Discusiones sobre legitimidad y representación
política entre monárquicos y republicanos.
Colombia y Venezuela, 1818-1821
Debatesonlegitimacyandpoliticalrepresentationbetween
monarchistsandrepublicans.ColombiaandVenezuela,1818-1821
Discussõessobrelegitimidadeerepresentaçãopolíticaentre
monarquistaserepublicanos.ColômbiaeVenezuela,1818-1821
Ángel Rafael Almarza
UniversidadMichoacanadeSanNicolásdeHidalgo
Morelia, México
almarzavillalobos@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-2870-087X
Inés Quintero
UniversidadCentraldeVenezuela
Caracas, Venezuela
ines.quintero@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-5492-3121
https://doi.org/10.29078/procesos.v.n54.2021.2635
Fecha de presentación: 15 de noviembre de 2020
Fecha de aceptación: 24 de mayo de 2021
Artículo de investigación
Procesos.RevistaEcuatorianadeHistoria, n.º 54 (julio-diciembre 2021), 17-46. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780
RESUMEN
El artículo analiza las propuestas publicadas por la GacetadeCaracas
y el CorreodelOrinoco en relación con los fundamentos sobre los cuales se
deenden los principios de representación y legitimidad del orden
antiguo y los que sirven de sustento al gobierno republicano. También
se estudian los argumentos empleados por sus detractores para exponer
los vicios que caracterizan a ambos proyectos. El objetivo es ofrecer
un panorama de las confrontaciones y deslindes que se produjeron
en la opinión pública, durante los años previos a la conformación
de la República de Colombia.
Palabras clave: historia de América Latina, monarquía, república,
representación, legitimidad, opinión pública, prensa Venezuela, Colombia
.
ABSTRACT
The article examines the proposals published by the GacetadeCaracas
[Caracas Gazette] and the CorreodelOrinoco [Orinoco Courier]
in connection with the basic arguments defending the principles of
representation and legitimacy of the old regime and those used to
support the republican government. The arguments brandished by their
critics to expose the aws of both models are also examined. The purpose
of the article is to provide an overview of the confrontations and dividing
lines in public opinion in the years prior to the establishment
of the Republic of Colombia.
Keywords: History of Latin America, Monarchy, Republic,
Representation, Legitimacy, Public Opinion, Press Venezuela, Colombia
RESUMO
O artigo analisa as propostas publicadas na GazetadeCaracas e no Correo
delOrinoco em relação aos alicerces sobre os quais se defenderam
os princípios da representação e da legitimidade da antiga ordem
e dos apoiadores do governo republicano. Também são analisados
os argumentos empregados por seus detratores para expor
as consideradas falhas que caracterizavam ambos os projetos.
Objetiva-se oferecer um panorama dos confrontos e esclarecimentos que
se produziram na opinião pública nos anos que antecederam
a conformação da República da Colômbia.
Palavras chave: História da América Latina, monarquia, república,
representação, legitimidade, opinião pública, imprensa Venezuela, Colômbia.
introduCCión
Con el estallido de la guerra y la posterior derrota de la primera república,
el 25 julio de 1812, el gobierno representativo sancionado el 21 de diciembre de
1811 en la constitución de Venezuela no tuvo posibilidad de llevarse a la prác-
tica. A partir de entonces, el debate sobre la legitimidad política basada en la
práctica de la representación, dejó de ser aspecto central de la confrontación po-
lítica, aun cuando había sido materia de sostenidas discusiones desde 1808 y ar-
gumento fundamental del movimiento juntista que tuvo lugar en Caracas el 19
de abril de 1810, al igual que en otras provincias hispanoamericanas, luego de
la disolución de la Junta Central y del establecimiento del Consejo de Regencia.1
En ese momento, el eje central del debate estuvo referido a las carencias
de representación e ilegitimidad política de la Regencia, de allí la respuesta
de Caracas de establecer una Junta Suprema Defensora de los Derechos de
Fernando VII y de convocar a la elección de los representantes que confor-
marían el Congreso General de Venezuela, legítimo depositario de la sobe-
ranía. Al instalarse el Congreso, el 2 de marzo de 1811, fue presentado por la
GacetadeCaracas como “las primeras cortes americanas”, marcando un claro
deslinde con las cortes reunidas en la península.2
La determinación juntista de Caracas, al igual que la convocatoria a elec-
ciones, la reunión del Congreso y la posterior declaración de independencia
absoluta, el 5 de julio de 1811, no obtuvieron el reconocimiento de las Cortes
y fueron condenadas y rechazadas abiertamente por la prensa de Cádiz. Al
quedar derrotado el gobierno insurgente, en 1812, se procedió a la jura de
la Constitución Política de la Monarquía y se realizaron las elecciones que
permitieron constituir los ayuntamientos y las diputaciones provinciales en
algunas ciudades y territorios de las provincias de Venezuela, de acuerdo
con lo establecido en la carta gaditana.
Estos espacios de representación quedaron igualmente sin efecto con la
restitución del régimen absolutista por decreto del 4 de mayo de 1814, me-
1. Un registro de los procesos juntistas en Hispanoamérica está recogido en Manuel
Chust, coord.,1808:Laeclosiónjunteraenelmundohispano (Ciudad de México: Fondo de
Cultura Económica / Fideicomiso Historia de las Américas, 2007).
2. Véase Inés Quintero, “Representación y ciudadanía: Venezuela 1808-1814”, en Jaque
alaCorona.Lacuestiónpolíticaenlasindependenciasiberoamericanas, ed. por Juan Ortiz e Ivana
Frasquet (Castellón: Universidad Jaume I, 2010), 103-122; Inés Quintero y Ángel Almarza,
“Dos proyectos, un solo territorio. Constitucionalismo, soberanía y representación. Venezue-
la 1808-1821”, en Ellaboratorioconstitucionaliberoamericano:1807/08-1830, coord. por Antonio
Annino y Marcela Ternavasio (Madrid: AHILA / Iberoamericana / Vervuert, 2012), 55-70.
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diante el cual Fernando VII ordenó la abolición de la Constitución, la disolu-
ción de las Cortes y la anulación de todas las resoluciones aprobadas desde
su instalación, el 24 de septiembre de 1810.
El desarrollo de la guerra y la confrontación armada no fueron escenario
propicio para darle continuidad a las diferentes posiciones que se habían
manifestado en torno a los fundamentos de la legitimidad y la representa-
ción política entre republicanos y monárquicos, tal como habían quedado
consagrados en sus respectivas Constituciones.
No fue sino en 1818, cuando nuevamente cobró especial importancia
este debate. En el caso de la causa republicana constituía una necesidad po-
lítica fundamental restablecer el gobierno representativo a n de solventar
las disidencias y disputas internas respecto al ejercicio de la autoridad, que
se habían hecho presentes en el contexto de la guerra, para presentar ante el
mundo la conformación de un gobierno legítimo sostenido sobre la práctica
de la representación y también para establecer un claro deslinde con el siste-
ma de gobierno de la monarquía.
El principio y la práctica de la representación como factor de legitimación
política no fue una novedad en los territorios que formaron parte de la Re-
pública de Colombia —Capitanía General de Venezuela y el Virreinato de la
Nueva Granada— entre 1819 y 1821 y 1830-1831; al contrario, fue un debate
que no perdió vigencia a pesar de tener más de una década como materia de
discusión en la sociedad hispanoamericana, desde el Imperio mexicano hasta
las Provincias Unidas del Río de la Plata. Nos encontramos ante un debate
crucial que da cuenta del proceso de construcción de los nuevos referentes de
legitimad política entre los conceptos y prácticas de la modernidad y las pre-
misas y criterios propios del Antiguo Régimen, tal como fue puntualizado en
la obra de François-Xavier Guerra y ha sido estudiado y analizado por diferen-
tes autores al referirse a los procesos de independencia en Hispanoamérica.3
Recientemente, los estudios sobre historia política han puesto su mirada
en los procesos de creación de los Estados nacionales, la formación de la ciu-
dadanía y la representación política, expandiendo un amplio abanico de po-
sibilidades de análisis en relación con temas como el sufragio, las prácticas
electorales, los tipos de representación, la formación de la opinión pública,
3. Como lo mencionamos, los primeros avances historiográcos para el contexto his-
panoamericano, corresponden a François-Xavier Guerra, siendo su trabajo más importan-
te Modernidadeindependencia.Ensayossobrelasrevolucioneshispánicas (Madrid: MAPFRE,
1992). En él recopiló varias de sus investigaciones donde expuso un modelo interpretativo
novedoso al sostener que estos cambios, transformaciones y permanencias alrededor de
las revoluciones hispánicas, formaron parte del mismo proceso revolucionario que dio
lugar a la desintegración de la monarquía católica y a la formación de Estados nacionales
en América, abriendo el camino a la modernidad.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 21
la participación política y las relaciones entre la sociedad civil/militar con el
Estado. Las diferentes perspectivas de análisis en relación con el problema
general de la representación, la ciudadanía y concretamente con las eleccio-
nes y sus prácticas políticas, conllevaron a formular nuevas preguntas y a
vislumbrar diversas respuestas que revelan cómo estas tuvieron un papel
central en la construcción de las nuevas repúblicas, y es precisamente en ese
sentido que se inscribe el presente ensayo.4
Para el régimen absolutista de Fernando VII signicaba un imperativo
político rechazar y desconocer las pretensiones de los insurgentes de for-
mar un nuevo gobierno basado sobren el ejercicio de la representación, justo
cuando se encontraba buscando el apoyo de las potencias extranjeras para
recuperar sus dominios de ultramar, de allí el interés y empeño en descali-
car la convocatoria a elecciones de octubre de 1818, del mismo modo que la
reunión del Congreso en Angostura, a partir del 15 de febrero de 1819. Una
vez más los partidarios de ambos proyectos, tanto el monárquico como el
republicano, pusieron especial empeño en ofrecer los argumentos sobre los
cuales se sostiene la legitimidad de sus propuestas y prácticas políticas, así
como descalicar y rechazar la oferta de sus contrarios, con la misma vehe-
mencia que lo hicieron entre 1808 y 1814.
