Sobre campos discursivos y campos de fuerza
en la formación nacional.
Diálogo con Guillermo Bustos
Discursive elds and force elds in nation building.
A dialogue with Guillermo Bustos
Sobre campos discursivos e campos de força na formação nacional.
Diálogo com Guillermo Bustos
Valeria Coronel
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Ecuador (FLACSO Ecuador)
DOI: http://dx.doi.org/10.29078/rp.v0i49.738
Guillermo Bustos se destaca dentro de una generación llamada a hacer
su propio aporte a la investigación histórica con esta obra que en su diseño
de investigación muestra un proceso de reexión maduro sobre los debates
teóricos de nales del siglo XX, en torno al lenguaje y las prácticas de repre-
sentación/representación de las prácticas en historia cultural y que retorna a
interrogantes clave de la agenda de la historia social latinoamericana al abor-
dar el problema de lo nacional. El libro se interroga sobre la relación entre la
producción discursiva del imaginario nacional y su apropiación social hasta
constituir un proceso identitario.
El autor toma distancia del determinismo económico que tuvo tanto peso
en una buena parte de la historiograa ecuatoriana para, en su lugar, mapear
la autonomía relativa del campo cultural y analizar las relaciones productoras
de identidades en el mismo. Conecta campos discursivos con campos retóri-
cos para destacar la matriz de una operación performativa del lenguaje. Desde
la historia cultural, Bustos hace un análisis del proceso de formación del cam-
po historiográco ecuatoriano en un período de formación nacional dentro del
cual, bajo ciertas operaciones discursivas y en un proceso de formación insti-
tucional del campo historiográco, se generan factores que inciden en un tipo
de identidad nacional. Tienen lugar empresas editoriales, un modo de ordenar
Procesos: revista ecuatoriana de historia, n.º 49 (enero-junio 2019), 185-189. ISSN: 1390-0099; e-ISSN: 2588-0780
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y coleccionar la huella histórica, un modo de codicación del ritual y la esta
cívica, así como identicaciones subjetivas en torno a la nación.
La obra incluye un estudio del discurso nacional en un momento especí-
co dentro del proceso de delimitación del campo historiográco. Así, aborda
los fundamentos conceptuales de la profesionalización, y la construcción ins-
titucional como un proceso que irrumpe, modica, madura y se consolida en
proyectos editoriales e incursiones de las instituciones en el campo social. Tal
historia incluye análisis de los giros conceptuales y temáticos que surgen de la
interlocución entre distintos campos del saber en formación. La obra aborda
los mecanismos y las mediaciones de este proceso. Entre estos aparecen pu-
blicaciones, acuerdos institucionales, puentes entre la Academia Nacional de
Historia y los municipios, a través de los cuales el discurso historiográco ali-
menta la política pública y la participación de actores institucionales y sociales
en escenarios de conmemoración cívica. El trabajo habla de coyunturas, fechas
cívicas surgidas de procesos de desglose y olvido que marcaron el discurso
público y promovieron la conuencia y la manifestación sociales, y pusieron
a actuar a ciertos actores bajo bien codicadas estructuras de representación.
El autor destaca la capacidad de la intelectualidad conservadora para
integrar el discurso republicano dentro del moderno catolicismo y del hispa-
nismo, y, en un giro que considera como un éxito cultural del conservaduris-
mo, su predominio en la visión de lo nacional ecuatoriano. Una rica recons-
trucción histórica sobre los emprendimientos del conservadurismo respalda
su tesis para caracterizar casi cien años de disputa política.
Inuido por la maestra en historia social de la política Rebecca Scott,
entre otros legados del marxismo que son del ocio del historiador latinoa-
mericano, el estudio encierra una tensión permanente (que acaso no es de su
responsabilidad resolver) entre la pregunta por los dispositivos discursivos
y performáticos de los campos del saber y la conictividad social que da
sentido a la disputa cultural.
El autor se pronuncia en el sentido de que una “batalla cultural” en la
que se fagocitan las grandes corrientes ideológicas culmina en el predominio
conservador. La corriente católica logró apropiarse de las guras de la repú-
blica incluyéndolas en su panteón en lugar de hacer un rechazo fundamen-
talista de las corrientes globales y regionales del republicanismo, este es un
eje de su argumento. En este sentido, el autor revé un período histórico que
ha sido abordado una y otra vez por toda obra historiograca o de sociología
histórica interesada en adelantar una posición sobre cuál ha sido el proceso
predominante en la formación del Estado nacional y de su sociedad civil (en
todas sus expresiones).
