penipe, en conversación con el autor. Diciembre de 2021.
Barredo, Fernando. Teólogo jesuita, en conversación con el autor. Febrero de 2021.
Corral, Víctor. Obispo emérito de Riobamba, en conversación con el autor. Febrero
de 2021.
Espinosa, Simón. Docente y escritor, en conversación con el autor. Marzo de 2021.
Galarza, Enrique. Profesor emérito de la Ponticia Universidad Católica del Ecuador,
en conversación con el autor. Marzo de 2021.
Trigo, Pedro. Teólogo jesuita, en conversación con el autor. Mayo de 2021.
Periódicos y revistas
BoletínEclesiástico.1964-1968.
ElTiempo.1965.
Vistazo.1968-1969.
Procesos 55, enero-junio 2022136
Fuentes primarias publicadas
Concilio Ecuménico Vaticano II. Constituciones,decretos,declaraciones.Madrid: BAC,
1967.
Muñoz Vega, Pablo. “Presentación”. En Iglesiayliberaciónhumana.LosDocumentosde
Medellín, 9-10. Lima / Cuenca: Editorial Salesiana / Don Bosco, 1971.
Pablo VI. “Carta encíclica Humanae Vitae”. Roma. 25 de julio de 1968. https://
www.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_
enc_25071968_humanae-vitae.html.
_____. Cartaencíclica “Eldesarrollodelospueblos”. Quito: Don Bosco, 1967.
Rossi, Juan José, editor. Iglesialatinoamericana:¿protestaoprofecía?Avellaneda: Bús-
queda, 1969.
Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. LaIglesiaenlaactual
transformacióndeAméricaLatinaalaluzdelConcilio.Ponencias. Vol. I. Bogotá:
Secretariado General del CELAM, 1969.
_____. LaIglesiaenlaactualtransformacióndeAméricaLatinaalaluzdelConcilio.Con-
clusiones. Vol. II. Bogotá: Secretariado General del CELAM, 1969.
Trabucco, Federico. ConstitucionesdelaRepúblicadelEcuador.Quito: Editorial Univer-
sitaria, 1975.
FUENTES SECUNDARIAS
Alberigo, Giuseppe, editor. HistoriadelConcilioVaticano.Laformacióndelaconcien-
ciaconciliar.Elprimerperíodoylaprimeraintersesión.Vol. II. Salamanca: Pee-
ters / Sígueme, 2002.
Azcuy, Virginia R. “La pobreza de la Iglesia y los signos de los tiempos. Medellín
como recepción inacabada del Vaticano II”. RevistaTeología 50, n.o 110 (abril
2013): 111-138.
Baraúna, Guillermo. “Introducción”. LaIglesiaenelmundodehoy, 157-161.Madrid:
Studium, 1967.
Benz, Wolfgang, y Hermann Graml, editores. ElsigloXX.Problemasmundialesentrelos
dosbloquesdepoder. Vol. III. Madrid: Siglo XXI, 2004.
Berríos, Fernando. “Manuel Larraín y la conciencia eclesial latinoamericana. Visión y
legado de un precursor”. TeologíayVida 50, n.o 1-2 (2009): 13-40.
Bibliadenuestropueblo.BibliadelPeregrino. Bilbao: Misioneros Claretianos / Ediciones
Mensajero, 2011.
Bravo Muñoz, Agustín. El soñador sefue,pero susueñoqueda. Quito: Fondo Docu-
mental Diocesano / Vicaría del Sur del Ecuador / Fundación Pueblo Indio del
Ecuador / Centro Bíblico, 1998.
Codina, Víctor. “Las ponencias de Medellín”. Medellín 44, n.o 171 (mayo-agosto 2018):
25-47.
Comblin, José. “Los santos padres de América Latina”. Concilium5, n.o 13 (noviembre
2009): 653-664.
Dussel, Enrique. HistoriadelaIglesiaen AméricaLatina.Coloniajeyliberación, 1492-
1973.Barcelona: Nova Terra, 1974.
Procesos 55, enero-junio 2022 137
Gutiérrez, Gustavo. “Medellín: una experiencia espiritual”. https:// www.escola-
pios21.org/wp-content/ uploads/2018/08/ Medellín-experiencia-espiritual-
Gustavo-Gutiérrez.pdf.
Harris, Alana, editora. TheSchismof’68.Catholicism,Contraceptionand‘HumanaeVitae’
inEurope,1945-1975. Londres: Palgrave Macmillan, 2018.
Hebblethwaite, Peter. PaulVI:theFirstModernPope. Nueva Jersey: Paulist Press, 1983.
Hucke, Helmut. “Presupuestos musicales de una reforma litúrgica”. Concilium 12
(1966): 211-242.
Miranda, Francisco. PabloMuñozVega.Unhumanismoeclesial paraelhombredehoy.
Quito: Banco Central del Ecuador, 1993.
O’Malley, John.WhatHappenedatVaticanII.Cambridge: Harvard University Press,
2008.
Ortiz Crespo, Gonzalo. SuEminencia.ElcardenalCarlosMaríadelaTorreyelEcuadorde
sutiempo.Quito: Plaza Grande, 2019.
Pernau, José.HistoriaMundialdesde1939. Barcelona: Salvat, 1974.
Pikaza, Xabier, y José Antunes da Silva, editores. ElPactodelasCatacumbas.Lamisión
delospobresenlaIglesia. Madrid: Verbo Divino, 2015.
Proaño, Leonidas.Creoenelhombrey enlacomunidad. Quito: Corporación Editora
Nacional, 2001.
Raguer, Hilari. “Primera sonomía de la asamblea”. En HistoriadelConcilioVaticano
II. Vol. II, 167-223.Lovaina / Salamanca: Peeters / Sígueme, 2002.
Schickendantz, Carlos. “Único ejemplo de una recepción continental del Vaticano
II. Convocatoria, desarrollo y estatuto eclesial-jurídico de la Conferencia de
Medellín (1968)”. RevistaTeología49, n.o 108 (agosto 2012): 25-53.
Serrano, Felipe Victoriano. “Estado, golpes de Estado y militarización en América
Latina: una reexión histórico-política”. Argumentos 23, n.o 64 (septiembre-
diciembre 2010): 175-193.
Tamayo Acosta, Juan José. ParacomprenderlaTeologíadelaLiberación. Estella: Verbo
Divino, 1998.
Wilde, Melissa J. VaticanII.ASociologicalAnalysisofReligiousChange. Princeton: Prin-
ceton University Press, 2007.