El objetivo del presente artículo es analizar los contenidos de esa discusión
difundidos a través de los dos principales voceros periodísticos de cada uno de
los bandos: la GacetadeCaracas, órgano ocial del gobierno de la monarquía en
Venezuela, cuyo editor fue el médico caraqueño José Domingo Díaz, y el Correo
delOrinoco, vocero de la causa republicana, publicado en Angostura, bajo la con-
ducción de Juan Germán Roscio, abogado y autor de los principales documen-
tos del proceso de fundación de la República de Venezuela y posteriormente,
de la República de Colombia. Si bien hay otras fuentes en las cuales es posible
analizar este importante debate, como las hojas sueltas, impresos y sermones,
en este caso nos limitamos exclusivamente a estos dos órganos periodísticos
por constituir expresión fundamental del antagonismo entre ambos proyectos.
En este caso nos interesa analizar las proposiciones esgrimidas por los articu-
listas de ambos periódicos a n de conocer cuáles fueron los argumentos utilizados
4. Entre los mejores trabajos para el contexto americano podemos destacar: Antonio
Annino, coord., HistoriadelaseleccionesenIberoamérica,sigloXIX.Delaformacióndelespacio
políticonacional(Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1995); Alfredo Ávila,
Ennombredelanación:laformacióndelgobiernorepresentativoenMéxico(Ciudad de México:
Universidad Nacional Autónoma de México, 2005); y Marcela Ternavasio, Larevolucióndel
voto.PolíticayeleccionesenBuenosAires,1810-1852(Buenos Aires: Siglo XXI, 2002). Para el
caso especíco de la República de Colombia, véase Ángel Rafael Almarza, Losiniciosdel
gobiernorepresentativoenlaRepúblicadeColombia,1818-1821 (Madrid: Marcial Pons / Uni-
versidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2017).
Procesos 54, julio-diciembre 202122
para justicar la legitimidad política del proyecto que deenden, también nos pro-
ponemos examinar los planteamientos que les permitieron subrayar las carencias,
vicios y deciencias de la propuesta de sus adversarios para, nalmente, destacar
la signicación de este debate como parte de las confrontaciones y deslindes que
tuvieron lugar en el terreno de la opinión pública, más allá del campo de batalla.
el Congreso general de Venezuela de 1819:
unajunta extraVagante y ridíCula
Muy poco tiempo después de que se conoció en Caracas la convocatoria a
elecciones para la reunión del Congreso General de Venezuela, se publicaron
las primeras advertencias y críticas respecto a la ilegitimidad que represen-
taba su reunión en la ciudad de Angostura. La labor, como ya se mencionó,
estuvo a cargo del editor de la GacetadeCaracas, José Domingo Díaz, quien
desde 1812, y con breves interrupciones, tuvo a su cargo rechazar, condenar
y fustigar al proyecto republicano y a sus principales guras. El propósito,
en esta oportunidad no estuvo dirigido solamente a descalicar la propues-
ta republicana, sino que también tuvo como nalidad disminuir o evitar la
impresión favorable que podía producir la causa independentista, local e in-
ternacionalmente, así como el establecimiento de un gobierno representativo
en las provincias pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela.
Para cumplir ambos objetivos, el 30 de diciembre de 1818, José Domingo
Díaz publicó en la GacetadeCaracasuna sátira titulada “Aviso Importante”,
donde puso de maniesto por medio de la ridiculización, la farsa y la ironía,
lo que en su opinión signicaron los vicios, locuras, abusos y deciencias de
la convocatoria al Congreso. Y, aunque en principio la sátira como género
literario está pensada para el entretenimiento, el propósito de Díaz no fue
precisamente el humor en sí, sino un ataque a una realidad que desaprobaba.
El “Aviso Importante” se rerió a la proclama invitando a los pueblos a en-
viar diputados para la instalación del Congreso, que había redactado el “hono-
rable Roscio”; señaló Díaz que: “en verdad que no va bien un Estado sin cuerpo
legislativo”. En tono de burla hizo referencia a la convocatoria realizada:
Nosotros penetrados de la importancia y justicia de esta medida, y de que puede
tener malas resultas tanto Simón: Simón de legislador, Simón de juez, Simón de
dictador: Simón por delante y por detrás: Simón por arriba y por abajo: vuelta Si-
món y terna Simón; nosotros nos hemos apresurado a cumplir con su invitatoria5 y
5. En este caso, “invitatorio-a” se reere a la invitación dirigida a los eles para que
tomen parte en el OcioDivino.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 23
tener parte en esta augusta asamblea, y en el gobierno supremo que debe elegirse.6
La sátira continuó reseñando las supuestas elecciones que se realizaron
en los territorios monárquicos para el nombramiento de diputados al con-
greso de Venezuela, las cuales calicó de “canónicas, y, lo más extraño en
tales escenas, tranquilas y pacícas”. Según los resultados electorales “el su-
premo poder ejecutivo” sería ejercido por unanimidad de votos por Pablo
Morillo, quien se desempeñaba como comandante del Ejército Expediciona-
rio de Costa Firme y capitán general de Venezuela desde 1815.7
Como diputados “en el tantas veces convocado congreso”, se eligió al
brigadier Francisco Tomás Morales por los llanos de Caracas; a los coroneles
Antonio Tovar y Juan Tello por Barinas; al mariscal de campo Miguel de la
Torre por Caracas; por Valencia, San Carlos, Barquisimeto y San Felipe, al
brigadier Pascual Real y al teniente coronel Antonio Gómez; por Carora y
Siquisiqui al coronel Juan de los Reyes Vargas; por Barcelona al teniente co-
ronel Eugenio Arana; por Cumaná al teniente coronel Luis Genaro de la Ro-
que, y “para otros partidos otras personas de cuyos nombres no me acuerdo.
Él las verá”.8 En tono de burla e ironía, Díaz nombró como representantes de
estas regiones a los principales ociales del ejército realista que se encontra-
ban en todos los frentes de batalla contra las tropas republicanas, principal-
mente los concentrados en la Campaña de Apure (1818-1819).
El artículo continuó burlándose de las elecciones, de las características
de los electores, de los diputados, de la concurrencia y de otros aspectos re-
lativos al proceso comicial republicano: “Jamás se ha observado un espíritu
público tan igual: el mismo tienen los elegidos que los electores; y si aquellos
van llevado por sus deseos, estos no han querido quedarse en sus casas, y allá
van también con ellos para gozar de su elevación”. A esta idea, Díaz agregó:
Estamos ciertos de que la concurrencia será inmensa, y de que jamás en Venezue-
la se habrá visto una función ni tan circunspecta, ni tan magníca: lo primero,
porque no hemos permitido que concurran a ella ni muchos ni mujeres; y lo
segundo [...] que presentarán las numerosas y diferentes comitivas de nuestros
elegidos, como por el estruendo y armonía de las salvas y de las músicas.9
La sátira mediante la cual se descalicaba la convocatoria y reglamento
para el Congreso a reunirse en Angostura, iba acompañada de la defensa de
los fundamentos básicos del gobierno realista absolutista sobre lo cual insistió
6. “Aviso Importante”, GacetadeCaracas, n.º 227, 30 de diciembre de 1818.
7. Ibíd.
8. Ibíd.
9. Ibíd.
Procesos 54, julio-diciembre 202124
en otras proclamas y documentos. En primer lugar, se cuestionó la legitimi-
dad del gobierno republicano de convocar una asamblea en representación
del pueblo de Venezuela, cuando la mayor parte de las provincias que confor-
maban la antigua Capitanía General se encontraba bajo el control de la monar-
quía; a lo cual añadió su escasa representatividad, cuando solo podían realizar
elecciones en una parte poco signicativa del territorio. Es importante destacar
que entre los alegatos de Díaz para desacreditar las últimas medidas del go-
bierno insurgente se encontraba también el fracaso de las pasadas experiencias
representativas, y el desarrollo de la guerra en los diferentes frentes militares
que, en su opinión, eran favorables a las fuerzas al mando de Pablo Morillo ya
que, para ese momento, la mayor parte del territorio de la antigua Capitanía
General de Venezuela se encontraba bajo el control del ejército realista, mien-
tras que los patriotas solo controlaban las provincias de Guayana y Margarita,
y algunas regiones de las provincias de Cumaná, Barcelona y Barinas.
No se detiene Díaz en el problema de fondo planteado en el primer re-
glamento electoral de Roscio respecto a que la participación y la represen-
tación políticas tenían su punto de partida en el tamaño de la población, lo
cual constituye, como bien lo señala Carole Leal, “una indudable ruptura
con cualquier forma de representación estamental o con aquellas sustenta-
das en las jerarquías tradicionales del orden político anterior”.10 En la polé-
mica, a Díaz le interesa señalar la carencia de representatividad destacando
exclusivamente el hecho de que las elecciones se realizaron solo en aquellas
provincias que estaban bajo el control de los patriotas con el propósito de
dejar ver que había mayor extensión de territorio bajo el dominio de las au-
toridades monárquicas.
Las autoridades realistas continuaron con su política de descrédito hacia
las acciones adelantadas por el gobierno republicano establecido en Angos-
tura, las cuales se intensicaron con la instalación del segundo Congreso
de Venezuela, en virtud de la opinión favorable que generó a nivel local e
internacional.