Consecuente con el estudio de la etapa clave de formación de mediados
del siglo XIX a mediados del siglo XX, la obra responde al deber de ofrecer una
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periodización de los distintos ciclos signicativos y una hipótesis en torno a
cuáles fueron las fuerzas predominantes que marcaron el derrotero de la con-
ictiva historia nacional. A lo largo de su obra, Guillermo argumenta en torno
a la siguiente propuesta: en el marco de las batallas culturales, el orden católico
se impuso sobre el principio secularizador en el imaginario nacional. En este
sentido, en el marco de la historia comparada de América Latina, la tesis de
Guillermo Bustos coincide con la tesis de un predominio de la modernización
desde arriba en el proceso ecuatoriano. Triunfa un pacto entre los dos partidos
históricos que toman forma durante el progresismo donde se observa el lideraz-
go intelectual del moderno conservadurismo y, por tanto, orienta la corriente
predominante en la transición histórica, una que derrota de manera denitiva
tanto al ultraísmo como al programa de inclusión interclasista del partido libe-
ral, especialmente el radicalismo, el cual en consecuencia no impone su visión
de lo nacional entre sus anes. Es el hispanismo el que predomina.
El texto otorga un carácter de fuerza social de primer orden a las opera-
ciones discursivas académicas sobre el campo de la conictividad social. Así,
traza tensiones o posiciones antagónicas en el discurso pero también delinea en
cada capítulo cómo se resuelven tales tensiones en el predominio de determi-
nadas posiciones intelectuales que, en su concepto, se acumulan en un sustrato
común: el “ethos patriótico”. En su interpretación, los cambios en el género
discursivo –como por ejemplo giros estéticos y académicos de origen interna-
cional con ricas expresiones y respuestas locales– son asumidos por intelectua-
les que renuevan el discurso dominante. Por lo tanto, en la obra se propone que
los grandes autores, aquellos que logran propuestas intelectuales complejas,
verdaderas obras comprensivas de la historia nacional, acompañados de po-
der profesional institucional y mediático, son los actores exitosos en organizar
identidades y codicar los espacios de la retórica y la memoria nacional.
En el analisis, el conservadurismo predomina por el éxito que tiene en
la formación del campo historiográco. En cambio, por falta de peso en ta-
les términos, el estudio de la trayectoria del liberalismo y de la izquierda
en el campo intelectual recibe menos atención. Esto se justica si hablamos
exclusivamente de historiografía, pero no es completamente convincente si
hablamos de identidad nacional, y si exploramos en esta construcción otros
campos discursivos. El éxito historiográco del conservadurismo podría ser
contrastado con el éxito del discurso liberal en los campos jurídico, educati-
vo, y literario; otro tanto podríamos decir de la intelectualidad de izquierda
en otros escenarios culturales en la decada de 1930, así como su incidencia
en ámbito de las identidades populares, siempre asociadas a visiones en dis-
puta sobre lo nacional y lo popular en lo nacional.
En respuesta a la rica obra de Guillermo Bustos será indispensable ha-
cer una reexión sobre el campo político como campo de disputa cultural.
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Una visión unitaria o una solución en síntesis intelectual de las tensiones
discursivas no resuelve ni el problema nacional ni el de las identidades. Los
discursos antagónicos atraviesan la propia división de campos del saber. Es-
tos antagonismos políticos no son relaciones simétricas dentro de un mismo
campo, el conservadurismo tiene mayor peso en el discurso historiográco,
pero en el militar y territoral predomina, probablemente, el republicano.
En el desarrollo del discurso indigenista, y en el de los derechos sociales
que sin duda impulsan un discurso sobre la nación desde la intelectualidad
hacia la sociedad civil, el liberalismo y las izquierdas tienen un peso indu-
dable. Y en el ámbito de la produccion literaria y artística que ocupó la im-
prenta liberal y de las izquierdas, en la “prensa chica” de los círculos sociales
de la que habló Alfredo Llerena, ¿no tenemos otra fuente identitaria con otro
tipo de discurso, construido en antagonismo a la visión hispanista? En diá-
logo con esta obra, constituye todo un reto encontrar la matriz del desarrollo
jurídico liberal y del derecho social cultivado por la intelectualidad de iz-
quierda en el Ecuador, en un momento de clara inuencia en la construcción
institucional del Estado y cuando se abrieron canales para la formación de
identidades entre clases medias y populares que apelaban al discurso públi-
co sobre la nación en litigios y representaciones del conicto cotidiano.