La primera reacción ante la noticia de la instalación del Congreso de
Angostura ocurrió el 1 de abril de 1819, cuando José Domingo Díaz se pro-
nunció en contra de la mencionada asamblea cuestionando nuevamente su
legitimidad y representatividad:
¿Qué pueblos nuestros han dado poderes a esos cuatro miserables para que hu-
yendo de nuestra delidad se reúnan en uno de los ángulos más distantes de
nuestro territorio: formen una junta extravagante y ridícula: la denominen Con-
10. Carole Leal Curiel, LaprimerarevolucióndeCaracas,1810-1812: del juntismoala
independenciaabsoluta (Caracas: Universidad Católica Andrés Bello / Letraviva / Konrad
Adenauer, 2019), 189.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 25
greso General de Venezuela: se titulen representantes de sus diversos distritos:
se llamen sus legisladores; y aparezcan ante todas las naciones arrogándose un
carácter, cuyo origen es tan falso?11
El documento más importante se publicó días más tarde, el 6 abril de
1819, bajo la autoría del mismo Díaz, titulado “Maniesto de las provincias
de Venezuela a todas las naciones civilizadas de Europa”, réplica del gobier-
no monárquico, tanto a la instalación del Congreso de Angostura, como a
los primeros documentos emanados del gobierno republicano. Para resaltar
la ilegitimidad de la causa patriota, contó con el apoyo de 426 funcionarios
de la administración monárquica, en representación de 56 ciudades, villas y
pueblos de la Capitanía General de Venezuela. Rápidamente fue traducido al
inglés y al francés, y difundido por toda Venezuela, las Antillas, Estados Uni-
dos de América y Europa. De nuevo, el alegato de Díaz se sostenía en el nú-
mero de adherentes, no sobre la proporción de población que representaban.
Este maniesto es demostración elocuente de las distintas concepciones
sobre la representación política, ya fuese de manera corporativa en el caso de
los realistas absolutistas, o la fundamentada en la voluntadgeneralde los patrio-
tas.12 Forma parte, igualmente, de la disputa por la independencia que se llevó
a cabo más allá del campo de batalla y que se expresó de manera sostenida por
la prensa como parte de una estrategia de propaganda política e ideológica
contra el proyecto republicano. Sus alegatos irritaron en más de una oportuni-
dad a las autoridades patriotas por su efectividad en la opinión pública.
En el “Maniesto”, Díaz mostró la estrategia comunicacional del gobierno
monárquico, cuya nalidad era establecer un claro contraste entre las atroci-
dades que caracterizaban las actuaciones del bando republicano y las bonda-
des que le eran propias al régimen de la monarquía. Se trataba de exaltar las
emociones, los sentimientos de amor, miedo, esperanza y culpa como recurso
retórico para despertar el rechazo o la simpatía de los lectores. Si la causa de la
monarquía era presentada como el sistema donde imperaban el honor, la jus-
ticia, la libertad, la paz y la fortuna, la oferta republicana representaba los peo-
res vicios: ambición, cobardía, desorden, tiranía, esclavitud, mentira y ruina.
11. SuplementoalaGacetadeCaracas, 31 de marzo de 1819.
12. El “Maniesto” fue publicado en la GacetadeCaracas en varios números y fechas:
n.º 265, 25 de agosto de 1819; n.º 269, 22 de septiembre de 1819; n.º 270, 29 de septiembre
de 1819; n.º 271, 6 de octubre de 1819; n.º 272, 13 de octubre de 1819; n.º 273, 20 de octubre
de 1819; n.º 274, 27 de octubre de 1819; n.º 275, 3 de noviembre de 1819; n.º 276, 10 de no-
viembre de 1819; y n.º 282, 15 de diciembre de 1819. También se publicó en Caracas, en la
imprenta de D. J. Gutiérrez, ese mismo año, y el siguiente fue reimpreso en Madrid por la
Imprenta de Álvarez. En este artículo se toma el mencionado documento de la edición pu-
blicada en José Félix Blanco y Ramón Azpurúa, Documentosparalahistoriadelavidapública
delLibertador, t. VI (Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, 1977), 648-664.
Procesos 54, julio-diciembre 202126
De acuerdo con la argumentación ofrecida por Díaz, la legitimidad del
gobierno de la monarquía provenía de la tradición hispánica de lospueblos
que tenía su expresión en las corporaciones establecidas en las distintas ciu-
dades, villas y pueblos que seguían siendo eles al monarca. Todo lo con-
trario a la propuesta republicana que basaba su poder en la representación
del pueblo, como sujeto histórico y político del modelo republicano. Esta
diferenciación no solamente fue un punto clave del mencionado “Maniesto
de las provincias de Venezuela a todas las naciones civilizadas de Europa”,
sino que remite con claridad a lo que fue la confrontación de los dos proyec-
tos en disputa: uno sostenido y asentado en los fundamentos de la sociedad
tradicional y el otro en la propuesta de la modernidad republicana. Además
de condenar el liderazgo de Simón Bolívar y la instalación del Congreso, re-
sultaba de primera importancia rechazar la representatividad y legitimidad
de los diputados, sobre todo por el impacto que podía tener en el viejo conti-
nente la reunión de un congreso que tenía su origen en un proceso electoral.
La asamblea de Angostura, en palabras de Díaz, no era más que una
“farsa revolucionaria” en la cual sus diputados “marcan con una atroz im-
postura el honor de sus pueblos que en sus turbaciones se han hecho dignos
del aprecio de todos los hombres de bien”. En respuesta a ello, “los ayun-
tamientos, diputaciones municipales y cabildos de naturales que legítima-
mente representan las respectivas ciudades, villas y pueblos”, manifestaron
que “no ha podido en su sorpresa ver sin indignación al impostor, sin des-
precio la impostura, sin horror la mancha de indelidad que indirectamente
se arroja sobre ellos, y sin compasión los incautos que por tales medios son
víctimas de la más insensata y desmesurada ambición”. La imposturaa la
que hace mención se reere a que los verdaderos representantes de lospue-
blos son hombres de bien, eles a la nación y leales a la monarquía católica.
Como señalaban en el “Maniesto”, ellos rompieron el silencio porque los
organizadores del Congreso de Angostura con su impostura, reejaron dudas
y deshonraban lo que decían representar. Estos cuerpos, en cambio “jamás
su obediencia al gobierno de sus soberanos había sido ni desmentida ni sos-
pechada”. Por lo tanto, son impostores quienes se presentan al mundo como
CongresogeneraldelasprovinciasdeVenezuela.13
Para demostrar la impostura, se hace una revisión de los acontecimientos
políticos y militares más importantes de los últimos años, iniciando con la
crisis de la monarquía católica entre 1808 y 1812, cuando “estos pueblos fe-
lices después de tres siglos de paz, de justicia y de libertad, habían llegado a
un punto increíble de prosperidad, cuando unos pocos hombres perdidos vi-
nieron a destruir aun sus mejores esperanzas”. Las elecciones para el primer
13. Ibíd.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 27
congreso, reunido en 1811, también fueron valoradas como una farsa, en los
términos siguientes: “Los pueblos de Venezuela recibieron órdenes de elegir
los individuos de otra corporación llamada también congreso general de es-
tas provincias, previniéndose en esta elección todas las formas de aparato y
ostentación que pudieron inventarse para seducir, alucinar e inspirar ideas
de legitimidad en la formación de aquel cuerpo”.14
Aunque condenaron la primera asamblea venezolana, resaltaron que “a
pesar de las intrigas, de las dádivas, de las promesas y de las amenazas”, esa
asamblea estuvo compuesta de una “gran parte de hombres buenos, contra
los deseos y las esperanzas de la facción, expresándose por primera vez en
esta elección el voto libre y general de estos pueblos”. Fue por esta razón
que, a pesar de las críticas al congreso de 1811, este recogió elvotogeneralde
lospueblos, mientras que el de Angostura, en 1819, no era más que “la obra
exclusiva de los restos miserables de aquellos sediciosos fugitivos que des-
pués de vagar por cinco años en las Antillas y otros países los han reunido
en Guayana su miseria y desesperación”.15
Sobre este particular, llamaron la atención a las naciones del mundo res-
pecto a la escasa representación del gobierno de Angostura ya que “la re-
pública que anuncian está reducida a la despoblada Provincia de Guayana,
a la insignicante isla de Margarita, a los desiertos orientales de Cumaná
y a aquellas inmensas llanuras que existen entre el Arauca y el Meta solo
pisadas por tribus de indios salvajes, y arrojadas a ellas en esta campaña”.
En cambio, y esta fue la base y sustento del “Maniesto”, “todos los pueblos
de Venezuela que son los comprendidos en los distritos de las corporaciones
que suscriben, viven contentos bajo del gobierno de sus reyes que hizo feli-
ces a sus mayores, y los elevó al grado de prosperidad en que se vieron”.16
Las siguientes líneas revelan el propósito que se quería alcanzar con el
“Maniesto”, ya que destacaban, en primer lugar, quiénes eran los represen-
tantes de los pueblosde Venezuela, y en segundo lugar, se insistió en la idea
de la poca estabilidad del gobierno republicano: “protestan a la Europa del
modo más enérgico y solemne que al hacerle esta exposición no tienen otras
miras que las de evitar la pérdida infalible de individuos de naciones amigas
de la suya que animadas de falsas relaciones, de promesas quiméricas y de
ese maniesto insidioso que se ha hecho circular entre ellas, pueden ser víc-
timas de su necia credulidad”.17
No existió una respuesta inmediata del gobierno republicano al “Mani-
esto”, seguramente para no darle mayor importancia; fue solo a principios
14. Ibíd.
15. Ibíd.
16. Ibíd.
17. Ibíd.
Procesos 54, julio-diciembre 202128
de 1820 cuando en el CorreodelOrinocose publicó el artículo: “Respuesta a las
supuestas dadas por el gobierno español de Caracas contra la instalación del
congreso general de Venezuela”, donde simplemente se expuso el rechazo al
documento realista: “Nada diremos con respecto a la validez o nulidad de una
representación bajo el yugo inquisitorial, tiránico y destructor de la España.
VotolibreygeneraldelospueblosdeVenezuela, expresado en las llamas uncidos y
espirantes!!!!!!!!!!!!! [sic] No hay en las lenguas términos propios para calicar
la enormidad de este absurdo”. Para apoyar esta condena a las autoridades re-
alistas, incorporaron extractos de cartas del Abate de Pradt sobre la indepen-
dencia de América que datan de 1817, sin más referencias al “Maniesto”.18
Pero más allá del “Maniesto”, desde ese momento Díaz emprendió en la
GacetadeCaracas una campaña sistemática contra el gobierno de Angostura, a
través de la publicación de ocho cartas dirigidas al redactor del CorreodelOri-
noco con el objeto de desmentir los fundamentos en que se basaba el gobierno
representativo instalado a orillas del Orinoco. El análisis de los contenidos de
algunas de estas cartas conrma las visiones encontradas que se manifestaron
en esos años respecto al tema de la legitimidad y la representación política.
En la edición de la GacetadeCaracascorrespondiente al 9 de junio de
1819, Díaz publicó la “Primera carta al redactor del Correo del Orinoco”en
la cual dio su opinión sobre los contenidos publicados en la prensa ocial
del gobierno de Angostura: “Coneso a V. que su lectura ha causado en
sensaciones de diversas especies, pero por lo general agradables. Digo por lo
general, porque hay de todo como en botica: desvergüenzas por junto, locu-
ras por mayor, insultos a rozo [...] contradicciones a pedir de boca, presun-
ción de erudición [...] imposturas y calumnias cuantas se quieran”. Además,
llamó a Francisco Antonio Zea el “director de la farsa de la nueva fantasma-
goría”, al referirse al segundo congreso de Venezuela.19
18. “¿Cuál es la idea que habéis formado de los derechos de la soberanía? Cuando el
cielo creó al hombre, ¿No pensó en hacer de él otra cosa que un vasallo? ¿Debe su cabeza al
yugo, cualquiera que sea su construcción y su peso; y en n, a decir verdad, no son siempre
los opresores los que hacen los rebeldes? [...] ¿Por ventura, tus hijos no se separan jamás de
sus padres, o no los has visto nunca pasar a su vez al estado de familia?”. CorreodelOrino-
co, n.º 40, 1 de enero de 1820. Énfasis en el original. Una reexión crítica más detallada del
contenido del “Maniesto” fue publicada en un artículo titulado “Observaciones sobre el
trilingüe maniesto de Morillo contra el congreso general de Venezuela”, CorreodelOri-
noco, n.º 50, 29 de enero de 1820. El principal alegato para desmentirlo se encontraba en el
recordado decreto del 22 de enero de 1809: “Desde momento, españoles y americanos, os
veis elevados a la alta dignidad de hombres libres; ya no sois los mismos que antes, encor-
vados bajo un yugo tanto más duro, mientras más distantes estabais del centro del poder,
mirados con indiferencia, vejados por la codicia, destruidos por la ignorancia”.
19. “Primera carta al redactor del Correo del Orinoco”, GacetadeCaracas, n.º 251, 9 de
junio de 1819.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 29
En alusión a los conceptos políticos y losócos más utilizados por los
republicanos, Díaz se ocupó de condenar cada uno de ellos, descalicando
las bases del sistema representativo de Angostura:
Así, yo no sé llamar libertad a la licencia y al desenfreno: felicidad a la miseria efec-
tiva [...]: fanatismo a la virtud pura y severa: derechos imprescriptibles del hom-
bre a la insubordinación y a la rebelión: ilustración a la pedantería: losofía a un
conjunto de máximas y principios de subversión y de ideas siempre funestas y
peligrosas a la tranquilidad de los pueblos: [...] patriotismo al furor revolucionario y
al deseo del trastorno del orden establecido: [...] pueblo a los holgazanes, a los per-
didos y a aquellos que no tienen lazos ni intereses algunos para con la sociedad.20
En la tercera carta al redactor del CorreodelOrinoco, Díaz fue más directo
al condenar la ilegitimidad del Congreso de Angostura y cuestionar a cada
uno de los representantes que asistieron a su instalación. Para él, la asamblea
“me excita desprecio, asco e indignación. Me veo en la necesidad de correr el
velo a esa farsa congresal y echar en cara a sus directores hechos que me aver-
güenza por lo que me toca en la línea de paisanaje”. Al referirse directamente
a los diputados, aludió a relatos particulares de su pasado para cuestionarlos,
entre los que destacó su poca o escasa formación académica o su gusto por
el juego y la bebida. No se discute ni se plantea el origen o legitimidad de la
elección, el propósito esencial es enumerar y destacar sus vicios, por ejemplo
del diputado Eduardo Hurtado se dice: “aunque cura, sus persuasiones son
con la lanza, y no con el evangelio”. O el caso de Tomás Montilla, a quien re-
putó como alcohólico: “puede hacer leyes sublimes, enérgicas y espirituosas
en los muchos ratos de inspiraciones que tiene como la Pitia”. El represen-
tante Miguel Guerrero “más propio para dirigir un rodeo, que para meditar
una ley”. O Gaspar Marcano, quien “en su profesión de abogado puede hacer
hasta un memorial pidiendo licencia para quemar cohetes o jugar toros”.21
Sobre la legitimidad del Congreso, Díaz insistió sobre la escasa repre-
sentación política en un momento donde parte importante de la Capitanía
General de Venezuela se encontraba bajo el control de las tropas realistas:
20. Ibíd.
21. “Dr. Manuel Palacios. Es médico, nada más, y romancista; pero usa guantes, y
estuvo en Norte América”. Sobre el célebreRoscio “¿Ha perdido en sus caravanas aquel
hablar tan interminable, desaliñado, brusco y confuso, que los días eran pocos para sus
discursos, y a la mitad de cada uno, ni él mismo sabía ya lo que pensaba decir?”; o con
respecto al diputado de la Provincia de Margarita: “¿Qué hacia el grande Alzúru: aquel
que por su propensión y deseos de la anarquía y del desorden se titulaba tribuno del
pueblo; y que puesto sobre una cátedra en la plaza de la capital [...] incitaba al populacho
para asesinase a los ricos?”. “Tercera carta al redactor del Correo del Orinoco”, Gacetade
Caracas, n.º 253, 23 de junio de 1819.
Procesos 54, julio-diciembre 202130
Porque no es del caso no entraré en disputa con V., ni sobre si es extravagante
la denominación de provincia a una isla de seis miserables pueblos y de seis
varas de extensión; ni sobre si lo es más tener 5 representantes una provincia
de 400,000 personas, como la de Caracas, tener un número casi igual un islote o
provincia de 20,000. V. conoce que es un desatino, y así vamos al cuento.22
Seguramente la “Carta al redactor del CorreodelOrinoco” más rica por su
contenido y análisis es la cuarta, publicada en la GacetadeCaracasdel 30 de
junio de 1819. En ella, Díaz comentó y criticó el “Discurso”que dio Simón
Bolívar en la instalación del Congreso de 1819, y se valió precisamente de sus
palabras para enfrentarse a la idea de república y democracia.
La primera idea que analizó del “Discurso”, trata sobre las característi-
cas de los gobiernos democráticos y su “naturaleza insubsistente”. Desde el
punto de vista de Díaz, esto se entendía por las siguientes razones, la pri-
mera: “estando la soberanía en las manos de una multitud por lo común
ignorante, sus resoluciones o sanciones no son animadas ni dictadas sino por
ignorancia”. La segunda: “porque aun cuando esta soberanía esté reducida
al derecho de las elecciones, estas son casi siempre la obra de la intriga, del
dinero y del crédito adquiridos por medios reprobados, y casi nunca por el
de los honrados, el mérito y la virtud”. El tercero: “porque no es el interés
del país sino el particular el que dirige las operaciones de personas que ad-
quieren el mando y la administración por medios semejantes”. El cuarto:
“porque la multitud, que juzga sin conocimientos de sus intereses, o por el
que le dan los de un particular maligno o ambicioso, es arrastrada siempre
por aquella versatilidad que es propia de sus escasos conocimientos”.23 Para
Díaz, los argumentos presentados sobre lanaturalezainsubsistentede la de-
mocracia se conrman con la historia de las naciones antiguas: “¿Qué fueron
sus gobiernos sino el juguete de un populacho desenfrenado, en que el más
ignorante zapatero se creía con derecho para deliberar y deliberaba, en los
más arduos y delicados asuntos de la nación?”.24
Como ya se mencionó, la intención de Díaz fue debatir la idea de democra-
cia y república con las mismas palabras que empleó Bolívar en su “Discurso”,
es por eso que llamó la atención al redactor del Correo: “Oiga V. al primer rey
de Angostura cuando en su discurso al congreso expresa su opinión en esta
parte. ‘Solo la democracia en mi concepto es susceptible de una absoluta liber-
tad. Pero ¿Cuál es el gobierno democrático que ha reunido a un tiempo poder,
prosperidad y permanencia?’ ”. En vista de los problemas que signicaría el
22. Ibíd.
23. “Cuarta carta al redactor del Correo del Orinoco”, GacetadeCaracas, n.º 255, 30 de
junio de 1819.
24. Ibíd.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 31
establecimiento de un gobierno democrático, Díaz dio su opinión al respecto,
al considerar que el modelo ejecutado en Angostura no era adecuado: “Su
debilidad nace del poder absoluto puesto en manos de la multitud; y si esto
se altera, él también cesó de ser democrático. Yo prescindo de este error, y solo
observo con particular placer que el primer Rey de Angostura y yo estamos
acordes en que el gobierno democrático es por su naturaleza insubsistente”.25
Sobre la susceptibilidad del gobierno democrático a los “desórdenes e
injusticias”, Díaz apuntó que la historia de estos gobiernos respaldaba esa
idea, “y en verdad que no podían ser otros los resultados de estar la sobe-
ranía en las manos de la multitud colectiva, o absoluta y distributivamente
considerada”. En su opinión, el principal obstáculo para el establecimiento
de un gobierno democrático era la “rectitud y la imparcialidad” de los fun-
cionarios del nuevo Estado, ya que era “casi imposible encontrar hombres
que sean insensibles a las insinuaciones, súplicas, clamores y necesidades
del parentesco y de la amistad”. Al referirse a la rotación de los funciona-
rios públicos a través de las elecciones periódicas, calicó el proceso como
horrendodesorden, ya que “¿Qué puede esperarse de una multitud ignorante,
que obra por lo que oye, pero que no conoce, ni está cierta de lo que hace?”.26
Para terminar esta cuarta carta, trajo como referencia las palabras del primer
ReydeAngostura sobre la libertad
él terminantemente arma que nuestros pueblos no están en situación de dige-
rir el alimento de la libertad: que es más fácil sufrir la tiranía que mantener la
libertad: que no cree se conseguirá en Venezuela esa democracia que no ha con-
seguido jamás el género humano; y últimamente que este gobierno solo puede
existir entre los ángeles, más no entre los hombres”. Díaz celebró que Bolívar
“está persuadido de la quimera de una democracia.27
La quinta carta de Díaz parte de una reexión sobre la idea de la igual-
dad como base del sistema representativo republicano: “una quimera entre
los hombres muy querida, apetecida y deseada de los holgazanes, de los
viciosos, de los perversos, y de todos aquellos que nada tienen, ni nada me-
recen, y quieren y desean tener y merecer sin ser capaces de ello”. En su
opinión, la igualdad era el origen de los viciosymalesdelademocracia, aunque
creía que no existía ningún sistema de gobierno que pudiera garantizarla.