¿Por qué existe un cuestionamiento a la hacienda y a la violencia patriarcal
en las décadas de la crisis de los años 1920-30 que es acogida por la clase media
y que logra en ambos sectores reconstituir la memoria del liberalismo como
matriz de una izquierda que concibe visiones plebeyas de lo nacional? ¿Dónde
están sus resortes institucionales, sus empresas editoriales, sus experimentos y
su capacidad de incidir en el sentido de las estas cívicas? Con el modelo que
Guillermo Bustos diseñó para conocer la historiografía predominante y el im-
pacto de su discurso nacional, podemos también estudiar sus antagonistas. De-
beremos incluir en la agenda de investigación una serie de aspectos, empezan-
do por el modo en que se institucionalizó el discurso nacional que acompañó a
las guerras conducidas por el radicalismo, pasando por la propaganda liberal
desde sus imprentas y representaciones cívicas en los años de su predominio
estatal, hasta el indigenismo y el trabajo de las izquierdas en la construcción
cultural de otra idea de nación que fuese movilizadora en lo social.
Como complemento al trabajo propuesto por Bustos, tendremos que
estudiar también el peso de las identidades políticas en distintos campos
discursivos de poderosa incidencia social; observar cómo se distribuyen las
distintas tendencias partidistas dentro de los distintos campos del saber y
campos culturales donde se representan de manera contradictoria la nación
y su pertenencia, que comporta derechos. Así mismo, tendremos que obser-
var el clivaje regional de esta idea, en relación con la hegemonía que opera
sobre la identidad política de la sociedad civil en distintos territorios. La idea
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de nación se nutre de la memoria que los actores locales tienen de su partici-
pación en acciones colectivas y usos del derecho amparados por una u otra
tendencia y narrada por sus intelectuales.
Guillermo Bustos hace una intervención clave en la historiografía ecuato-
riana y exige repensar la periodización en el proceso de formación nacional,
incluyendo no solo la temporalidad de campos diversos y articulados que
toman forma en la modernidad, sino también las concepciones del tiempo y
la identidad de sus actores. En ello está uno de sus grandes aportes; también
lo es la exigencia que esta obra impone a sus lectores: trabajar en el peso re-
lativo de diversos campos de formación de la opinión y las identidades para
reevaluar el derrotero central del proceso de modernización del Ecuador. Si
este sosticado diseño metodológico arroja hallazgos fundamentales en la
escritura histórica ecuatoriana, tan productivo como aprender de ello será
para el lector entrar en el debate que exige la hipótesis de Guillermo Bustos
respecto de la primacía del discurso conservador en la formación de la idea
de nación y las identidades nacionales en el pais.
La correspondencia entre esta brillante historia cultural y el debate aún
en curso sobre el carácter de la formación nacional y del Estado en el pro-
ceso político ecuatoriano requiere mayor examen. Para el caso ecuatoriano,
esta empresa exige establecer una correlación entre el proceso cultural que le
ocupa y el carácter del “problema nacional” como problema social y político
clásico en la historiografía comparada de América Latina. Este proceso no se
deja atrapar fácilmente por la historia de la delimitación de los campos del
saber y las instituciones culturales.
Los nacionalismos son antagónicos en una sociedad en la que se forman
identidades regionales, partidistas y relaciones de conicto que son también
disputas por el signicado de la nación, pertenencias y exclusiones. Como lo
demuestra Bustos, la batalla cultural fue una batalla instituyente, pero ¿ins-
tituye campos desde los cuales el conicto continúa o logra cerrar el ciclo de
disputa por lo nacional? Podemos hablar de ciclos de acumulación contra-
dictorios y de la memoria de distintas apuestas por lo nacional, que se anclan
en distintos campos discursivos con metodos especícos de interpelación.
Guillermo Bustos ha puesto alta la vara para una posible pero indis-
pensable respuesta a su hipótesis que realza el peso del conservadurismo y
su éxito historiográco como factores predominantes en la constitución del
imaginario nacional. Este dilema no puede ser resuelto por un solo libro, sin
embargo, tenemos en este estudio un nuevo punto de partida exigente para
la historiograa ecuatoriana. Solo el diálogo entre investigaciones suscitado
por esta obra permitirá revitalizar el debate sobre el problema nacional e
identicar los escenarios en los que se produjeron versiones alternativas de
esta identidad dentro de la contienda política.