A esta idea, agregó: “convengamos en que los gobiernos populares, esté la
soberanía en el todo o esté en una parte, siempre traen o los terribles males
25. Ibíd.
26. Ibíd.
27. Ibíd.
Procesos 54, julio-diciembre 202132
del desorden tumultuario, o los más terribles de una degradante opresión”.28
A través de una amplia revisión histórica de los orígenes de la monarquía,
José Domingo Díaz en su sexta carta presentó una defensa al sistema, al que
consideró el gobierno “más conforme al género humano [...] es el menos ca-
paz de desórdenes e injusticias. [...] La tiranía en que degenera el gobierno de
la monarquía es menos funesta que la tiranía de la multitud y de la nobleza”.29
Más allá de destacar las ventajas del sistema monárquico sobre la aristocracia
o la democracia, comparó la república con las poblaciones indígenas que ha-
bitaron el territorio venezolano, y a la monarquía con las grandes civilizacio-
nes americanas: “Venezuela estaba formada por una multitud de pobres, pe-
queñas, y miserables repúblicas, separadas e independientes unas de otras”.30
En n, el “Maniesto de las provincias de Venezuela a todas las naciones
civilizadas de Europa”, las “Cartas al editor del CorreodelOrinoco” y los de-
más artículos que publicó José Domingo Díaz en la GacetadeCaracas, cons-
tituyen piezas fundamentales de la campaña propagandística e ideológica
que caracterizó la disputa por la independencia, y así fueron entendidas y
llevadas a cabo por ambos bandos, más allá del campo de batalla.
En el caso del “Maniesto”de 1819, tanto su traducción como su amplia
difusión fuera y dentro del territorio venezolano, tuvieron como propósito
rechazar y condenar la reunión del Congreso de Angostura y las primeras
medidas del gobierno republicano, así como criticar el contenido del dis-
curso de Bolívar el día de su instalación. Queda clara allí la estrategia del
partido monárquico de exponer ante la opinión pública las bondades de su
gobierno y, al mismo tiempo, identicar a los patriotas republicanos como
los responsables de las atrocidades de la guerra, exaltando las emociones
y buscando de esta manera ganar la simpatía y la adhesión de los lectores
leales a la monarquía.
El argumento central estuvo orientado a cuestionar y reprobar la legi-
timidad y representatividad calicándola como “extravagante y ridícula”,
constituida por apenas 30 diputados, mientras que el gobierno monárquico
estaba respaldado por representantes de 56 ciudades, villas y pueblos de la
Capitanía General de Venezuela, lo cual deja en evidencia el contraste entre
dos concepciones diferentes y contrapuestas de entender la legitimidad y re-
presentación política; entre la visión corporativa de la monarquía expresada
en lospueblos y la fundamentada en la voluntad general, en elpueblo, propia
del sistema republicano.
28. “Quinta carta al redactor del Correo del Orinoco”, GacetadeCaracas, n.º 257, 14 de
julio de 1819.
29. “Sexta carta al redactor del Correo del Orinoco”, GacetadeCaracas, n.º 258, 21 de
julio de 1819.
30. Ibíd.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 33
De la misma manera que desde la GacetadeCaracas se condenó y descali-
có la propuesta republicana de constituir un gobierno representativo en la
ciudad de Angostura, desde el CorreodelOrinoco se criticó y rechazó la oferta
liberal de pacicación y representación en las Cortes, bajo los preceptos de la
Constitución Política de la monarquía.
la oferta liberal esPañola:
una nueVa esClaVitud, un nueVo yugo
En los primeros días de 1820, tuvo lugar el pronunciamiento de Rafael
de Riego, ocial de las tropas peninsulares acuarteladas en Andalucía, desti-
nadas a reforzar las fuerzas militares de Pablo Morillo en América, quien se
encontraba al frente del Ejército Expedicionario de Costa Firme. Muy poco
tiempo después del alzamiento de Riego, los liberales españoles obligaron
Fernando VII, rey de España e Indias, a jurar la Constitución doceañista, y
a convocar a Cortes Generales como garantes de la soberanía nacional, para
así dar paso al restablecimiento de las instituciones constitucionales y sus
autoridades; se inicia entonces el llamado Trienioliberal(1820-23). Todo ello
tendrá un impacto decisivo en el desenlace de la guerra de independencia a
favor de las fuerzas republicanas, y por consiguiente, en el éxito del estable-
cimiento y consolidación de la República de Colombia.
Son al menos tres las razones que dan cuenta de cómo se vieron bene-
ciados los republicanos con los sucesos ocurridos en la península. La pri-
mera está íntimamente vinculada con el tema militar: no llegaron a Tierra
Firme los refuerzos materiales y humanos que durante años había solicitado
Morillo para garantizar el triunfo contra los insurgentes, para entonces el
desgaste de las fuerzas militares al mando de Morillo era considerable. La
segunda está relacionada con la propagación de las ideas liberales que acom-
pañaron a los pronunciamientos militares, así como los fundamentos básicos
de la Constitución doceañista, especialmente los correspondientes a la so-
beranía popular y a la representación política; de esta manera, la propuesta
republicana adquirió un matiz inesperado de legitimidad por parte de su
enemigo. Y la tercera, la división que el liberalismo desencadenó en las las
de la monarquía y que se manifestó, por ejemplo, en las publicaciones cara-
queñas como resultado de la aprobación del decreto de libertad de prensa.
Sin embargo, la política de pacicación y reencuentro emprendida por
las autoridades monárquicas en América, despertaron alarma y preocupa-
ción entre los jefes civiles y militares del gobierno republicano instalado en
Angostura. Así, mientras los bandos en disputa buscaban mecanismos efec-
tivos para alcanzar la paz, la prensa republicana inició una ofensiva a través
Procesos 54, julio-diciembre 202134
del semanario ocial más importante e inuyente de la naciente Repúbli-
ca de Colombia, el CorreodelOrinoco, cuyos objetivos fueron contrarrestar
la política de reconciliación del gobierno liberal español y deslegitimar la
oferta monárquica que se fundamentaba en un gobierno representativo, más
acorde con las aspiraciones americanas de mayor participación en los orga-
nismos del Estado español. Esta propuesta se encontraba amparada por las
instituciones representativas consagradas en los espacios de representación
contemplados en la Constitución de la monarquía española, a saber: las Cor-
tes Generales, las diputaciones provinciales y los ayuntamientos constitu-
cionales. Al rechazar esta oferta, los patriotas buscaron defender las ventajas
del sistema representativo colombiano y garantizar la consolidación del go-
bierno republicano con la reunión de su institución más importante: el Con-
greso General Constituyente que se reunió en la Villa del Rosario de Cúcuta
entre mayo y octubre de 1821.
Los argumentos para desconocer la oferta liberal fueron los mismos que
se esgrimieron desde los inicios de la revolución independentista para jus-
ticar de esta manera el derecho a la insurrección americana, aunque con
un elemento nuevo: la República de Colombia era una realidad para esos
primeros meses de 1820. El recuerdo de una época oprobiosa bajo los 300
años de dominación española, el agravio de las promesas incumplidas de la
primera experiencia liberal española que terminó con el regreso del absolu-
tismo en 1814, y la experiencia traumática de una cruenta guerra de indepen-
dencia comandada por los más sanguinarios militares españoles, fueron los
ingredientes básicos que alimentaron nuevamente el concepto del mal go-
bierno español en este lado del Atlántico, es decir, la condición de liberal no
cambió en nada la situación de los americanos. En este sentido, el papel que
jugó el CorreodelOrinoco fue fundamental en la instauración y dirección de
la opinión pública republicana entre los años 1818 y 1822, y como herramien-
ta en el combate político e ideológico en los momentos más sensibles de la
guerra de independencia. Sin olvidar, además, su función como mecanismo
de cohesión de los sectores adversos al proyecto republicano colombiano.31
Una de las singularidades de la campaña que se difunde en las páginas
del CorreodelOrinoco tiene que ver con el hecho de que son los mismos ciu-
dadanos quienes participan en el debate y asumen la defensa de la indepen-
dencia y la libertad garantizadas por el sistema representativo del gobierno
31. El CorreodelOrinoco, en diversas ocasiones, se valió de los arrepentimientos de
partidarios de la monarquía para reforzar su mensaje de desprecio al pasado. Así, el ejem-
plo del exitoso militar de origen mestizo, el coronel Juan de los Reyes Vargas, y su paso
a los patriotas fue reseñado por la prensa orinoquense con particular interés. Véase Elías
Pino Iturrieta, Modernidadyutopía.Elmensajerevolucionariodel“CorreodelOrinoco” (Cara-
cas: Fundación John Boulton, 1973), 13 y ss.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 35
colombiano, frente a la oferta de reconciliación y representación de los libe-
rales españoles. Este compromiso político con los ideales republicanos lo ex-
presaron por medio de cartas dirigidas a la redacción del CorreodelOrinoco,
las cuales fueron publicadas en el semanario. Esta apertura de las columnas
de la prensa ocial establecida en Angostura, además de ser considerada
como una herramienta de integración de la comunidad política sobre la base
de la voluntad general, da cuenta de la importancia de la ciudadanía y su
opinión en la conformación de la república y de su poder legitimador del
gobierno representativo colombiano.
Bajo el seudónimo UnColombianose publicó en el CorreodelOrinocodel
17 de junio de 1820, una comunicación que por su contenido e interés para la
opinión pública es importante reseñar, por sintetizar los argumentos esgri-
midos para contrarrestar la propuesta de la monarquía. Con el título “Artí-
culo comunicado”, el autor dio cuenta de una Angostura plagada de rumo-
res como consecuencia de la escasez de noticias ociales sobre los últimos
sucesos de la revolución liberal española y sus implicaciones americanas,
especialmente respecto al tema del armisticio, valorado como el “remedio
a la efusión de sangre que hacía las delicias de Fernando y sus satélites”.32
A pesar de las esperanzas que podría ofrecer esta posibilidad para poner
n a la guerra, su autor fue más bien escéptico ante la solución del conicto.
La desconanza se centró en el máximo jefe militar del ejército realista, Pablo
Morillo, quien “no vive sino de la sangre y carnicería de sus semejantes, ha
obligado a los defendidos colombianos a la prosecución de sus hostilidades
por mar y tierra”. En su opinión, la violación a las garantías constitucionales
consagradas en la carta magna de 1812 fue un ejemplo de la escasa voluntad
política de las autoridades de la monarquía para alcanzar el cese de las hos-
tilidades entre los bandos en pugna, a pesar de los pronunciamientos a favor
de la reconciliación. La crítica de UnColombianoa la Constitución gaditana
fue implacable; no solo por su contenido, sino también por su aplicación en
el territorio americano, siendo los abusos cometidos por los ociales españo-
les en México, Perú y Venezuela los casos más emblemáticos.33
La reexión más importante del citado comunicado está relacionada con
el tema del despóticoyarbitrariomal gobierno español y el problema de la dis-
tancia del centro de poder, prestando especial atención a la escasa represen-
tación americana en las instituciones del gobierno monárquico. Su intención
fue mostrar un escenario marcado por la ausencia de autoridad en América
y el descrédito de los representantes. En su opinión, la Constitución —aun-
que sea la másliberal— no podía resolver las diferencias de los españoles de
32. “Artículo comunicado”, CorreodelOrinoco, n.º 67, 17 de junio de 1820.
33. Ibíd.
Procesos 54, julio-diciembre 202136
ambos lados del Atlántico, manteniendo la indiferencia, la codicia y la ignoran-
cia con la que eran mirados los americanos.34
Además de los 300 años de “injusticias, agravios y privaciones” para jus-
ticar el “derecho ordinario de insurrección”,35 se incorporó la similitud de
la revolución liberal con la americana, dando a entender que ante la cercanía
de las reivindicaciones se podía alcanzar un desenlace favorable para la cau-
sa independentista, de allí que el llamado de UnColombianoestaba dirigido
a los españoles: “Vale mucho la sangre, que aquellos han derramado por su
emancipación y libertad, y no hay otra recompensa para tanta sangre derra-
mada sino la independencia absoluta”.36
La política de pacicación de los territorios rebeldes en América, adelan-
tada por los liberales españoles a partir de 1820, no solo se centró en la jura
de la Constitución doceañista como garante del orden, sino que además se
basó en estimular la participación de los americanos en el máximo organis-
mo representativo español: las Cortes Generales. El decreto de convocato-
ria estuvo acompañado de un maniesto del rey Fernando Vii, donde dejó
constancia de su intención de dar paso al cese de las hostilidades y de enviar
comisionados para establecer negociaciones en la búsqueda de la paz y la
reconciliación entre ambos bandos, enfrentados desde hacía una década.
Los americanos residentes en la península, por ejemplo, rápidamente se
interesaron en participar en la nueva políticas que procuraba la anhelada
reconciliación entreambasEspañas,procurando lo que consideraban eran los
puntos más importantes: representación más justa en las Cortes, medidas
tendientes a una conciliación duradera, suspensión de hostilidades y aten-
ción a los reclamos locales, así como un efectivo cumplimiento de las pro-
mesas y de una mayor adecuación a la nueva realidad de los territorios del
otro lado del Atlántico. La “Carta de varios ciudadanos americanos al Rey”,
rmada en Cádiz el 20 de abril de 1820, recogió buena parte de esas inquie-
tudes. Según ellos, el acto de las elecciones para participar en el gobierno
representativo “es el mayor indicante de la libertad del pueblo. Si ésta no la
tienen las dichas provincias [insurgentes] con respecto a España ¿Qué espe-
34. Ibíd.
35. Para estos meses existió una preocupación entre los patriotas por establecer las
diferencias entre la idea de “insurrectos” y “rebeldes”. En el artículo “Dogma losóco
de la insurrección”, publicado en el CorreodelOrinoco, n.º 92, del 20 de enero de 1821, se
destacó la diferencia: “A n de no embrollar la gramática de la razón, debe el nombre
de insurrección a toda conjuración que tenga por objeto mejorar el hombre, la patria y el
universo; y bajo todos tres aspectos, si hay algo en este globo que merezca el nombre de
insurrección es la de América. Entonces la palabra odiosa de rebeldía quedará consagrada
para designar todos los golpes violentos dados a las leyes de un país por los facciosos”.
36. “Artículo comunicado”, CorreodelOrinoco, n.º 67, 17 de junio de 1820.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 37
ranza se puede pues, tener de que reconozcan el llamamiento a estas cortes
y envíen los diputados propietarios?”.37
Respecto a la representación no se cedería en nada, el Consejo de Estado
español no consideró inconstitucional el menor número de diputados asig-
nados a los territorios americanos, aun cuando algunos de sus miembros
observaron su injusticia y su utilización como argumento de los insurgentes
para justicar la independencia. Una vez instaladas las Cortes Generales,
esta fue una de las principales reivindicaciones por lo insuciente y desigual
de la diputación americana.38 Como se verá en los siguientes ejemplos, la
visión esperanzadora de los efectos positivos que podría tener la política
de pacicación bajo el amparo de la Constitución española fue duramente
criticada en la prensa republicana de 1820.
Tomado de la GacetadePuertoRico, en la edición del 1 de julio de 1820, se
publicó en el CorreodelOrinoco el maniesto de Fernando Vii a los habitantes
de ultramar, de fecha 11 de abril de 1820, con la inserción de comentarios crí-
ticos del editor sobre los contenidos de la proclama real. Solo por mencionar
uno de los tópicos, cuando el rey expuso la importancia del restablecimiento
de las relaciones entre ambos lados del Atlántico y sobre la necesidad del res-
tablecimiento de lo que llamó las “luces del siglo, y la índoles de un gobierno
representativo”, y que no fue más que el llamado a las Cortes Generales,
la respuesta del editor del semanario fue implacable al recordar el tema de
la desigualdad de la representación americana en las Cortes reunidas entre
1810 y 1814, como parte de la larga lista de reproches contra las políticas del
Estado español en los territorio de ultramar, en que se enumeraron las limi-
taciones relativas al comercio, la industria y la agricultura: “¡Bravo sistema
representativo! ¡30 delegados por diez y nueve millones de constituyentes, y
149 por solo nueve!”.39
La conmemoración de la rma del acta de la independencia de Vene-
zuela del 5 de julio de 1811, fue la ocasión propicia para rechazar la oferta
española y rearmar los principios de independencia y libertad que años
antes había animado a los diputados a iniciar la regeneraciónpolítica. Según la
reseña de la jornada, el maniesto de Fernando Vii “contribuyó a aumentar
el entusiasmo que debe siempre inspirar el acta de nuestra independencia”;
37. La carta se publicó bajo el título “Representación al rey de varios individuos de
Costa Firme y Sud América”, CorreodelOrinoco, n.º 76, 19 de agosto de 1820.
38. “Dictamen del Consejo de Estado”, Madrid, 28 de abril de 1820. Archivo General
de Indias (AGI), IndiferenteGeneral, 1523, citado en Robinzon Meza, LaspolíticasdelTrienio
LiberalespañolylaindependenciadeVenezuela1820-1823 (Caracas: Academia Nacional de la
Historia, 2010), 90.
39. “Maniesto del rey Fernando a los habitantes de ultramar”, CorreodelOrinoco, n.º
69, 1 de julio de 1820.
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mientras que la convocatoria a cortes la calicaron como “un extravagante
delirio, degradante asignación, e insulto nacional”. Las palabras del vicepre-
sidente colombiano Juan Germán Roscio sintetizan el ambiente: “siga pues
Venezuela celebrando eternamente el aniversario de su independencia, y
quiera Dios que los que hoy nos complacemos en este triunfo de la soberanía
del pueblo vivan para celebrar otros muchos, y en mejor situación”.40
El artículo titulado “Invitación a la América del Sur” rmado bajo el seu-
dónimo de Unodevosotros, inició su mensaje destacando la transcendencia
de la proclamación de la Constitución de 1812 en la península, para dar paso
un año más tarde a una época caracterizada por la “degradación; la más ser-
vil e ignominiosa”. Con la restauración del absolutismo triunfó “la barbarie,
la superstición y el egoísmo”. A pesar de esta desgraciadasituación, a princi-
pios de 1820 los militares españoles “levantaron el grito de insurrección” y
obligaron a Fernando Vii a “acomodarse al voto de los pueblos, o descender
del trono, jurar la constitución y ordenar la convocatoria de las cortes gene-
rales”. En síntesis, manifestó su complacencia ante los posibles alcances de
la revolución liberal, eso sí, solo para los españoles peninsulares, no para
los americanos. Esta nueva revoluciónpolítica fue seguida en América con
particular temor por la anterior experiencia liberal. En opinión de Unode
vosotros,las esperanzas se encontraban en que ante la cercanía de los ideales
liberales de los revolucionarios de ambos lados del Atlántico, los españoles
aceptarían la independencia de las provincias americanas, pero no fue así.41
En la búsqueda de argumentos para limitar la inuencia que podía te-
ner el llamado de reconciliación amparado en la Constitución gaditana y la
convocatoria a Cortes, el incógnito autor justicó —como otros escritos rese-
ñados—, la independencia absoluta bajo la premisa de la desigual represen-
tación política americana en las instituciones políticas de la monarquía: “Ella
se arma del código decretado por sus Cortes, lo proclama, lo jura y conforme
a él se asigna 180 diputados para sus nueve millones de habitantes, y para
los 17 millones que existen en la América solo concede 30 delegados”.42
El llamado era a que los “¡Americanos del sur!” —de ahí el título de la
carta— no se dejaran engañar por las palabras de Fernando Vii; el recuerdo
desfavorable de la primera experiencia liberal española marcó parte del dis-
curso: “veréis que la España liberal, ilustrada y grande en su reorganización
interior; con respecto a la América, es tiránica, ignorante y pequeña”. En
otro apartado, el autor reejó el maltrato y la opresión que caracterizaron los
años durante los cuales se ejecutó la Constitución en Venezuela, y supuso
40. “5 de julio”, CorreodelOrinoco, n.º 70, 8 de julio de 1820.
41. “Invitación a la América del Sur”, CorreodelOrinoco, n.º 70, 8 de julio de 1820.
42. Ibíd.
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que la situación no podía ser diferente en la nueva coyuntura de 1820: “Es
un delirio creer que la constitución española mejore el estado colonial de la
América del Sur. La libertad individual y la igualdad civil no son bienes que
se disfrutan en las colonias españolas sea cual fuese el sistema adoptado por
la metrópoli”.43 Al igual que en otros escritos contemporáneos, la idea de la
Américamaltratada fue consecuencia de 300 años de humillaciones, discri-
minaciones y maltratos de los peninsulares; así, la identicación de un pasa-
do común tomó mayor protagonismo. Es la construcción de una identidad
americana como referente de lucha contra la monarquía y como justicación
de la insurrección.
La jura de la Constitución doceañista en Caracas, el 7 de junio de 1820,
despertó nuevamente el malestar de Uncolombiano, quien envió una larga
comunicación al CorreodelOrinocodonde condenó tal hecho por el vivo re-
cuerdo de su aplicación en 1812, a la caída de la primera experiencia repu-
blicana en Venezuela, cuando se violentó la capitulación que rmaron Do-
mingo de Monteverde y Francisco de Miranda, y la amnistía concedida por
las Cortes Generales. Por su estilo, contenido y algunas notas muy precisas
sobre persecución y condena de los ochomonstruos,44se podría asegurar que
fue Juan Germán Roscio quien redactó la carta.45
Aunque el relato sobre las penurias que sufrieron estos patriotas no deja
de ser interesante, el artículo en cuestión se concentró en un tema que fue
crucial en las discusiones en las provincias leales a la monarquías, y se re-
ere a otorgar la ciudadanía “a la gente de color que se halla al servicio del
enemigo”,46 tal como estaba contemplado en el texto constitucional, además
de que fue promovido por la máxima autoridad militar del ejército español
Pablo Morillo al ver las ventajas de otorgar este derecho a la mayoría de los
integrantes de sus las.47 El llamado de Morillo se extendió en esa oportu-
43. Ibíd.
44. Con el título “ocho monstruos” se rerió Domingo de Monteverde a los patriotas
quienes fueron sometidos a prisión y enviados a la península, luego de la capitulación
rmada el 24 de julio de 1812. Entre ellos se encontraba Juan Germán Roscio.
45. “Otro”, CorreodelOrinoco, n.º 72, 22 de julio de 1820.
46. Ibíd.
47. Esta discusión tuvo como escenario la prensa caraqueña y estuvo protagonizada
por Morillo y el scal de la Audiencia de Caracas, Andrés Level de Goda. Morillo era de
la idea de otorgar la ciudadanía a los pardos y morenos del ejército que por sus servicios
y lealtad se hicieron acreedores de ese derecho; explicó que se trataba de una medida
necesaria, pues las castas —y es el punto más importante— posiblemente tenían más de-
rechos bajo el gobierno disidente de Colombia. “Carta del general en jefe del ejército Pablo
Morillo al secretario de Estado y del despacho de la gobernación de ultramar”, Valencia,
6 de agosto de 1820. AGI, Caracas, 387, citado en Meza, LaspolíticasdelTrienio...,136-137.
Sobre el otorgamiento de ciudadanía a los pardos, véase Inés Quintero, “El dilema de los
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nidad a los emigrados de CostaFirme: “vosotros, estéis donde estuviereis y
sean cualesquiera que hayan sido vuestras opiniones, acciones y circuns-
tancias, podéis venir a vuestras casas a gozar de la tranquilidad de vuestros
hogares y de las ventajas del gobierno representativo que acaba de jurar la
nación, y que nos hace libres como debemos serlo”. Su idea era sumar par-
tidarios, entre ellos a los patriotas descontentos con esta oferta de amnistía,
por eso la respuesta republicana.48
La crítica de Uncolombiano al texto constitucional se concentró nueva-
mente en la inicuarepresentación de los americanos en general, pero en lo
particular, a las condiciones exigidas a los pardos, mestizos, zambos y mula-
tos, para acceder a la “a costa de mil pruebas y requisitos, que a muy pocos
será dado”.49 En todo caso, la atención del autor se concentró en evidenciar
las deciencias y contradicciones del sistema representativo español con res-
pecto a la ciudadanía de las castas, y destacar, en ese sentido, las ventajas del
sistema colombiano.
En el siguiente extracto se sintetiza parte de los argumentos que di-
cultaba el acceso de este sector de la población al derecho de participación
política, aunque contaran con virtudymerecimientopersonal: “ellas no la des-
pacharán sino a los que hicieren servicios señalados a la patria, a los que se
distingan por su talento, aplicación y conducta”. Pero esto de nada vale “si
no prueban que son hijos de legítimo matrimonio y de padres ingenuos; es
decir, de padres que no hayan sido esclavos manumitidos”. Frente a estas
restricciones, destaca entonces los avances que se plasmaron en las consti-
tuciones americanas, subrayando particularmente las venezolanas de 1811 y
1819, en la que “no se ponen trabas al talento y la virtud para ser ciudadano,
ni el congreso se reserva el derecho de dar cartas de ciudadanía”. El llamado
del anónimo escritor era muy claro: “Abrid los ojos, comparad las ventajas
del sistema constitucional de Colombia”.50
pardos. Contradicciones y limitaciones para el ejercicio de la igualdad política (Cádiz y
Venezuela 1810-1812)”, en Histórica, n.º XXXIV (julio 2010): 39-64, http://revistas.pucp.
edu.pe/index.php/historica/article/view/87.
48. “El general Morillo a los emigrados de Costa Firme. Caracas, 12 de junio de 1820”,
GacetadeCaracas, 21 de junio de 1820. La comunicación se publicó unos días más tarde en
el CorreodelOrinoco, n.º 72, 22 de julio de 1820, con críticas a cada uno de sus apartados,
por ejemplo: “Sí, con la constitución ¿No? ¿Con la de los 149 contra 30? ¿Con la que niega
los derechos de ciudadano español a los descendientes del africano aun en su última ge-
neración? ¡Es tan bondadoso!”.
49. “Otro”, CorreodelOrinoco, n.º 72, 22 de julio de 1820.
50. Ibíd. No fueron escasas las cartas y comunicaciones que se enviaron al semanario
tratando el tema relativo a las ventajas del sistema representativo colombiano en descré-
dito del español; y es probable que parte de ellas fueran tomadas de la prensa europea
donde se publicaron comunicaciones de americanos descontentos.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 41
Para nales de agosto de 1820, Fernando Peñalver, en su condición de
presidente del congreso de Angostura, publicó un “Maniesto a los pueblos
de Colombia” donde pidió a la población “que no os alucinen sus falsas pro-
mesas, sus falsos halagos, desconad de todo cuanto os digan, tener siempre
presente lo pasado para que no triunfe la perdia del enemigo que quiere
articiosamente esclavizaros”. El escrito en cuestión —un estilo reiterado en
esos meses— ofreció una larga y detallada reseña de las que, en su opinión,
fueron las circunstancias políticas, económicas y militares que obligaron a los
PueblosdeColombiaa declarar su independencia absoluta como una medida
para garantizar su libertad y seguridad. Una vez más, los 300 años de esclavi-
tud y opresión, así como la distancia que separa ambos territorios fueron par-
te central de la argumentación. La exposición deja ver el marcado desprecio
por las instituciones peninsulares, lo cual se expresa claramente al concluir
con la siguiente armación: “Después de tantas pruebas como ha dado la
España con cortes y sin cortes, de que no es la felicidad, la libertad ni la igual-
dad de derechos lo que ella ofrece a la América, sino una nueva esclavitud, un
nuevo yugo, disfrazada con una constitución y unas cortes”.51
La crítica a la propuesta española con respecto a la representación polí-
tica se hizo nuevamente presente: “pruebas de tiranía han dado las cortes,
privando a los americanos en su constitución de la justa representación que
corresponde a la América, que por la superioridad de su población, e in-
comparable extensión de su territorio debía ser mayor que la de la misma
España”. Reconoció que se cometieron errores en el pasado, pero “hoy un
gobierno enérgico y central está establecido por el voto unánime de más de
tres millones de habitantes decididos a perecer o ser independientes. La des-
unión ha desaparecido ya, y la república se ha hecho invencible”. El mensaje
de Fernando Peñalver, como máxima autoridad del congreso de Angostura,
tuvo como propósito asegurarle a la población colombiana que no entrarían
en relación de paz ni de amistad con el gobierno español “mientras no se
ponga por base preliminar el reconocimiento de la soberanía e independen-
cia de la República de Colombia”.52
Para nalizar queremos destacar un artículo difundido originalmente
en ElCensorAmericano,53 publicación que tuvo una considerable difusión en
51. “Maniesto a los pueblos de Colombia. Formado de orden del soberano congreso
por presidente el honorable señor Fernando Peñalver”, CorreodelOrinoco, n.º 77, 26 de
agosto de 1820.
52. Ibíd.
53. ElCensorAmericanoestuvo bajo la dirección de Antonio José Irisarri —enviado de
Bernardo O’Higgins— y contó con la activa participación del caraqueño Andrés Bello. Se
publicó en Londres entre junio y octubre de 1820 y, aunque solo alcanzó a editar cuatro
números, buscó promover el reconocimiento europeo de las independencias hispanoame-
Procesos 54, julio-diciembre 202142
Hispanoamérica gracias al CorreodelOrinocoy al CorreoMercantil,Políticoy
Literario, este último editado en Lima. Nos referimos a “Reexiones sobre la
presente constitución de España”, en el cual se explicó a la opinión pública
europea las carencias de la Constitución gaditana de 1812 y de las Cortes
españolas para resolver el complejo problema americano, como se llegó a
creer en estos años cuando se pensaba que su independencia erapeligrosa.54
Más allá de retomar los argumentos presentados hasta el momento sobre
las desventajas del sistema representativo español como la escasa represen-
tación americana a partir de la base proporcional de la población —“exclu-
yendo las gentes de color, originarias de África [...] ¿Tendrá representación
en las cortes españolas un extranjero avecinado en los dominios de España
y se negará este derechos a los que han nacido en nuestros suelos?”—55 y la
ilegitimidad de los suplentes, consideraron un aspecto que fue crucial en
las discusiones en torno a los gobiernos representativos decimonónicos; nos
referimos a la libertad e independencia del votante al momento de ejercer su
derecho, ya sea por la inuencia que podrían tener las autoridades o por el
mecanismo mismo de la elección que limita ese requerimiento. Veamos con
detalle este planteamiento.
El autor del artículo “Reexiones sobre la presente constitución de Espa-
ña”,estaba convencido de que la participación de los españoles europeos en
las elecciones en América traería particularmente dos problemas. Primero,
por el número de estos en las capitales de provincia “donde se han de hacer
todas las elecciones de diputados” dándole mayoría sobre los americanos; y
segundo, por la “protección declarada del gobierno, o por mejor decir, con el
gobierno mismo en sus manos, y con el ascendiente que les dan sus grandes
riquezas”, es decir, por la inuencia política y económica que podrían ejer-
cer. Bajo estas dos premisas, “se puede decir, que tarde o temprano llegarán
a hacerse dueños absolutos de las elecciones; peligro tanto mayor, cuanto
menor sea el número de electores de partidos, de cuyo voto depende inme-
diatamente el nombramiento de diputados”.56
Siguiendo con esta inquietud colocaron a consideración de los lectores
un ejemplo: a una provincia americana de 140 000 habitantes le correspon-
dería elegir solo seis electores de partido a quienes “habrá de conar [...]
ricanas y, además, destacó las ventajas económicas de estos territorios para la inversión
extranjera y la actividad comercial.
54. El artículo “Reexiones sobre la presente constitución de España” se publicó en
tres ediciones sucesivas del CorreodelOrinoco, correspondientes a: n.º 93, 27 de enero de
1821; n.º 94, 3 de febrero de 1821; n.º 95, 10 de febrero de 1821.
55. “Reexiones sobre la presente constitución de España”, ElCensorAmericano, n.º I
(1920), 25.
56. Ibíd., 27.
Procesos 54, julio-diciembre 2021 43
el importantísimo nombramiento de los diputados que han de asistir a las
cortes, y que forman toda la defensa y protección que se ha concedido a los
americanos. ¿Podemos lisonjearnos de tener este modo una verdadera re-
presentación?”. Pero existe un inconveniente adicional y está estrechamente
vinculado a posibles prácticas de seduccióny cohechode las autoridades pe-
ninsulares, es decir, las presiones que podían tener estos electores al estar
“expuestos en sus personas, familias y propiedades a la violencia y arbitra-
riedades de los virreyes, gobernadores y audiencias”.57
La crítica no se quedó solo en la última fase del proceso electoral, su re-
dactor es de la idea de que en cada una de estas etapas “excepto la primera,
rara vez llegará el caso de reunirse cuarenta o cincuenta personas [...] des-
membrando así, o por mejor decir, desmoronando en tan pequeños fragmen-
tos el pueblo, se le despoja de toda su importancia”.58 Su cuestionamiento so-
bre este particular es que un sistema electoral en tercer grado no garantizaba
la libertad de los votantes: “¿Qué es, en efecto, cada una de estas porciones
por sí sola, para ejercitar un acto que destinado a proteger la libertad, debe
ser el más libre de todos los actos, el menos accesible a la seducción o al
terror? Nada absolutamente, donde la libertad del pueblo tiene por enemi-
gos declarados al gobierno, y a la clase más rica, más poderos y protegida”.
Aunado a estos inconvenientes, se presenta otro más, y es el tiempo que
transcurre entre cada una de las etapas del proceso “tiempo suciente para
que las causas que embarazan la libertad de los electores desplieguen toda
su perniciosa energía”.59
No hay diferencias ni contradicciones en el discurso que se difunde en
las páginas del CorreodelOrinoco, en los diferentes artículos citados quedan
claramente expuestas las bondades del gobierno republicano, pero sin duda,
el mayor empeño es destacar y reiterar las carencias y vicios del sistema de
gobierno de la monarquía, así como la desconanza que suscitan tanto la
Constitución gaditana de 1812, como las ofertas de reconciliación y repre-
sentación ofrecidas por las Cortes Generales. La determinación de sostener
la independencia y avanzar en la consolidación de la propuesta republica-
na, queda refrendada en cada uno de los textos publicados, constituyendo,
como ya se ha mencionado, un instrumento esencial de la contienda políti-
ca e ideológica, más allá del campo de batalla, para consolidar el proyecto
independentista y ganar el respaldo de quienes habían adversado o tenían
dudas acerca de las bondades y posibilidades de la República de Colombia,
a sancionarse de manera denitiva en la Villa del Rosario de Cúcuta.
57. Ibíd., 28.
58. Ibíd., 29.
59. Ibíd., 30-31.
Procesos 54, julio-diciembre 202144
Comentario final
Como se ha visto en las páginas precedentes, la prensa constituyó un es-
cenario de primer orden en la defensa de los proyectos políticos en disputa,
así como en la descalicación y rechazo de las propuestas de los adversarios.
Se trata de dos discursos totalmente antagónicos en los cuales es posible
advertir las distintas posiciones que sirven de soporte y sustento a las con-
cepciones sobre la legitimidad política y la representación presentes tanto
entre los partidarios de la monarquía como entre los defensores del orden
republicano. Dos experiencias políticas absolutamente irreconciliables.
Para quienes defendían las bondades y las virtudes de la monarquía, que-
daba claro que se trataba del sistema de gobierno más conforme al género
humano, el menos dado a los desórdenes y a la injusticia y en el cual imperan
el honor y la libertad. Un sistema cuya legitimidad le viene conferida por la
lealtad de villas, pueblos y ciudades, conforme a la tradición hispánica de los
pueblos. En contraposición a este modelo ideal, se encontraba el gobierno re-
publicano, donde la licencia, el fanatismo, la miseria y el furor revolucionario
estaban a la orden del día y en el cual la legitimidad política carecía de susten-
to por haberse arrogado una autoridad de la cual carecía; la representación,
por tanto, no solo había fracasado en la práctica, sino que constituía una farsa.
El ejemplo más consistente de esta clara diferencia quedaba demostrado en las
426 rmas que respaldan el gobierno de la monarquía, frente a los escasos 30
representantes del “extravagante y ridículo” Congreso reunido en Angostura.
El cuadro que ofrecían los republicanos era absolutamente inverso. La
monarquía era sinónimo de arbitrariedad, abusos y despotismo. No había di-
ferencias entre las prácticas del absolutismo y la oferta liberal. Se condenaba
por igual a las Cortes y a Pablo Morillo, ambos no eran sino la expresión del
“mal gobierno de España”. El punto central de la desconanza y la descali-
cación era la diferencia de representación entre americanos y peninsulares,
consagrada por la Constitución gaditana de 1812, expresión del maltrato a los
americanos y de la indiferencia frente a sus exigencias, lo cual no había desa-
parecido en la oferta de reconciliación del gobierno liberal; de allí la determi-
nación de rearmar la voluntad independentista sancionada el 5 de julio de
1811 y de constituir un gobierno legítimo sostenido sobre la práctica de la re-
presentación, cuya materialización sería la Republica de Colombia, aprobada
en Angostura y sancionada posteriormente en la Villa del Rosario de Cúcuta.
Los deslindes son claros y tenían, como ya se dijo, un propósito funda-
mentalmente ideológico y propagandístico; por parte de los voceros de la
monarquía, se trataba de condenar, rechazar y descalicar la falta de legiti-
midad del gobierno que se pretendía instaurar en Angostura, precisamente
Procesos 54, julio-diciembre 2021 45
por las carencias y vicios de la representación política que pretendía arrogar-
se. Eran varios los objetivos que se perseguían con este discurso: rearmar la
autoridad del monarca en los territorios que están bajo el mando de las auto-
ridades realistas, ganar nuevos apoyos y sobre todo, despertar desconanza
frente a la oferta republicana y sus escasas posibilidades de éxito.
En el caso del discurso republicano, se buscaba insistir en los mismos ar-
gumentos esgrimidos desde el inicio de la independencia: condenar los 300
años de absolutismo, justicar la causa independentista como la respuesta al
despotismo español, presentar la oferta republicana como la ruta hacia la li-
bertad individual y la libertad civil y el ejercicio de la representación como la
base y fundamento de la legitimidad política. La nalidad fue exactamente
la misma que perseguían sus adversarios, pero en sentido opuesto: rearmar
entre sus seguidores las ventajas y alcances de la independencia, avanzar en la
legitimación y consolidación del gobierno republicano, y conseguir el respal-
do de quienes todavía seguían sujetos a la opresión, la esclavitud y la tiranía.
El escenario de la contienda no era el campo de batalla, sino la prensa y la
opinión pública, pero la beligerancia, la confrontación y la violencia, fueron
igualmente piezas esenciales de los deslindes y antagonismos, especialmente
en un momento en que ambas propuestas aspiraban al triunfo y consolidación
denitivas, de allí la necesidad de no dar cuartel ni tregua a los adversarios,
recurriendo para ello a los fundamentos políticos que les permitían sostener
ante sus lectores que se trataba de la oferta cuya fortaleza de representación
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